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Copa del Rey | Real Madrid 3 - Alcoyano 0

Callejón hizo la paz en el Bernabéu

Dos goles del canterano calmaron el ambiente envilecido en el estadio del Real Madrid por los gritos a favor y en contra de Mourinho.

Juanma Trueba

Los jugadores de ambos equipos habrán dormido bien la pasada noche. Unos y otros consiguieron lo que se proponían, confirmar el pase o salvar la dignidad. El Real Madrid jugará los octavos de final de la Copa contra el ganador de la eliminatoria Celta-Almería (mañana) y el Alcoyano tendrá una buena historia que contar en la Navidad que viene y en las próximas veinte: durante 70 largos minutos empató a cero en el Bernabéu. Quién sabe qué hubiera ocurrido de no estar cojo Javi Lara. Larga vida a la moral del Alcoyano y a las aceitunas rellenas.

El encuentro, sin embargo, no resultó todo lo plácido que se esperaba. Albiol se lesionó en el primer minuto y el visitante Dani, también maltrecho, tuvo que abandonar el campo pasada la media hora. Después, con el partido decidido, la tensión brotó en la grada. El fondo radical coreó el nombre de Mourinho y el resto del estadio, en significativa mayoría, respondió a los cánticos con un abucheo. Queda por saber si el público hace un reproche al técnico o a la falta de espontaneidad de los hinchas más extremos. Pero algo no le gusta.

Al margen de ese incidente, el choque repartió medallas generosamente. Me explico. En partidos así, el portero del equipo pequeño emparenta con las víctimas propiciatorias del cine, la bañista de la película Tiburón y el soldado pelirrojo de nombre Sparkly. La cuestión no es saber si morirán, sino cuándo caerán y con cuántos litros de ketchup alrededor.

Ese era el papel destinado a Adrián Murcia, guardameta debutante en el Alcoyano y en el Bernabéu, un portero ni demasiado alto ni demasiado fornido. Sin embargo, su acierto y su resistencia le convirtieron en uno de los protagonistas de la noche. Adrián mantuvo su portería a cero más tiempo de lo que sueñan otros, y tuvo que ser Di María, refresco de lujo, quien le batió con un tiro tan ajustado que necesitó hacer carambola en un poste. De eso también podrá presumir el visitante: el Madrid se vio obligado a terminar la eliminatoria con Özil, Di María, Callejón y Benzema sobre el campo.

La otra mitad de la cita la ocupó la observación de los canteranos. Tanto como el rendimiento se evalúa la pinta y en lo aparente no hay mejor aspecto que el de José Rodríguez, un muchacho con la planta de Mertesacker y la cabeza de El Cigala. El chico es de los que no se crispan, ni demuestran pánico, ni pretenden cortar dos orejas en cada balón. Mantiene la posición, ocupa campo y apenas comete errores, un mérito extraordinario para quien sólo ha celebrado 17 cumpleaños.

Sólido. Nacho, también destacado, es un jugador polifuncional que tiene aprobado el examen de los laterales. Es una garantía sellada para los próximos diez años. No hay razón para que el entrenador del primer equipo haga piruetas en las bandas cada vez que se lesiona un defensa. Cheryshev ni se encontró ni le encontraron y Morata gesticuló en exceso. Se creyó con el derecho de protestar cada contacto, pero todavía no lo tiene.

Lo demás se lo repartieron el genial Javi Lara y, en última instancia, el voraz Callejón, que firmó un doblete y se comió a la bañista.

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