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"La solidaridad está ligada al Rayo Vallecano y ha ido a más"

RAYO VALLECANO

"La solidaridad está ligada al Rayo Vallecano y ha ido a más"

Juan Jiménez Mancha es el autor de ‘Los orígenes del Rayo’, cuya segunda edición ve la luz y donde revela algunas curiosidades de la casi centenaria historia del club vallecano.

PEPE ANDRES

Juan Jiménez Mancha es el autor de ‘Los orígenes del Rayo’, cuya segunda edición ve la luz y donde revela algunas curiosidades de la casi centenaria historia del club vallecano.

El 29 de mayo de 1924, a las seis de la tarde, un grupo de chavales se reunió en la casa de la familia Huerta para iniciar una aventura que ya es casi centenaria. Todo ello lo conoce bien el archivero bibliotecario Juan Jiménez Mancha, autor de ‘Los orígenes del Rayo Vallecano’ cuya segunda edición ve hoy la luz este viernes.

-¿Cómo surge la idea de investigar los orígenes del Rayo?
-Era algo que no se había hecho. Esa etapa se había tratado de forma muy escueta en otros libros y me pregunté cómo ocurrió todo. Fui a los archivos de la época y me enganchó la historia.

-¿Qué documentos manejó?
-Un diario que se llamaba ‘La Libertad’ y daba el día a día del pequeño fútbol, lo que ahora llamamos fútbol modesto. También el padrón municipal me dio información de la familia Huerta y otros fundadores. Luis González Rubio, de 16 años, le puso el nombre de Agrupación Deportiva Rayo. Recurrí al Archivo de Villa de Madrid, que tiene unos fondos muy ricos de cuando Vallecas era un pueblo. La relación del equipo y el barrio fue estrecha: cuando ganaba un trofeo se hacía una misa en la Iglesia de San Ramón Nonato.

-Hábleme de los inicios…
-El fútbol llegó a Madrid hacia 1880, pero hasta la década de los 10 no lo hizo a los barrios populares, en Vallecas fue casi en los 20. Hubo una gran eclosión porque era divertido y muy barato, se hacían los balones con trapos enrollados. Y en el caso del Rayo desmontaban los postes y los guardaban en casa de Doña Prudencia Priego, madre de varios fundadores. Sólo hacía falta un descampado y Vallecas estaba lleno de ellos.

-¿Y el nacimiento del Rayo?
-Se puso de moda que los chavales hicieran equipos de barrio o incluso de calles. Algunos de los que vivían en la antigua Calle del Carmen (actualmente Puerto del Monasterio) y habían jugado en el Numantino se escindieron de él y crearon el Rayo. Cuatro de ellos eran de la familia Huerta. Doña Prudencia se quedó viuda (su marido Julián Huerta había trabajado empedrando calles de Vallecas) y tuvo que ganarse la vida limpiando casas y, a pesar de eso, acogió al equipo: le lavaba la ropa, le dejaba cambiarse en su casa… fue el hada madrina. La ayudaba una sobrina también llamada Prudencia. La gente que ha mantenido al Rayo era modesta. El equipo cambió de sede varias veces y al poco de nacer usó de vestuario una vaquería que daba al campo de Las Erillas, el anterior al Rodival (construido en 1940).

"El Rayo siempre tuvo que luchar por sobrevivir un año más. Es un milagro"

-¿Qué es lo que más le llamó la atención?
-Es sorprendente que el primer presidente del Rayo fuese guardia civil, Julián Huerta Priego.

-Había 15 equipos en Vallecas y sólo sobrevivió el Rayo.
-Es el milagro del Rayo. Al principio había otros más conocidos, como el Perseverancia, pero la gente de Vallecas cogió mucho cariño al Rayo. Es el único equipo de barrio en España.

