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Liga de Campeones | ZENIT 2 - MÁLAGA 2

Objetivo cumplido: el Málaga pasa como primero de grupo

Pellegrini hace historia y clasifica al Málaga primero de grupo para los octavos de la Champions tras empatar ante el Zenit, que rescató a última hora el punto de la esperanza.

Edu Herrero
Objetivo cumplido: el Málaga pasa como primero de grupo Ampliar
Alegría tras el gol de Buonanotte. | MARIANO POZO

Pasará primero con innegable merecimiento, por su poderío, su solvencia y su indiscutible superioridad. Y le ha sobrado una jornada. El Málaga necesitaba un punto para ser líder matemático de grupo y lo consiguió en San Petersburgo con relativo sufrimiento ante el multimillonario Zenit, que consiguió a última hora mantener un hilo de vida en una Champions por la que apostó más de 100 millones de euros. Su destino es incierto y ni siquiera está en su mano. El que sí que sabe su futuro es el Málaga, que triunfa por Europa con la cuenta en número rojos y que ha entrado en octavos por la puerta grande.

A Pellegrini no le tembló el pulso para dar descanso a sus hombres fuertes y apostar por algunos menos habituales. Saviola y Joaquín se quedaron en Málaga e Isco en el banquillo. Al chileno no le asustó la vuelta de Danny, tras una larga lesión, ni la de Hulk, que arrastraba problemas físicos y que ha sufrido recientemente el secuestro de su hermana. Tampoco le inquietó al ingeniero la situación de precariedad europea en la que se encontraba el millonario Zenit del gigante energético Gazprom que, último de grupo, afrontaba el partido de hoy a vida o muerte. Al final, el equipo ruso quedó muy tocado, moribundo y en el ambiente existe la sensación de haber tirado al río Neva los 100 kilos invertidos este verano en Hulk y Witsel, aunque aún hay un resquicio de subsistencia.

El Málaga comenzó como si fuera él el necesitado y en tan sólo dos minutos encarriló el partido. En el 8’, Duda hizo de Isco para habilitar en profundidad a Seba Fernández por la banda derecha. El centro raso del charrúa llegó hasta Buonanotte después de que la dejara pasar Roque Santa Cruz. El pequeño argentino controló largo pero llegó para batir con mesura a Malafeev. Vertiginoso, efectivo y brillante. Un minuto después, el propio Malafeev pasó a Santa Cruz en vez de a Bruno Alves y el delantero paraguayo le cedió el apresurado 0-2 a Seba, que no perdonó. En ese momento sí, el estadio Petrovski de San Petersburgo se quedó completamente helado.

Danny y Hulk sacaron el orgullo del equipo ruso e intentaron lo imposible. En el minuto 10, el Zenit se sentía último de los últimos y con un 0-2 en el partido que habían marcado en rojo para su resurrección. Hulk pidió un penalti inexistente ante Eliseu, luego lanzó una falta preciosa pero desviada y siguió luchando hasta el final. La verdad es que el Zenit nunca se rindió, pero enfrente tenía al Málaga, un equipo que está haciendo historia en Europa.

Willy Caballero sostuvo el resultado al final de la primera parte con un paradón a tiro de Hubocan pero no pudo hacer nada ante Danny en el 49’. El luso ha vuelto con fuerza y se le ve muy fino. Comenzó la jugada en ataque del equipo de Spalletti y la culminó con sutileza. Fue el inicio de la ofensiva rusa. Un minuto después, el propio Danny pudo empatar y luego la tuvo aún más clara Kerzhakov. El ex del Sevilla falló cuando ya había rebasado a Caballero. El descanso dejó muy frío al Málaga, que perdió la fuerza de Demichelis. Y, sin embargo, el Zenit se reactivó, encomendado a Shirokov, quien lanzó a su equipo a por el empate.

Pellegrini reaccionó dando salida a Portillo por Duda, que un segundo antes estuvo a punto de batir a Malafeev de falta. El Málaga volvió a su ser, se calmó y frenó algo el ímpetu ruso. En el 70’, el equipo boquerón pidió un posible penalti por mano de Anyukov. Pudo ser la sentencia pero el colegiado Benquerença dejó seguir. Tampoco expulsó a Danny cuando debió ver su segunda amarilla por controlar con la mano.

Pasaron los minutos y el Málaga resistía gracias al aguante en ataque de Santa Cruz, las escapadas de Buonanotte, el toque de Portillo, la contención de Camacho y Toulalan y la firmeza de la defensa de Pellegrini. Aguantó hasta que, tras un posible fuera de juego de Danny, Fayzulin derribó la resistencia. Fue un gol que da vida al Zenit, que evitó la victoria del Málaga pero que no impidió lo que el equipo malaguista fue a buscar tan lejos: ser el mejor del grupo y pasar como primero a octavos. Un hito.