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Liga BBVA | Objetivo indiscreto

Iker Casillas: la soledad del guardameta... fracturado

En líneas generales, la noche no fue un ejemplo de gestión eficiente. Casillas, mejor portero del mundo, se lesionó a los 12 minutos del inicio del partido de Copa.

Juanma Trueba

En una jornada como la de ayer, repleta de asombrosos acontecimientos, hay un hecho que no debería pasar inadvertido: la soledad de Iker Casillas. El portero del Real Madrid y de la Selección española, lesionado de gravedad por vez primera en trece años, no sólo perdió protagonismo a partir de las 13:00 horas, cuando el presidente consideró otros asuntos de mayor importancia; concentrado en el tema del día, Florentino abrió su discurso sin mención alguna al guardameta de su equipo (capitán de España y del Madrid, campeón del mundo y de Europa, dos Champions y cinco Ligas).

Algunas horas antes, en plena madrugada, Casillas había abandonado el Hospital de La Moraleja con la mano rota, solo y al volante de su coche automático (Audi A6 Allroad), camino de su casa en Pozuelo de Alarcón, 25 km de trayecto, 30 minutos de viaje. Ni chófer, ni agente, ni miembro alguno del club. Ni Bruno. Si acaso la amena compañía del Hablar por hablar.

Gestión. En líneas generales, la noche no fue un ejemplo de gestión eficiente. Casillas, mejor portero del mundo, se lesionó a los 12 minutos del inicio del partido de Copa contra el Valencia, 21:42 PM. No fue hasta las 2:35 de la madrugada (casi cinco horas más tarde) cuando entró por fin en un hospital, y lo hizo después de un proceloso peregrinaje: la espera del partido (Iker vio la segunda parte en el banquillo), el avión, el traslado hasta Valdebebas con el resto del equipo, cambiarse de ropa allí, recoger el coche, conducir luego hasta la clínica...

Llama la atención que el Real Madrid, un club de recursos generosos, no dedicara otra atención a Casillas, logística y afectiva. Lo que no sorprende tanto, conociendo a Iker, es que el portero se pasara la noche contestando con su mano sana a todos los mensajes de ánimo que le llegaron al móvil.

Ayer tarde, Casillas acudió al preoperatorio. Esta vez el coche estuvo conducido por Sara Carbonero, para alivio de su primer metacarpiano, de la afición consternada y de la Benemérita vigilante.

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