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Copa del Rey | BARCELONA-ALAVÉS

Trescientas pinceladas de Villa

Un golazo de falta del asturiano, que marcó los goles 300 y 301 de su carrera, animó el trámite del Barça. El 3-1 le clasifica para octavos, donde le espera el Córdoba.

Juan Jiménez
Trescientas pinceladas de Villa Ampliar
Villa celebra su gol de falta directa, el 300 de su carrera. | Albert Olivé

El Barcelona volverá a jugar el 12 de diciembre un partido oficial en Córdoba 40 años después, así que es muy posible que en Las Tendillas, lugar elegido por la afición blanquiverde para festejar los éxitos, celebrasen más el pase del Barça a octavos de final de Copa que en el frío Camp Nou. Casi 58.000 espectadores que se aburrieron sin sus globetrotters (Iniesta, Xavi, Messi) hasta que Villa le pegó la pincelada de clase al partido en un libre directo botado con una sutileza exquisita. Un gol de distinción, el 300 de su carrera, que le hace justicia a la condición de delantero grande que es.

El once del actual campeón de Copa no fue ni experimental. Estuvo hecho con la calculadora. Minutos para los olvidados (Jonathan dos Santos), los filiales (Sergi Roberto y Tello, que aún tiene ficha del segundo equipo) y los recuperados Adriano y Thiago. El resultado fue un extraño dibujo con Thiago de falso nueve y Villa a la izquierda hasta que aguantó. El manotazo del Alavés al tubo de ensayo de Tito fue inmediato. Song hizo un penalti (mano de libro) en el minuto cuatro que se comió el madrileño Velasco Carballo y, al cuarto de hora, los líderes del grupo 2 de Segunda B ya ganaban con un gol precioso de Borja Viguera, que cabeceó de palo a palo. Imposible para Pinto.

 El Camp Nou se quedó con el cuerpo cortado y tardó en reponerse. Sólo el 0-3 de la ida en Mendizorroza, con gol postrero de Fábregas, le evitó cierta sensación de ridículo. Fue un Barça tierno por los jóvenes y oxidado por la lentitud de su juego. Después de un par de escaramuzas de Villa, que se escapó de su posición inicial en la izquierda y jugó por donde quiso como bien correspondía a jugador con más galones en el campo (junto a Puyol), empató Adriano, otro puñal como Alba por la izquierda. El gol, pasada la media hora fue un alivio para un Barça flojito. 1-1 al descanso.

La segunda parte hubiese sido otro tostón de no ser por Villa, que pareció escribirse un monólogo de reivindicación. Su gol de falta fue precioso. Amagó en la carrera con un golpeo al palo del portero y luego cambió el paso, se pausó y tocó levemente por encima de la barrera. Un golpeo de difícil ejecución que compensó con el 3-1, donde apenas tuvo que empujar con la pierna izquierda el balón a placer de Tello. Velasco Carballo, mientras, siguió abrasando al Alavés y le anuló un gol legal que hubiese supuesto el 2-2. Jugó Deulofeu, debutó Planas con el primer equipo y cuando el Alavés terminó su sueño empezó el del Córdoba. El Arcángel, 40 años después, espera al Barça.

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