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Copa del Rey | Valencia

El perfil de Valdez: la afición ché se aferra ahora a su bravura

Si hay alguien al que nunca se le ocurriría tirar la toalla ése es Nelson Haedo Valdez (San Joaquín, 28-11-1983). Por ello, la afición ché se aferra como un clavo ardiendo al paraguayo.

Javier Mínguez

El Valencia tiene bastante complicado, y más tomando como referencia el 0-5, darle la vuelta a la eliminatoria frente al Madrid. Pero, si hay alguien al que nunca se le ocurriría tirar la toalla ése es Nelson Haedo Valdez (San Joaquín, 28-11-1983). Por ello, la afición ché se aferra como un clavo ardiendo al paraguayo, que hoy tendrá que hacer las veces del lesionado Soldado. Valdez ya sabe lo que es ponerle las cosas difíciles a Casillas. Fue en el Mundial 2010 en el que España terminó alzándose como campeona. El ahora punta ché fue de lo mejor de su selección ante La Roja y un quebradero de cabeza para Iker. De hecho, le anularon un gol por fuera de juego de su compañero Cardozo.

Lo que seguro que no le costará será imprimir el carácter que pone Soldado. No en vano, la afición valencianista ya le ha adjudicado el rimbombante sobrenombre de huevos Valdez. Y es que los capítulos de su vida han ido forjando su bravo carácter. Uno que le marcó mucho fue el fallecimiento de un primo, al que consideraba como un hermano. Pero el de San Joaquín retomó a tiempo el buen camino. Un día, su padre le vio bebiendo cerveza siendo un chaval y Haedo, para no disgustar a su progenitor, se empeñó en ser futbolista. El amor hacia sus padres fue uno de los motores en los inicios de su carrera. En otra ocasión, vio a su madre llorar porque Paraguay había quedado eliminada por Francia en los octavos de final del Mundial de 1998. Haedo le prometió que iba a poner toda la carne en el asador para terminar vistiendo la camiseta albirroja de su selección. Y cumplió con su palabra: en primer lugar, participando en el Mundial Sub-20 de 2003 y, posteriormente, en la Copa América disputada un año después en Perú.

Así, metió la cabeza en su selección después de hacerse un hueco en el Werder Bremen aunque hasta dar el salto a Alemania tuvo que pasar muchos desvelos, en el sentido más estricto de la palabra. Valdez jugaba en el Club Atlético Tembetary y, cuando se desplazó a la ciudad para intentar triunfar, eran tan pocas sus posibilidades económicas que muchas noches tuvo que dormir en los aledaños del estadio, tan sólo cubierto por las gradas de madera del mismo. Sin duda eso le hizo fuerte y, ya en el Werder, su técnico Thomas Schaaf vio el buen papel que estaba haciendo con el filial y lo metió de lleno con la primera plantilla. Aquella prueba no fue fácil pues tuvo que codearse con delanteros del nivel de Ailton, Klose, Klasnic, Zidan o Charisteas. Aun así, antes de marcharse a Dortmund dejó huella, curiosamente, frente al Valencia.

Azote ché y culé. En la liguilla de la Champions de 2005, los ché quedaron eliminados al caer 0-2 frente al conjunto de Bremen, con protagonismo del paraguayo. Salió en el 81' y fue suficiente para hacer dos goles y recibir una dura entrada y un escupitajo de Angulo, que vio la roja. El atacante celebró uno de ellos simulando que jugaba al golf en el banderín de córner, gesto que repitió este año como guiño a la afición valencianista. En la Liga también jugó en el Hércules, donde protagonizó dos hechos importantes. El primero, ser el fichaje más caro de la historia alicantina, pues el club del Rico Pérez pagó unos cuatro millones por él. Y otro que nunca olvidará: su estelar y mediático debut. Se produjo en el Camp Nou y no dejó indiferente a nadie pues los herculanos ganaron 0-2, con dos dianas del paraguayo. Algo que la afición valencianista quiere que se repita hoy, aunque contra los blancos.

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