-La supervivencia está en su ADN, ¿fue difícil ese primer año de vida?
-Siempre ha luchado por seguir un año más. Estuvo a punto de desaparecer en 1926 porque muchos jugadores se fueron al servicio militar y también peligró porque no hubo competiciones de fútbol amateur hasta que nació el campeonato obrero, en el 31, con la República. Y con la Guerra Civil estuvo al borde de la desaparición.

-¿Y cómo era esa primera afición?
-Se fue ampliando a barrios cercanos como Usera, Moratalaz, Rivas… La primera peña nació en 1951 y se llamó 'Peña Deportiva El Rayo'. Lo contó la prensa.

-¿Qué capítulo de la historia disfrutó más?
-El nacimiento de la Franja roja. En la temporada 49-50, hubo un acuerdo por el que el Rayo pasó a ser filial del Atlético y las crónicas hablaban de “la bandolera roja” allá por enero. Las investigaciones confirmaron que fue una imposición del Atlético, que les pidió tener algún distintivo rojo ya que antes el Rayo vestía todo de blanco. Ahí, deciden que sea una franja como la que luce el River, equipo de moda en Europa. Años después, los argentinos estuvieron de gira en Madrid y dirigentes del Rayo, en aquel momento filial del Plus Ultra, a su vez filial del Real Madrid, se acercaron al Ritz y les enseñaron una foto de su equipación. Como muestra de esa hermandad, al acabar la gira en diciembre de 1952, los de River les regalaron una caja de camisetas, tan pequeñas que se las tenían que poner unos a otros.

-¿El himno ha cambiado?
-Siempre se ha dicho que la melodía era del maestro Guillén y que la letra era de Francisco Hernández Castanedo. Investigando descubrí que la letra era de Manuel Fernández Sanz ‘El Pollero’, un poeta de la época que tenía amistad con Cela y otros escritores.

-El nombre también ha evolucionado…
-En aquella época había varios equipos llamados ‘Agrupación Deportiva’ y el más famoso de todo Madrid era la ‘Ferro’, la Ferroviaria. Ponerle El Rayo fue una ocurrencia muy original porque entonces sí había Trueno, Relámpago… Se le llamó Agrupación Deportiva El Rayo. En 1947 pasa a llamarse Agrupación Deportiva Rayo Vallecano, ahí se introduce el escudo de Vallecas en el suyo. No se sabe el origen del escudo, pero sí quién fue la primera que lo bordó: Isabel Ruiz Valentín.

"Es necesario conocer la historia: debería haber un museo y un archivo del Rayo"

-Otros equipos tenían motes, ¿también el Rayo?
-No parece. Al Cuatro Caminos le llamaban ‘el equipo caminero’; al Girod, ‘los relojeros’; al Plus Ultra, ‘los aseguradores’… Muchos vestían de azul o azul y blanco, el Rayo de blanco porque el padre de un jugador mandó las camisetas desde Barcelona. El presidente Rodríguez Arzola buscó ser filial del Atlético y luego del Madrid, pero no quería que éstos últimos pensaran que la Franja era por los rojiblancos, por eso no contó la verdad.

-¿Mantiene el Rayo los valores que tuvo de cuna?
-Sí, no han cambiado. La solidaridad es algo íntimamente ligado a la historia del Rayo. Si un jugador o exjugador sufría una desgracia se organizaba un partido para recaudar dinero, incluso si pasaba algo en el barrio. Eso no se ha perdido, incluso ha ido a más.

-En su década de abonado, ¿con qué se queda del Rayo?
-Con su afición. Aquí ha habido muchos jugadores, presidentes, directivos… pero afición sólo una, la misma. Es ejemplar.

-Míchel ha devuelto la fe al Rayo, ¿también esos valores del origen?
-Sí. Piensas en él y encarna los valores del Rayo. Ha sido un acierto ponerlo y con salvarnos este curso nos podemos dar con un canto en los dientes.

-¿Conocer la historia beneficia al Rayo?
-Es necesario. La historia del Rayo se merece un respeto. Se debería montar un museo y un archivo para preservarla y conocer más de ella.

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