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El Carrusel

La relación entre Mourinho y el madridismo sufrió un bandazo casi definitivo en Málaga con la suplencia de Casillas y la derrota del equipo. El Barça queda a 16 puntos.

Aritz Gabilondo

El personaje: Casillas y el trato hacia los símbolos

Casillas no es sólo el portero del Madrid. Iker es el capitán, el emblema, el santo y seña de este club. Todos los equipos tienen una referencia así. Por eso prescindir de ellos no es una decisión técnica más. Mucho menos sin motivos suficientes para hacerlo. Tiene que ver más con un ejercicio de autoridad por parte del técnico para exhibir su poderío. Un experimento con gasolina que acabó por explotarle a Mourinho. Los entrenadores son parte importante del fútbol, pero nunca lo serán más que los futbolistas. Ni siquiera Mou. Tratar de situarse por encima de Casillas es un ataque de ego que el Madrid no demandaba. Iker merecía más tacto porque Iker, quizá, sea el madridismo. Y eso es mucho decir...

La rotación hacia la portería de Leo

Tardaremos tiempo en olvidar el 2012 de Messi. Nos costará dejar atrás el año en el que, él solito, hizo 91 goles para el Barça y Argentina. Asombroso. En Valladolid cerró la cuenta con otro tanto de bellísima factura. Su caño a Sereno y posterior tiro ajustado, todo ello en un par de segundos, están al alcance de muy pocos. Messi no llegó al primer equipo del Barça como un delantero de grandes cifras. Para eso ya estaba Etoo, que, curiosamente, fue máximo goleador de Primera ese año con los mismos goles (26) que ahora lleva el argentino en sólo 17 partidos. Pero aquel extremo habilidoso que partía de la banda derecha mutó, de la mano de Guardiola, en un delantero imprevisible, un falso nueve con posibilidad para entrar por cualquier rincón de las defensas. En ese nuevo puesto superó los 30 goles hasta llegar a los increíbles 50 de la última temporada. Con Tito la tendencia se ha acentuado y sus números asustan. Messi no para. Su techo no se atisba. El límite, parece, no existe.

Apoño: la variedad mejora  un penalti

Los penaltis a favor del Zaragoza son sinónimo de gol desde que llegara Apoño el curso pasado. No es fácil estar siempre atinado en una suerte como ésta, pero el malagueño tiene un porcentaje perfecto. De los siete que ha disparado desde la temporada pasada no ha fallado ninguno. Ha sido clave para ello la alternancia a la hora de escoger el lado por el que decantarse. Hacia la izquierda en el duelo clave de Getafe de hace un año y ante el Atlético en este, por el centro ante Osasuna y por la izquierda el sábado en San Mamés. En la variedad está el secreto del tirador. Como Kubala, Brehme, Koeman o Van Basten. Como los mejores lanzadores de penalti de la historia.

Tajonar discute por fin a otras canteras

La consolidación en los últimos años de Osasuna en Primera permite que los mejores jugadores navarros opten al fin por el equipo de la tierra y no por los de los alrededores. Lo que antes era éxodo masivo de calidad hacia Vizcaya o Guipuzcoa se frena un poco con ejemplos como el de Roberto Torres. El mediapunta rojillo militaba en el Chantrea, club convenido con el Athletic y del que salieron Muniain, Ekiza, San José e Íñigo Pérez. Sin embargo, Roberto se decantó por Tajonar y no por Lezama cuando alcanzó juveniles. Llegar a la élite y hacerlo en casa es un reto que seduce a cualquiera. También a Roberto, que tras buenos años en el filial por fin asoma por El Sadar. Y tan feliz.

Bajar los brazos en casa de un minero no es posible

Adrián no sabe bajar los brazos. El delantero del Atlético responde a su suplencia de esta temporada con pinceladas de calidad como la que dio el triunfo ante el Celta en el Calderón. Sabe bien el asturiano que la vida es sacrificio y momentos ingratos como este. Criarse en el seno de una familia minera le enseñó a mirar a los ojos a los problemas. Cuando era crío su padre hacía el esfuerzo diario de llevarlo a entrenar a Covadonga a través del serpenteante valle del Oso. Eran 80 kilómetros que unir al madrugón del día siguiente para trabajar en la mina. Allí, del Nicolasa y del pozo de San Jerónimo, surgió ese carácter combativo e inconformista de Patona, su padre, y por extensión seguramente también el de Adrián. El mismo con el que ahora pelea por ser el del año pasado.

La portería de Zubieta sí mejora con Bravo

Ser portero extranjero y jugar en la Real siempre se consideró un sacrilegio. De Zubieta vinieron habitualmente grandes guardametas con los que nutrir al primer equipo e incluso a otros clubes: Eizaguirre, Araquistain, Esnaola, Zubiarrain, Urruti, Artola, Biurrun, Arconada, Lopetegui, Alberto... Si en algún puesto ha sido prolífica la cantera txuri-urdin ha sido en la portería. Pero la tendencia varió con Westerveld a principio de siglo y se confirma desde hace ya unas temporadas con Claudio Bravo. El chileno se erige en uno de los pilares de Anoeta como demostró ante el Sevilla con una parada clave al final. Cuesta reconocerlo, pero así es: la portería de la Real tiene dueño y es de Chile.

El talento de Piatti ya ve la luz que necesita

Valverde sigue poniéndole su firma al Valencia desde que llegara. La última gran novedad del técnico ha sido apostar por Guardado como lateral izquierdo y abrir así un hueco en el once a Piatti, desaparecido con Pellegrino. Un doble movimiento valiente y que dota de mayor fútbol al equipo. El mexicano ya había sido lateral durante momentos puntuales de su carrera pero al argentino aún se le esperaba con los brazos abiertos en Mestalla. Integrante de aquella Sub-20 que logró el Mundial con Agüero, Banega, Di María o Fazio, sólo en el Almería se había visto la mejor versión de este gran talento zurdo. Valverde sí cree en él. Su once lo refleja. Y ahora es Piatti quien debe responder.

Bigas, la polivalencia y el fútbol moderno

Llega un punto en el que el fútbol es tan competitivo que hay que adaptarse a él en vez de al revés. El defensa del Mallorca Bigas lo ha hecho. En el Villamarín jugó de central por la sanción a Geromel, pero con Caparrós también ha sido lateral, interior y mediocentro. Un comodín como él es clave y más si viene de lo más bajo de nuestro fútbol. Bigas se formó en el Mallorca, pero tuvo que salir al Montuiri de la Tercera División balear. Fue entonces cuando le convocó la selección territorial para participar en la Copa de las Regiones de la UEFA, un torneo sólo para amateurs. De ahí pasó al Atlético Baleares y de ahí a Primera con el Mallorca. ¿Mucho salto? No para alguien tan polivalente...

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