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Liga BBVA | CELTA 0 - VALENCIA 1

Valdez decidió el último suspiro

El Valencia sumó su sexta victoria en nueve partidos desde la llegada de Valverde gracias a un cabezazo del paraguayo en el descuento. Llevaba en el campo desde el minuto 87.

Conrado Valle
Valdez decidió el último suspiro Ampliar
Los jugadores del Valencia felicitan a Valdez. | Lalo R. Villar

Nelson Valdez tocó una y la envió al fondo de la red. Es un revulsivo con mayúsculas. Salió en el minuto 87 y cinco después firmó la victoria de un Valencia que confirma su escalada hacia los puestos Champions. Ernesto Valverde tiene hasta suerte, porque por más que su equipo mereció por pura insistencia la victoria en Balaídos, esta llegó cuando ya casi ninguno de ellos la esperaba. Pero el lateral Joao Pereira hizo una jugada de extremo a la vieja usanza y su preciso centro al segundo palo lo remató al fondo de la red el paraguayo. Victoria merecida y eso que el Celta empezó bien, aunque tanto fue reculando que al final, nunca mejor dicho, lo pagó.

Orellana quiso hacerse de notar en su vuelta a Vigo. Posiblemente en los primeros 25 minutos tuvo más presencia en el partido que en toda su etapa por Granada. Él y Iago Aspas, un futbolista que hoy tenía cosas que demostrar en Balaídos por aquello de que el Valencia puede ser su próximo destino, fueron los primeros en dar vida al partido. Ellos y Alex López.

A los de Valverde les costaba tomar el mando. En su afán por salir con el balón controlado desde atrás tuvieron su mal. Los cortocircuitos en la transición defensa-ataque provocaron sendos contragolpes del Celta y con ellos las primeras ocasiones dignas de mención. En ambas falló Rami, que perdió el balón donde no puede hacerlo quien no dejaba de ser el último hombre de la zaga blanquinegra.

En la primera la floritura de Iago Aspas fue tan llamativa como desastrosa para sus intereses. Orellana se había aprovechado del error de Rami y cedió el balón al delantero, que quiso hacerle una picadita a Guaita y la mandó fuera (minuto 18). Pero esa acción dejó a las claras que Orellana y Aspas tenían ganas de volver a jugar juntos. De hecho ni un minuto transcurrió hasta que el Celta volvió a inquieta al Valencia. De nuevo a la contra y otra vez tras perdida de Rami. Pero esta vez Aspas no tuvo opción al disparo.

El Valencia, que en los diez primeros minutos había salido con intención de mandar en el partido, fue de más a menos en lo que a dominio se refiere. El Celta tenía el control en el centro del campo, aunque la omnipresencia de Albelda eclipsaba una y otra vez las intenciones de Borja, López y Krohn-Dehli. A los de Valverde, por el contrario, les faltaba profundidad y creación. Lo segundo solo lo tuvieron cuando Banega entraba en acción, de lo primero adolecieron durante muchos minutos porque ni Feghouli ni Jonas aparecían.

El Celta dispuso de su mejor ocasión a la media hora de partido. Los de Paco Herrera, que presenció el duelo desde un palco por sanción, no se adelantaron en el marcador por obra de los reflejos de Vicente Guaita. Disparo desde la frontal de Aspas y el balón, tras rozar a Cissokho, cambia de dirección. Paradón de Guaita (minuto 19), un portero que da argumentos en el campo a los que apuestan por él como titular en detrimento de Diego Alves.

Esa ocasión hizo que los blanquinegros le vieran de verdad las orejas al lobo y empezaran a tomarle el pulso al partido. Banega comenzó a emerger y Soldado fue uno de los beneficiarios. Además la lesión de Cissokho y la salida al terreno de juego de Joao Pereira perjudicó y de qué manera a Orellana, que con la entrada del portugués fue perdiendo protagonismo.

En ese querer ir a por el partido del Valencia, Soldado avisó a Javi Varas con un disparo raso que no encontró portería (minuto 40), si bien, la mejor ocasión de toda la primera parte se produjo ya en el tiempo de añadido. Rami envió el balón al palo con un remate de cabeza tras perfecto saque de falta de Tino Costa (minuto 46).

El Valencia saltó a jugar la segunda mitad sabedor de que un punto podía saberle a poco y el Celta, por el contrario, transmitía la sensación de que para ellos sumar era lo importante. Los de Valverde adelantaron las líneas y de primeras sorprendieron a los de Herrera. Hasta el punto de que de no ser por el error de uno de los asistentes de Teixeira Vitienes, Soldado hubiera adelantado a los suyos. Gol anulado por fuera de juego que no era (minuto 47). No fue ese el único fallo del cuarteto arbitral a la hora de ubicar a los valencianistas en posición ilegal.

Con Banega más enchufado, el Celta mantuvo el tipo gracias a Demidov, Tuñez y Varas. El Valencia se sentía dueño del juego en esa fase, si bien adolecía de último pase. Pero más por falta de desmarques que de asistentes. Feghouli no era el que se fue a la Copa de África y Jonas estaba pero como si no. Valverde dio entrada a Parejo por Albelda con miras a tener más criterio, si bien, casualmente, la salida del capitán llevó consigo un menor equilibrio en el bando visitante –que no dominio- y esos espacios dieron aire al Celta, principalmente porque le permitió montar algún que otro contragolpe y con ellos salir de su área.

Los últimos 20 minutos de partido fueron como un monólogo del Valencia. Pero sus chistes no tenían gracia. Tocaban y llegaban pero no remataban. Jonas probó fortuna desde lejos y Javi Varas le adivinó bien su intención (minuto 74). Los de Valverde querían pero no podían ni sabían. Era un acoso sin derribo. Posiblemente la última vez que pasó el Celta de su centro del campo fue en el minuto 80 y la acción terminó en las manos de Guaita tras disparo de Bermejo. Tras esa acción los vigueses dijeron basta a lo de atacar. A defendernos y a tratar de sumar un punto. Pero apareció Nelson Valdez en el minuto 92 y con la cabeza dio los tres puntos a los suyos.

 

 

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