Actualizado

Actualizado a las

Liga Adelante

liga adelante

campo fútbol
jugadores

Liga Adelante | Quini

"Ver a mi secuestrador me fortaleció: duermo mejor"

Enrique Castro 'Quini' (Oviedo, 1949) salta al cine con 'El Brujo frente al espejo'. Bajo el foco, la persona. Y sus reveses. El secuestro. La muerte de su hermano. El cáncer.

Patricia Cazón

Sorprende una película sobre Quini. Siempre ha sido muy celoso de su intimidad.

 ¡Es que me da vergüenza verme ahí! Me llaman muchas veces y yo siempre digo que no, que no, que no me quiero ver.

Que usted es más de césped, ¿no?

Exacto. Donde esté la hierba que se quite lo demás. Y si es un prado todo verde aún mejor.

Pero Rai García, director de 'El Brujo frente al espejo', le convenció...

No era la primera vez que me lo ofrecían. Y eso, siempre dije que no. Hasta que un día llegó Rai a Mareo, nos tomamos un cafetín y me contó su proyecto. ¡Y también le dije que no! Pero un día fui a cazar donde él vive, coincidimos, me habló de caza y me supo llevar a su terreno. Y no me arrepiento. Le ha puesto todo su sentimiento.

¿Qué muestra la película?

<l>Rai me dijo: "No quiero enseñar tu goles, esos ya los ha visto la gente, quiero hacer una película de la persona". Y eso ha hecho. Perdí a mi padre con los 56, a mi hermano con 41, viví un secuestro, dos operaciones de cáncer Han sido momentos difíciles. Pero quitando lo del cáncer, son ya muchos años los que llevo encima y el tiempo, como suele decirse, va curándolo todo. Lo otro es imborrable, pero lo llevas mejor. </l>

¿El momento más difícil?

El de Pechón, en la playa en la que a mi hermano le pasó el accidente. Yo no conocía Pechón. Nunca fui. Ni con las peñas. Hay dos de allí que me quisieron llevar, pero yo no quise, prefería recordar a mi hermano de otra manera.

¿Qué sintió allí?

Fue muy extraño. Viendo donde fue me parece imposible que vayas un día a la playa a estar con la familia y te quedes allí, que no vuelvas. Me pareció imposible que en ese sitio, tal y como lo vi, pudiera ocurrir eso.

Qué duro.

Cuando pasas dos operaciones de cáncer te quedas como más sensible, más tocado. A veces me cuesta hablar. Me quedo sin voz, me emociono... Ahora mismo, mientras te cuento esto, me está pasando...

También revive su secuestro. Nunca le gustó hablar de él.

No, ya salió. No me cuesta.

Cuenta que, en la liberación, pensó que se acababa todo...

No sabes dónde estás, en qué manos En el zulo había una trampilla en el techo y, de pronto, se abrió. Yo estaba en una esquina y lo primero que vi fue una pistola enorme. No era de los secuestradores, sino del policía que para abrir la trampilla la dejó en el suelo. Pero a mí se me quedó la imagen de aquella pistola. En ese momento pensé que se me había acabado la vida. Es difícil, pero cuando uno pasa por cosas así aprende a no rendirse jamás.

En junio se encontró con uno de sus secuestradores

Fue porque yo quería. Siempre dije que me gustaría hablar con ellos. Estuvimos dos horas tomando un café. Y me prestó. Salí más fortalecido, más a gusto conmigo mismo. De meterme en la cama y poder dormir. No guardo rencor de aquello. Todos cometemos errores.

Hace 25 años que se retiró, pero El Molinón aún corea su nombre. ¿Qué se siente?

No te quede duda de que te llega a lo más profundo del alma. Muchos de los que están en esa grada no me vieron jugar y que te recuerden es una cosa bonita. El Molinón es espectacular. Se me pone la piel de gallina sólo con ver las banderas al aire, las bufandas. Estoy en el banquillo, miro y me da un respingo por la espalda.

Rai García dice de usted: "Cala hondo, es atemporal". ¿Podría aplicarse a Preciado?

Manolo era espectacular. Estuve cinco años con él día a día, cinco años al lado de ese monstruo. Cuando me lo dijeron no daba crédito. Me pegó un palo impresionante. El día antes hablé con él por teléfono Aún hoy me respinga. Miro las fotos y le veo tan vivo Y de un plumazo, lo pierdes.

Coincidió con Maradona en el Barça. ¿Es mejor Messi?

