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Copa del Rey | CÓRDOBA 0-BARCELONA 2

Leo Messi, de dos en dos

El Córdoba planta cara en un buen primer tiempo pero termina fundido en una segunda parte de claro domino del Barcelona. Messi marca los dos goles y pone la marca en 88.

Juanma Rubio
Leo Messi, de dos en dos Ampliar
Messi hizo otro 'doblete' en Córdoba y pone su cifra de 2012 en 88 goles. | CRISTINA QUICLER

Entre ruido de récords, baile de cifras y minutadas de debate, a veces parece que se pierde entre tanta espesura que Messi no juega para alcanzar determinadas cifras sino que lo hace para que el Barcelona gane partidos. De hecho lo hace y gana prácticamente todos los partidos. Anda a ritmo de doblete diario y se ha convertido, si no lo era ya, en un visitante de lo más indeseable: trece partidos a domicilio en lo que va temporada, veintiún goles. Esas barbaridades cotidianas que hace el argentino y que va dejando la cuneta repleta de víctimas. La última, el Córdoba.

El meritorio Córdoba que estiró el sueño todo lo que pudo y que se dio el gustazo de recibir al Barcelona, plantarle cara, incomodarle en la medida de sus posibilidades y disfrutar delante de más de veinte mil aficionados en una noche de Copa con mayúsculas. Enfrente el campeón en funciones, el tiránico líder de la Liga, el terror de Europa, la leyenda gigante de Messi. El Córdoba jugó valiente e intenso y cayó por dos directos del mejor púgil del mundo, el del hambre insaciable: 88 y Müller en el retrovisor, cada vez más pequeño. A los diez minutos y en plena sacudida cordobesa, embocó un pase perfecto de Villa que seguía a un trallazo a la escuadra de Thiago. A la hora de juego remachó otro envío letal, este de Alexis ya en pleno festín azulgrana, agotada la gasolina local.

Goliat cumplió. Sostuvo el inicio supersónico de David, metió la pierna y tuvo paciencia. Marcó casi a la primera, no encajó y volvió a esperar. En el segundo tiempo se hizo con el balón, apareció Xavi, y se cebó a la espalda de la defensa cordobesa, en plena zozobra. Llegó otro gol y ocasiones diáfanas ante Sáizar de Villa, Pedro y el propio Messi, que pudo marcar otros dos. Eliminatoria encauzada y dosificación a tiro para Tito de cara a la vuelta, el día 10 de enero, a tres de jugar contra el Málaga. Quizá por eso Tito no experimentó y puso a Alves, Piqué, Alba, Xavi, Pedro y Messi. Un equipo de garantías para un partido que nacía sin domar. El Arcángel no se rindió a la evidencia hasta que esta fue imposible de disimular. El Barcelona no falló, no estropeó el expediente y no se pegó un susto rumbo a cuartos de final.

El equipo de Berges, viejo colega de Tito, tuvo dos ocasiones en el arranque. Presionó arriba, jugó en campo del Barcelona y resultó un incordio a partir de la intensidad de Dubarbier y la incidencia de Fede Vico y Rennella. Durante muchos minutos la posesión del Barcelona fue incómoda y el partido, incluso con el tempranero gol de Messi, no tuvo dueño. Apenas se intuía la superioridad azulgrana que eclosión en la segunda parte. El Córdoba no se reprochará nada y al Barcelona no se le torcerá el gesto: fue un buen partido.

Lo mejor del Barcelona fue que Piqué, como ante el Betis, demostró que está de vuelta y que parece haber olvidado las lesiones y los picos bajos de forma. Es una buena versión de Piqué. La que, junto a una buena versión de Puyol, cicatriza al instante las penurias defensivas del Barcelona. Lo peor fue otra ocasión desperdiciada por Song. Lento, inseguro, sin influencia en el juego. Discreto en el mejor de los casos e incapaz de sostener comparación alguna con Busquets, uno de los que descansó. El que no lo hizo fue Messi. Otro partido, otros dos goles y otra vuelta de tuerca a la rutina de lo extraordinario. Así es y así es su carrera ya sólo contra sí mismo en esto histórico 2012: 12 de diciembre, 88 goles. Y sumando.

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