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Copa del Rey | Real Madrid - Celta

Mourinho se enfrenta hoy a un enemigo muy real: el Celta

El Madrid debe remontar el 2-1 de Vigo para seguir en la Copa. Aspas será la esperanza del Celta y la amenaza de Essien y Arbeloa. Ramos regresa después de su sanción en Liga.

Juanma Trueba

En otro tiempo, el Real Madrid hubiera dedicado la jornada de ayer a repasar los alicientes del partido de esta noche, a fijar el desafío y a asegurar la taquilla. En otro tiempo hubiera hablado el entrenador y el portero no sería cuestión de debate, todos satisfechos al regreso de Zúrich, donde hasta cinco madridistas fueron premiados, sin contar entre ellos a Del Bosque, que también podría ser incluido en la lista, quizá en primera posición. Lástima que, de un tiempo a esta parte, lo normal resulte una extravagancia.

Ayer, previa de un trascendente partido de Copa, no habló Mourinho, ni su segundo, y nadie en el club consideró necesario dar explicaciones o exigirlas. Xabi Alonso compareció en su condición de persona educada y en la posición teórica de mediomarrón. No hubo más. Sólo ruido y paz efímera. Hoy hace veinte días que Florentino Pérez señaló un cambio de rumbo incumplido: "La tensión no es buena y quien la practica no saca rendimiento".

En ese neblinoso ambiente jugarán Real Madrid y Celta, con ventaja para los gallegos en la ida (2-1) y en la felicidad. El equipo de Herrera viene de ganar al Valladolid y confía en Iago Aspas, su million dollar baby, para dar la campanada en el Bernabéu. El plan de pase es tan ambicioso como realista, según explicó el crack de Moaña: "Nuestro objetivo es marcar dos goles".

Once. El Madrid, al que valdría el resultado que consiguió en Liga el pasado 20 de octubre (2-0), mantiene la duda existencial de la portería, aunque para tranquilidad del guardameta elegido vuelve Sergio Ramos. El otro central saldrá de Varane o Carvalho, inspiradísimo el domingo. Essien y Arbeloa volverán a ocupar los laterales y no se esperan novedades en las líneas más adelantadas, con Cristiano de faro.

En condiciones normales, el obstáculo es más que abordable para el Madrid, pero las circunstancias distan mucho de ser normales. Al ruido se añade el desgaste contra la Real (84' con diez), por no hablar de la incierta respuesta del Bernabéu, que ya da síntomas de agotamiento.

En otro tiempo no hubiera hecho falta un plumero para descubrir un gran partido entre las residuos y las partículas en suspensión. Hoy, sí.

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