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El Espanyol gana 3-2 al Madrid en una emocionante final

XVII TORNEO INTERNACIONAL BLUEBBVA

El Espanyol gana 3-2 al Madrid en una emocionante final

Emoción hasta el final en Arona. Alejandro, con dos tantos, y Nicolás, goleadores pericos. Diego, bigoleador madridista. Pedro, elegido mejor jugador. El Valencia concluyó tercero.

El Espanyol recogió en el palco la recompensa a un trabajo de cantera bien hecho. Los blanquiazules son los campeones del XVIII Torneo Internacional Blue BBVA y poco sorprende a quien año a año lo siga. Es un equipo que, pase lo que pase, sabes que va a estar a la altura, en lo deportivo y en lo humano, con una planificación sensata y unos entrenadores-educadores empeñados en que sus chicos, sobre todo, aprendan y disfruten. En junio, el Espanyol hizo un buen papel y su mejor jugador, Bernabé, se fue al Barça. Superó su marcha y, así es el fútbol de caprichoso, hoy el Espanyol celebra este título, el tercero en su palmarés.

La final resultó espectacular, la mejor de los últimos años por emoción y por fútbol, y con ella se acabó un nuevo cuento de Navidad de altísimo nivel. Sin un dominador claro, nadie se sintió inferior a nadie y mandó el fútbol de ataque. Finalmente triunfó el mejor, por un margen muy ajustado, pero las memorias de los aficionados se van cargadas de ases a seguir dentro de ocho o diez años.

El Espanyol saltó con un plan: no repetir los errores de su partido contra el Madrid de la primera fase (1-2). La realidad mejoró su guión. El Madrid esperó y los pericos crecieron con el balón y Arnau a los mandos. Nico tuvo la primera, pero salvó Toni con el pie; respondió Marcos, espléndido carrilero; insistió Nico, pero se topó con el larguero y, en el 14’, marcó Álex, cabeceando un córner botado por Nico. El 1-0 dejó grogui al Madrid y de nuevo Álex, central imperial, lo castigó. Subió el balón desde su área, hizo una pared con Ot y cruzó ante Toni.

La segunda parte empezó con el misil cruzado de Diego a la red. Iban 30 segundos y el Madrid recuperaba el pulso a la final. Un par de disparos de Pedro, más desaparecido que de costumbre, le hicieron creer en la remontada. Diego se echó el equipo a las espaldas y probó a Juanvi, igual que Marcos, pero no llegó la igualada. En el 38’, Arnau se inventó un caño precioso casi en la línea de fondo, tocó atrás y Nico puso la puntilla. Segundos después, Diego se sacó otro disparo para poner picante, pero faltó tiempo para más emociones.

El Torneo premió a un Espanyol que cuida la cantera, que trata de hacer buen fútbol y que siempre es bienvenido en el Torneo porque siempre suma. Los buenos planes suelen tener recompensa

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