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Internacional | Mundial 2014

Brasil siente su Mundial a 500 días de que empiece el torneo

Hay competiciones entre los obreros que reconstruyen Maracaná, máscaras de Neymar con las que disfrazarse y nuevas infraestructuras que ya funcionan en un 80%.

Aritz Gabilondo

Tenemos un millón de solicitudes de voluntarios para el Mundial y la idea es poder acogerlos a todos. Los hemos captado a través de colegios, iglesias, negocios, asociaciones juveniles, población indigente y hasta el ejército". La frase de Aldo Rebelo, ministro de Deportes brasileño, resume bien la fiebre por el torneo que se vive en el país a 500 días exactos de que arranque la cita. El Mundial se siente, se respira. Las ciudades sede se ponen a punto. Las obras en los estadios llegan a su fin, las nuevas infraestructuras ya funcionan, el balón echa a rodar con más entusiasmo que nunca. Ya está aquí la Copa.

Hay cifras que avalan este cosquilleo. El 80% de los trabajos de movilidad, según datos oficiales, ya está concluido y sólo falta por inaugurar los estadios de Río de Janeiro, Recife, Brasilia, Salvador y Manaus, casi todos ellos en su última fase de reconstrucción o total construcción. La capacidad de los aeropuertos para 2014 también ha aumentado. Habrá muchos visitantes en Brasil durante ese mes y se duplicarán como consecuencia el número de viajeros y de vuelos. Todo parece bien calculado.

La seguridad es otro de los puntos que más inquieta a las autoridades. Habrá refuerzo de efectivos, como es lógico, y se toman reuniones recientes celebradas en el país, por ejemplo Río+20, a la que acudieron más de 100 presidentes de estado, como modelo de correcto funcionamiento.

Torneos. Mientras tanto, en las calles se habla cada vez más de fútbol y de la selección canarinha. Hay debates sobre qué equipo debe conformar Scolari de aquí a que dé comienzo la cita. Se discuten convocatorias, alineaciones, jugadas. En los aledaños del estadio Maracaná, que se apresura a concluir sus obras para estar listo en la Copa Confederaciones, los obreros organizan un torneo con el que matar el tiempo entre turnos.

Así aprovechan cada minuto en improvisadas canchas de fútbol tras las cuales se erige el esqueleto del histórico y ya moderno estadio que albergará la final el 13 de julio de 2014. Jugar tan cerca de Maracaná es una sensación mágica para quien está colaborando a su reconstrucción. Unos juegan uniformados, otros sin ni siquiera quitarse el mono, y todo el que pasa por allí acaba enganchándose al partido. La misma sensación adictiva que produce el Mundial a sólo 500 días de que arranque el 12 de junio del próximo año. Es futebol. Es fútbol. Es el opio del pueblo.

La máscara de Neymar será la más vendida en los Carnavales

El fenómeno Neymar sigue produciendo muchísimo ruido mediático en Brasil y entre los brasileños. Su máscara, de hecho, será la gran revolución para el Carnaval que empieza el 9 de febrero en Río. Se calcula que alrededor de 20.000 ejemplares se venderán durante esos días, compitiendo únicamente en número con las de Joaquín Barbosa, uno de los jueces más importantes de la nación. Neymar es ahora mismo el líder futbolístico de la selección brasileña y se espera que llegue al Mundial con todavía mayor peso dentro del panorama internacional. La gente tiene mucha esperanza puesta en el Menino da Vila y no hay debate sobre la canarinha en el que no se le incluya. La venta masiva de máscaras con su cara es un primer detalle de lo que el ingenio puede producir con él en el Mundial.

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