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Liga BBVA | BARCELONA 2-SEVILLA 1

Tello despierta al Barça

Botía adelantó al Sevilla con un cabezazo en la primera parte y David Villa y Messi dieron la vuelta al resultado con sus goles en el segundo tiempo.

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El extremo revolucionó el partido y sirvió el 2-1 definitivo a Messi. | LLUIS GENE

A la media parte del partido, el Barça seguía en San Siro. No físicamente, pero si en espíritu. Seguía siendo ese equipo plano, sin movilidad ni mordiente en ataque y al que cualquier rascadita del rival le provoca una hemorragia considerable. En un Camp Nou frío, helado, la desmoralización de la parroquia era evidente. Hasta que por culpa de un golpe en el muslo, Alexis Sánchez se quedó en el vestuario y la segunda parte se inició con el joven Cristian Tello enganchado a la banda izquierda. La presencia del canterano cambió el partido y despertó a un equipo que si bien siguió exhibiendo algunas carencias, recobró la esencia del origen de su juego. Al Barça le bastó la sacudida que dio Tello al partido para ganar por 1-2, llevarse los tres puntos y, lo que es más importante, completar un ensayo de remontada.

Porque el Barça, que tiene más de media Liga en el bolsillo, lo que buscaba ayer, más allá de los puntos, era un reencuentro con sus sensaciones. El mazazo de San Siro llegó en un momento muy delicado, puesto que puso muchas dudas en el horizonte del partido del próximo martes ante el Real Madrid. Al final, los barcelonistas pudieron irse a casa con mejor ánimo con el que ingresaron en el estadio, pero harían muy bien en reflexionar sobre ciertas carencias que el equipo sigue ofreciendo. Y que no se vieron por primera vez en Milán. Hace tiempo que se vislumbran.

Mandíbula de cristal

Una de las cuestiones que más preocupa en Can Barça es la mandíbula de cristal del equipo. Sobre el campo, da la sensación de que cualquier rival, por poco que haga, es capaz de sacar un golpe que deje groggy al equipo de Roura. Esa sensación se asienta además en la estadística. Lleva once partidos consecutivos el Barça encajando goles. Y raro sería romper esta tendencia, precisamente ante el Madrid.

Barça y Sevilla tienen la semana que viene la oportunidad de pasar a la final de Copa, pero a tenor de la alineación, quedó claro que fue el Barça el que miró más el próximo partido. Unai Emery apenas hizo rotaciones más allá de las obligadas por lesión o sanción y tan solo dejó a Negredo en el banquillo mientras que Roura dejaba en la grada a Puyol y Fàbregas y sentaba en el banquillo a Alba, Xavi Busquets y Pedro.

Repitió el Barça el centro del campo y el ataque que funcionaron contra el Getafe, pero el golpe de Milán pesó demasiado en el primer acto del partido. Messi estaba extrañamente impreciso y Alexis y Villa eran incapaces de abrir el campo. La posesión y el control eran para los locales, pero el golpe, como acostumbra a pasar, lo dio el Sevilla con Botía.

La entrada de Tello en la segunda parte cambió el decorado y Villa pasó a jugar de delantero centro. Y a la primera ocasión que tuvo, convirtió el gol a centro de Alves. Ocho minutos después, Messi regresaba al partido con un gol tras jugada de Tello. No obstante, el partido no quedó cerrado. El Sevilla salió de la cueva y superó el peaje de Song de manera insultantemente fácil y a Valdés se le acumuló el trabajo. Como ensayo de remontada, no estuvo mal, pero hará falta algo más de cara a lo que se avecina.

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