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Liga BBVA | VALENCIA 0 - RAYO VALLECANO 1

Al efecto Valverde lo parte un Rayo

Un penalti de Tino Costa a Trashorras fue transformado por el exvalencianista a siete minutos del final y dio la victoria al Rayo en Mestalla. El Valencia no encontró respuestas.

Conrado Valle
Al efecto Valverde lo parte un Rayo Ampliar
El centrocampista argentino del Valencia Ever Banega (d) controla el balón ante el delantero del Rayo Vallecano Francisco Medina "Piti", durante la decimosexta jornada de liga en Primera División que se disputa en el estadio de Mestalla. | JUAN CARLOS CARDENAS

El Rayo Vallecano, gracias a un penalti transformado por el Chori Domínguez, ha desactivado el plan anti-choque que terminó con la era Pellegrino en el Valencia. De nuevo los pañuelos han asomado por el feudo blanquinegro. La afición blanquinegra, que ha arropado a su equipo con nota hasta que el gol del argentino colmó su paciencia, ha vuelto a dejar constancia que su punto de mira no está en el banquillo sino en el palco. Incluso los futbolistas se marcharon de rositas, todo lo contrario que un Manuel Llorente a quien en el minuto 90 le cantó prácticamente todo el estadio lo que tiene pinta de convertirse en una cantinela como en su día fue el ‘Cúper vete ya’ o ‘el Quique vete ya’, aunque ésta vez las miras son al sillón presidencial.

Al Valencia le costó entrar en el partido, si es que en algún momento estuvo de verdad. No es lo mismo verlas venir como en los dos partidos de Pamplona que tener que llevar la iniciativa. Lo bueno y lo malo del Valencia giró sobre Banega. El argentino combinó aciertos con errores, mejor dicho, errores con aciertos y al compás de él jugaron los de Valverde. Cuando Banega estuvo fino Cobeño les sentía en el cogote, cuando estaba disperso, lo pagaba Diego Alves. Pero esta vez a Banega no le acompañó Albelda y sin el capitán los errores se vieron más y fueron continuos.

El Rayo salió a Mestalla como un vaquilla de las que ya están hartas de ir de pueblo en pueblo. De apariencia mansa, aunque envistiendo a la mínima que sentía miedo enfrente suyo. Los madrileños se fueron creciendo por fases. Trashorras y Adrián hicieron suyo el centro del campo y Casado y Tito entendieron siempre cuando era su momento para lanzarse al ataque. Suerte tuvieron los valencianos que a la fiesta parecía no querer colarse Leo Baptista, sí un Chori activo como nunca se le había visto por Mestalla. Suya fue la mejor ocasión de los de Jémez, un lanzamiento de falta que se fue por arriba.

La obsesión de Paco Jémez era que ni Feghouli ni Piatti camparan a sus anchas por la banda y atar en corto a Jonas. Sin continuidad en el ataque blanquinegro no había lugar a remate, por más que Soldado estuviera en racha. Y así sucedió, que la primera parte transcurrió sin apenas ocasiones de verdad. Sólo dos a destacar, un disparo cruzado de Guardado (minuto 40) y un remate de cabeza de cabeza de Ricardo Costa tras pasearse el centro de Feghouli por todo el área pequeña que se marchó fuera como pudo haber ido dentro (minuto 43).

Lo que sí hubo en la primera mitad fue sendas decisiones de Álvarez Izquierdo que encendió al público. Ambas de la misma familia. Así como estuvo rápido para sacar amarillas, más cauto fue a la hora de mandar a alguno de los protagonistas al vestuario antes de tiempo. Vázquez y Amat tuvieron suerte de tener enfrente al colegiado catalán y no a otro de talante más casero, porque con una tarjeta en su haber hicieron sendas entradas de ‘naranja’ tirando a ‘roja’.

La aparición en escena de Dani Parejo dio otro aire al encuentro. Valverde movió ficha al descanso y quitó a un Piatti sin chispa e introdujo al de Coslada para que su equipo tuviera más la pelota y criterio a la hora de moverla. De primeras la apuesta le salió bien. Al menos Trashorras y Adrián eran ahora los que corrían tras la pelota y no Tino y Banega como antes del descanso.

Pero el Rayo seguía bien plantado atrás. Sin dar concesiones ni cometer errores en la marca. El Valencia parecía querer ladrar pero no mordía lo más mínimo. Digamos que tenía la iniciativa y para usted de contar. Seguía adolenciendo de juego por bandas y Soldado continuaba desaparecido en combate. Por ello Valverde dio entrada a Bernat e intuyendo que el Valencia iba a irse de forma alocada al ataque en busca de la victoria, Jémez dejó caer en el campo a Lass para ver si en una contra la liaba el guiano y también para parar en seco las idas y venidas por banda izquierda de Guardado.

Hasta que Cobeño (lesionado) tuvo que dejar su puesto bajo palos a Rubén por lesión, solo Jonas le había inquietado lo suficiente como para que manchara su camiseta amarilla fosforito (minuto 58). Tampoco es que Diego Alves ensuciara mucho que digamos la suya verde. De hecho hasta que Lass se sacó de la nada un disparo desde casi el córner no hubo noticia alguna que contar del brasileño (minuto 72).

Visto el panorama, Valverde se preguntó que para qué jugar con cuatro defensas y su respuesta fue quitar a Rami para dar entrada a Cissokho. Con tal cambio lo que hizo fue colocar una línea de tres y adelantar unos metros a Guardado. Pero la cosa no le salió como se pensó desde el banquillo blanquinegro.

El Rayo volvió a ganar la batalla de la pelota. A Jémez le sucedió lo contrario que a Valverde. Los cambios sí le funcionaron. Sobre todo el mencionado de Lass, que por banda derecha comenzó a declinar la balanza a favor de los suyos. Si bien el futbolista que en verdad desequilibró la balanza fue Trashorras. El centrocampista se internó en el área y Tino Costa le blocó como si estuvieron en cualquier otra zona del campo. Penalti claro y el Chori Domínguez que se empeñó en servir su venganza particular. Ni la presencia del parapenaltis Diego Alves ni los insultos que le vertían desde la grada le pusieron nervioso al argentino. Gol. Primera victoria del Rayo en su historia en Mestalla y segunda derrota consecutiva del Valencia ante su público, primera de Valverde.

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