Todos los líos de las Supercopas Barcelona-Madrid

BARCELONA - REAL MADRID

Todos los líos de las Supercopas Barcelona-Madrid

Mourinho le mete el dedo en el ojo a Tito Vilanova.

Diario As

Schuster escoltado, el pisotón de Stoichkov a Urízar, Mendoza botando en Barajas, el mecherazo a Roberto Carlos o el dedo en el ojo de Mourinho a Tito…

Que las Supercopas de España, habitualmente torneo ligero y de calentamiento para el curso futbolístico, se calientan cuando son Real Madrid-Barcelona es una evidencia para la que basta con hacer un recorrido por todos los líos que ha dejado la competición.

Bernd Schuster, escoltado en 1988. El alemán, que había dejado el Barcelona enfrentado al presidente, José Luis Núñez (de la final de Copa de Europa de Sevilla se fue en taxi cuando lo sustituyó Venables) ganó su primer título de blanco en el Camp Nou en lo que suponía la primera Supercopa del Madrid. Schuster se empeñó en dar la vuelta de honor para celebrarlo y acabó escoltado. No puede obviarse que Schuster era el mismo que, vestido con la camiseta del Barça, había obsequiado con un par de butifarras al Madrid después del gol de Marcos en una final de Copa del Rey.

Pisotón de Stoichkov a Urizar. En la ida de la Supercopa de 1990, el Barça, imparable en la Liga, estaba estrellándose contra el Madrid (0-1). Cruyff, enfadado por una falta no señalada sobre Stoichkov, le gritó a Urízar: “«¡Siempre igual, pitando todo para el mismo lado!». Urízar se acercó al banquillo. Primero amonestó el Holandés Volador y luego le expulsó. Fue entonces cuando apareció Stoichkov y pisó el árbitro en una de las imágenes más recordadas de la historia del fútbol español. El búlgaro fue sancionado con 12 partidos (seis meses y dos partidos) y una multa de 718.390 pesetas aunque el CSD la redujo a dos meses y dos partidos. Stoichkov volvió ante Las Palmas y marcó dos goles.

Tocamiento de Hugo Sánchez. Al final de aquel partido, y con los ánimos caldeados, Hugo Sánchez realizó unos gestos obscenos contra la afición del Barça. Las cámaras de televisión captaron las imágenes y Núñez, entonces presidente del Barça, puso el grito en el cielo tal temiendo la sanción que se le venía encima a Stoichkov. “¿Han visto dónde se ha puesto las manos Hugo dirigiéndose al público y a la tribuna? ¡Se ha puesto las manos en un sitio muy poco confortable! Hugo es un provocador”. José Javier Forcén, Juez Único del Comité de Competición sancionó a Hugo Sánchez con dos encuentros de suspensión y una multa en metálico de 139.000 pesetas. Forcén consideró que “ofendió a los espectadores" del Camp Nou al llevarse las manos a los testículos. “Son hechos probados que al término del partido, y tras iniciar su marcha a los vestuarios, el jugador (Hugo Sánchez) dio media vuelta y retrocedió, girándose y dando vista a la grada frotó con su diestra sus más íntimas partes de manera inequívoca y prolongada, considerando este órgano que tal proceder es claramente constitutivo de ofensa a los espectadores”.

Vuelta de honor entre botellas y naranjas en 1993. El Madrid viajó a Barcelona con un 3-1 a favor y Zamorano puso pronto por delante a los blancos. El Barça, impotente, empató pero no preocupó a los de Floro. La expulsión de Koeman casi al final calentó los ánimos. El Madrid quiso dar la vuelta de honor para celebrar su título y la afición del Barça se calentó y lanzó botellas de plástico y naranjas.

“Que bote Mendoza”, en Barajas. Radicales del Real Madrid esperaron aquella noche al presidente del Real Madrid, Ramón Mendoza, en el aeropuerto de Barajas. En una imagen pocas veces vista, el máximo dirigente saltó con los aficionados al grito de “que bote Mendoza, que bote Mendoza”.

El mecherazo a Roberto Carlos. En la ida de la Supercopa de 1997, un mechero lanzado desde la grada del Camp Nou impactó en Roberto Carlos. El brasileño quedó tendido en el suelo sangrando con una importante brecha. El Estadi no fue clausurado, si bien el club blaugrana recibió una multa de 500.000 pesetas. El Madrid perdió 2-1 la ida de aquella Supercopa pero le dio la vuelta en el Bernabéu. Ganó 4-1.

El dedo de Mourinho. Casi al final de la vuelta de la Supercopa de 2011, y después de una entrada terrorífica de Marcelo (que llevaba ya unas cuantas, especialmente otra a Messi) que le supuso la roja, una tángana gigante se organizó alrededor de los dos banquillos. En medio del lío, José Mourinho se acercó por detrás a Tito Vilanova y le metió un dedo en el ojo derecho. El tristemente fallecido segundo técnico de Guardiola en ese momento se giró atónito y le dio una colleja por detrás.

El Madrid no se quedó a ver cómo el Barça levantaba el título en 2011. Después de un final caliente que extremó las diferencias entre los jugadores y que sólo se resolvió con la famosa llamada Casillas-Xavi, el Madrid se ausentó de la entrega de trofeos y no se quedó a ver cómo el Barcelona recibía el título de campeón. Marcelo, Villa y Özil habían sido expulsados y los ánimos estaban caldeados. La FEF justificó el comportamiento del Madrid y aseguró que el protocolo sólo exige que los dos equipos se queden después de la final para recoger las medallas y saludar al Rey.

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