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Copa del Rey | VALENCIA 2 - OSASUNA 1

El Valencia ya espera en cuartos a Real Madrid o Celta

Osasuna, pese a que visitaba Mestalla con dos goles de desventaja, vende cara su eliminación. Tino Costa, Soldado, en el último minuto, y Llorente, autores de los goles.

Conrado Valle
El Valencia ya espera en cuartos a Real Madrid o Celta Ampliar
El centrocampista del Valencia Juan Bernat (c) trata de escapar entre David Timor (d) y el belga Roland Lamah (i), ambos de Osasuna, durante el partido de vuelta de los octavos de final de la Copa del Rey que se está disputando esta noche en el estadio de Mestalla, en Valencia. | Juan Carlos Cárdenas

Mendilibar no es traidor. Porque quien avisa no lo es. Dijo que su Osasuna acudía a Mestalla a competir y eso ha hecho. Ni miedos ligueros ni brazos bajados por la desventaja de dos goles a cero. Los rojillos están muertos en la Copa, sí, pero lo han hecho con las botas puestas. El Valencia pasa de ronda porque hizo bien los deberes en la ida. Ahora espera rival. Celta de Vigo o Real Madrid. Mañana lo sabrá.

Valverde tampoco ha engañado a nadie. Dijo que jugarían todos del primero equipo y eso ha hecho. Sin canteranos, sí, pero con hasta seis llamémosle suplentes. Y el Valencia lo ha notado, sobre todo en defensa, donde solo Rami y Barragán por ímpetu han mantenido el tipo. Llorente y Cejudo fueron durante muchos minutos como una mosca cojonera, con perdón y que se entienda el comentario, para Víctor Ruiz y Cissokho.

En verdad Osasuna saltó al partido como más metido, con más talante. Lolo y Timor se hicieron con el mando en la medular y Albelda y Tino corrían más para no perder el sitio que hacia delante. Sorprende que Valverde haya apostado de nuevo por el capitán. Más que nada por el carrusel de partidos que se le viene encima, aunque quizás su titularidad era como un mensaje encriptado a los suyos: “Chicos que esto no está resuelto”. Y ni mucho menos lo estaba.

Los rojillos revoloteaban por el área de Guaita cada dos por tres y esa sensación de que en cualquier momento se metían de veras en la eliminatoria hacía que la grada estuviera inquieta. No temerosa pero sí respetuosa con la actitud del rival. Para el Valencia las apariciones de Viera, Bernat o Jonas eran como un kit-kat, un respiro a los que iban y venían tras la pelota. Pero aparecían a cuenta gotas y fueron a menos con el paso de los minutos.

A Osasuna eso sí le faltaba profundidad, ese último pase que hiciera que Valverde pudiera ver en directo a Guaita, que es lo que quería y de ahí su vuelta bajo los palos. Llorente le hizo estirarse a fondo aunque la acción estaba anulada por fuera de juego (minuto 20). Sí llevó el silencio al estadio un remate de Lolo desde dentro del área que se fue fuera como pudo haber ido dentro (minuto 30)

Sin embargo Osasuna cometió un error inexplicable. Subestimó la pierna izquierda de Tino Costa y lo pagó caro. Situar a solo dos en una barrera cuando el argentino se dispone a sacarla es como invitarle a fusilar al portero. Y eso hizo. Andrés se quedó haciendo la estatuta (minuto 33). Parecía entonces que la velada podía transformarse en fiesta. Incluso Albelda se atrevió, sin éxito, a intentar una chilena (minuto 35). Pero de repente Llorente le cogió la espalda a Víctor Ruiz como quien no quiere la cosa y desde la frontal cruzó el balón lejos del alcance de Guaita (minuto 36). Había partido y la segunda parte diría si también eliminatoria.

Y Osasuna salió a por ambas cosas. De hecho en los tres primeros minutos dispuso de dos claras ocasiones. Una de remate de cabeza de Rami, sí de Rami, que Guaita sacó con un alarde de reflejos. Otra del insistente Llorente cuyo remate de cabeza se marchó fuera por poco. Entonces sí, Mestalla silbó. Como queja y también como acicate para los suyos.

El reloj lógicamente jugaba a favor del Valencia. Pero el partido que estaban haciendo los de Valverde no eran ni de carne ni de pescado. Ni lo mataba en defensa ni lo remataba en ataque. Hasta el punto que Valverde optó por tener la pelota para al menos tener algo dando entrada a Banega por Viera.

Pero Arribas y Rubén seguían bien colocados y aunque a las piernas de los de arriba les comenzó a pasar factura la presión realizada, Llorente dispuso de su enésima ocasión (minuto 60). Y esta vez sí. Valverde vio en su pleno apogeo a Guaita. De no ser por el guardameta, los últimos minutos hubieran sido para los valencianistas de temor por la eliminatoria y no solo respeto hacia el rival.

Fue la entrada de Roberto Soldado la que terminó por inclinar el campo hacia el lado de Andrés Fernández. A fin de cuentas para entonces Valverde tenía digamos a siete posibles titulares habituales en el terreno de juego y eso se notó. De hecho la velada terminó con gol de Soldado, otro más que le marca a Osasuna y que no lo celebra. Pero con amigos así...

Pasa el Valencia a los cuartos de final y espera rival. Si fuera el Real Madrid, la próxima semana habrá hasta tres enfrentamientos entre valencianistas y madridistas. Pero el Celta tiene aún mucho que decir.

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