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Liga BBVA | ATLÉTICO 1 - ESPANYOL 0

Otra exhibición de Diego Costa

Fenomenal actuación del brasileño, que provocó el penalti que dio origen al gol de Falcao y fue una pesadilla para el Espanyol. El Atleti aguantó con diez toda la segunda parte.

Galopaba Diego Costa y los defensas del Espanyol le veían venir con auténtico pánico, como si aquel hombre solitario fuera un ejército incontenible. Y el resultado era similar. Ganó cada batalla y fueron mil. No había lugar en el Manzanares al que no llegase primero el brasileño: cada zancada suya, dos del resto. Fue abusivo. La evolución supersónica de Diego Costa durante la temporada recuerda a uno de esos documentales de animales que dejan la cámara fija y luego pasan las imágenes grabadas a toda velocidad: de osezno a oso en tres minutos, de promesa frustrante a estrella deslumbrante en cuatro meses. Qué futbolista.

A lomos del apabullante despliegue del nuevo ídolo del Manzanares, el Atlético ganó un partido que dominó por igual con once que con diez. Modélica forma de lograr la decimotercera victoria en otros tantos partidos de Liga como local. Una victoria que pudo complicarse tras la expulsión de Gabi justo antes del descanso, pero que los de Simeone se negaron a dejar escapar. El esfuerzo de Tiago, Falcao, Arda y compañía fue ejemplar.

Todo lo contrario que la actitud del Espanyol, que llegaba con justa fama de equipo al alza y resultó una decepción mayúscula. Con uno más y perdiendo, jugó como si estuviera con uno menos y ganando. Sólo despertó con la entrada de un Petrov con físico de liga de veteranos, pero la misma zurda lujosa de sus tiempos en el Atleti. Poco y tarde. El Calderón sonrió al recordar la vertiente más conservadora del Vasco Aguirre.

Salió el Atleti haciendo honor a lo prometido por Simeone en la previa: sólo existía la Liga. Olvidado el fiasco europeo y aparcada la excitación de la Copa, los rojiblancos mostraron su versión más dominante: presión, ambición, ataque directo y ni un respiro. Avisó pronto Diego Costa, al ganar a Colotto un esprint como si uno corriese con motor y otro con lastre. En su salida desesperada fuera del área, le derribó Casilla que evitó la roja porque el delantero iba hacia la banda.

La siguiente aparición de Costa en carrera no acabó tan bien para el Espanyol. Esta vez devoró a Héctor Moreno, que fue al suelo a la desesperada y tocó pierna y balón en algún orden por precisar. Clos Gómez pitó penalti y perdonó la expulsión. El que no perdonó fue Falcao, 21 goles ya en la Liga.

El partido no tenía color, aunque Gabi le dio vidilla al ganarse la segunda amarilla por una zancadilla sin pensar, frustrado tras perder un balón. Indiscutible expulsión, como debió serlo la de Forlín (ya amonestado) nada más empezar el segundo tiempo, codo volador en un salto con Falcao. Clos fue misericordioso y Aguirre, listo, le quitó de inmediato.

Dio igual, porque como Diego Costa valía por dos el Atleti nunca se sintió en inferioridad. Tiago cuajó su mejor partido de la temporada, enorme sosteniendo al equipo, y Falcao, estrella con mono de faena, no desmereció al lado de su compañero de delantera. El 2-0 siempre estuvo más cerca que el empate, pero el esfuerzo restó claridad en la definición a los rojiblancos. Y cuando se les acabó la gasolina y asomó Petrov, Miranda y Godín volvieron a demostrar que son centrales de élite. No fue espectacular, pero el Atleti durmió orgulloso y soñó con la Copa. El Espanyol, mientras, tuvo pesadillas con Diego Costa. Normal.

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