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Toril: "A los 25, Jesé será de los mejores jugadores del mundo"

El técnico cordobés visitó AS trece días después de ser destituido en el Castilla. Explicó las causas del mal estado del filial y comentó su polémica salida.

Han pasado dos semanas desde su destitución. ¿Sigue con la idea de que hubiera podido salvar al Castilla?

—Sin duda. Hubiéramos llegado a enero con seis o siete puntos de desventaja y con algún fichaje habríamos enganchado una buena racha.

—¿Justo después de ese 6-0 en Eibar ya barruntaba que podía ser destituido?

—Más o menos sí, porque no fue normal lo que pasó. En el descanso íbamos 1-0 y con el partido igualado. Después encajamos cinco goles, eso es porque algo había pasado. Comportamientos individuales... Cosas raras. No nos había pasado ese comportamiento en todo el año.

—Volviendo atrás... ¿Qué pasó en verano? ¿Por qué no llegaron los refuerzos adecuados?

—Los veranos en el Castilla son difíciles. Porque van ocho o diez a la pretemporada del primer equipo, pero este año no. Sólo Casado y Mateos, que sabíamos que se iba. Aun así, tuvimos que empezar a trabajar con diez jugadores y eso ya condiciona.

—El mercado del Castilla es muy reducido. ¿Qué propuso?

—Hay puestos específicos que hacen falta reforzar. Este año estaba claro que necesitábamos algo para la delantera, y algo importante. El club no suele invertir en el filial, pero normalmente se van cuatro o cinco jugadores y este año se fueron quince. Y nueve de ellos titulares...

—De los fichajes que le trajeron, ¿se le consultó alguno?

—De todos, sólo dije algo de Jaime Romero, que le conocía del Albacete. Sólo conversé con Pulido, porque estaba indeciso sobre venir. Yo tenía constancia de lo que pasaba pero no era el que decidía. Ni podía cambiarlo. Somos un filial y lo ideal es nutrirse de abajo. Ojalá no hubiera que ir al mercado, pero este año hacía falta porque esto es Segunda. A lo mejor la política del club no es apostar por gastar para el Castilla. No lo sé.

—Usted dijo la frase: “Yo entreno, no hago los equipos”.

—Dije en el club lo que podía pasar. Las necesidades que había y los problemas que podría haber. Al haber tantas bajas se esperaba que vinieran más futbolistas.

—Por tanto, ¿ya intuía que podía llegar un inicio así?

—Quizás no tan radical. Eso sí, salvo el día del Eibar, que fue un accidente, siempre estuvimos metidos y competimos.

—Al Castilla se le han ido puntos por errores arbitrales en contra. ¿Ha habido animadversión arbitral contra el filial?

—Creo que no, pero sí que no les daba miedo pitarte un penalti o sacarte una roja. En Riazor nos expulsaron a Cabrera y no se pitó un penalti a De Tomás. Cuando entré al vestuario, el árbitro fue detrás de mí para hablar conmigo. Parece que sentía la necesidad de justificarse... Le dije que no hacía falta, que ya lo había pitado...

—¿No es una contradicción que se hable de la cantera como formación y luego se decida por los resultados?

—Hay que valorar más cosas en el Castilla. Tener calma. No tiene sentido pensar que hace cinco meses todo iba muy bien y ahora mal. Creo que se ha valorado poco el trabajo hecho. A nivel económico ha sido rentable, con las ventas de Joselu, Carvajal... A nivel deportivo, también. He sentido un poco de injusticia por eso.

—¿Cuándo se rompe ese contacto con Ramón Martínez, el responsable de la cantera?

—El último mes estuvimos más distantes, eso es cierto.

—Su frase “El Madrid no te falla, te fallan las personas” es significativa…

—Es la realidad. ¿Qué le voy a reprochar yo al Madrid, que llegué con 14 años y me fui con 23? ¿Y luego que volví? Le debo mucho al Madrid.

—A Florentino siempre se le vio muy cariñoso con usted y dio la cara por Toril cuando el lío con Mou. ¿Ha hablado con usted por la destitución?

—No, nada.

—¿Quién del club habló con usted, Pardeza? ¿Qué explicación le dio?

—Me dijo que la decisión fue por los malos resultados.

—¿Ancelotti se despidió de usted?

—Él sí, me mandó un mensaje.

—En la carta de despedida mencionó a Mourinho. ¿Cómo era su relación?

—Normal. Es una persona extremista, o eres su amigo o eres su enemigo. Y soy un tipo de club. Y hago las cosas coherentemente por el club. No tuve ningún enfrentamiento. Yo hice referencia en la carta a que, en determinados momentos, me lo hizo pasar mal. Porque yo no dejaba de ser un entrenador de Segunda y me ponía en situaciones muy complicadas. Me sirvió para aprender.

—Háblenos de sus expupilos que ahora están con Ancelotti. ¿Teme que Jesé y Morata se puedan estancar?

—No. Especialmente Jesé. A éste le queda muy poquito para explotar. Se ve venir un día que va a poner el Bernabéu en pie. Su puesto es el de falso delantero. La gente lo ve con el mismo corte de Cristiano y no es así. Cristiano es de carrera larga; Jesé, de los últimos veinte metros. Para mí, sí es capaz de asentarse en el Madrid. Cuando tenga 25 o 26 años será uno de los mejores del mundo. Ha nacido para estar en el Madrid. Jesé es algo especial. En las distancias cortas sabe lo que quiere. Y lo que está haciendo no es fácil, salir 15 minutos y dejar siempre su impronta. Morata es un gran jugador, pero lo tiene algo más complicado.

—¿Y Carvajal y Casemiro?

—Carvajal va a estar diez años en el Madrid, con eso lo digo todo. Casemiro es un especialista. Le ves entrenar y no te gusta tanto, pero en los partidos es otra cosa. Es un jugador de partidos, es muy competidor.

—Cambiemos de tercio. ¿Ha tenido ya alguna oferta?

—Sí, sí, alguno de fuera porque aquí no puedo entrenar. Voy a esperar un poco.

—¿Se ve ya hecho para Primera?

—Sí. Y mirándolo ahora, quizás tendría que haberme ido en verano. Pero soy un entrenador emocional, me implico con los chicos y con el club. Yo sentía que el club me respaldaba, desde el presidente a todo el mundo. Tuve muchas ofertas para salir y el club las supo.

—¿Qué tiene planeado para los próximos meses?

—Probablemente irme a Londres unos meses, a aprender el idioma. Por si en verano surge alguna oportunidad en el extranjero. También para aprender otros métodos y salir un poco de España.

—¿No descarta volver?

—Claro que no. Ojalá en unos años pueda volver, y más preparado. No le tengo ningún rencor al Madrid y deseo que las cosas le vayan bien al Castilla.

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