Messi está marcando una era pero no me gusta decir que el mejor del mundo es éste o aquel jugador. Todo son épocas. Cruyff marcó una. Maradona, otra. Messi está rompiendo todos los moldes. Ahora es su tiempo. Cristiano está casi a la misma altura. Y los dos coinciden en la Liga y están marcando una época extraordinaria. Así que disfrutémoslos.

La Selección también ha marcado una época. ¿Recuerda el palo de España 82?

¡Y el de Argentina, que fue otro palo! Lo que está viviendo la Selección ahora es el trabajo de muchos años. Para mí hay tres motores: Xabi Alonso, Xavi e Iniesta. A estos no los tiene ninguna otra y están marcando una época muy bonita. Es dificilísimo que vuelvan a coincidir tres jugadores de esa calidad. Cuando no estén, la Selección será más vulnerable. El tiempo pasa para todos y hay que disfrutarles, que a lo mejor esto no se repite. Le ha pasado a Brasil, Inglaterra, Alemania Esta es la época de España. El grupo tiene una unión tan bonita... Y en eso tiene mucho que ver Del Bosque. Yo jugué con él en la Selección y es un cacho pan, más majo que la leche.

¿Recuerda a Kubala y su: "ahora, Quinocho, ahora"?

Kubala Siempre fue muy cariñoso conmigo. Era fenomenal. Me decía: "Céntrate siempre en la portería". Trabajé mucho con él los remates. Arconada, bajo palos, Kubala centraba y yo remataba. Ahí estábamos los tres. Y si ves a Kubala tirarse por el barro... ¡La gozaba!

¿Cambió mucho el fútbol?

En las cosas tácticas sobre todo. Muchísimo. Y la televisión. Antes había Champions y conectaban con Eurovisión, la mayoría de los partidos te los perdías. Ahora puedes ver fútbol a cualquier hora, todo es más grande. En lo futbolístico, la gente está mejor preparada físicamente. No es que antes no se corriera, pero la rapidez de ahora no la había.

Pero se dejaban la piel, incluso muchos jugadores seguían jugando con lesiones graves...

Antes se hacían muchas burradas. No había cambios. Si te lesionabas seguías.

¿Contento por que el Oviedo se haya salvado?

Sí, y lo salvó el cariño de una afición. Es digno de resaltar.

¿Ganas de volver a vivir un derbi asturiano en Primera?

¡Hombre, claro! Como futbolista, aficionado y asturiano. Un derbi asturiano en Primera es bueno para Asturias. Ante todo hay que ser asturiano, que somos cuatro y siempre andamos de peleas. El ambiente de un derbi es único. Se dice que es el partido del siglo y es por algo. Quince días antes sólo se habla del derbi en la calle.

¿Cómo se vive en el campo?

Con tensión. Y lo peor es cuando lo pierdes, que te dan castañas por todos lados el lunes (risas).

¿Qué defensa le dio a usted 'más castañas' en el césped?

Viví unos duelos muy bonitos con Benito. Me tiraba unas patadas Y si podía se las devolvía, pero yo no valía para eso. Vivimos muy buenas peleas en el campo. Pero sanas, ¡eh! Cuando pitaba el árbitro cambiábamos el chip. Lo del terreno siempre debe quedarse ahí.

¿El portero más difícil?

Había grandes porteros en mi época. Iribar, Arconada, Miguel Reina Es difícil decirlo. Pero Iribar y Arconada eran dos monstruos, marcaron época.

Palabra de un delantero que quería ser portero

¡Pero siempre me echaban para adelante porque decían que era pequeño! Mi hermano me sacaba una cabeza y lo escogían siempre a él. A mí me decían: "Tú, chaval, pa'lante"... Y no me quedaba otra.

¿Cómo ve al Sporting?

Me gustaría verlo mejor. Pero la Segunda es muy larga. Tenemos equipo suficiente para estar entre los seis primeros.

¿Le gusta ser delegado?

Sí, mucho, es como si fuera un relaciones públicas. Tú te haces cargo de los árbitros desde que entran al estadio. Paso mucho tiempo en El Molinón antes de los partidos. Miro todo, si hay algún defecto, la ropa... ¡Hay cosinas que hacer, eh!

¿Qué siente cuando mira la grada vacía desde el césped?

El Molinón nunca está vacío. Aunque no haya gente es un estadio vivo. Alguna vez, cuando ando por el campo, me preguntan: "Oye, Quini, ¿recuerdas algún gol en esa portería?". Y respondo: "Alguno, alguno cayó". Voy caminando y pensando en tantas cosas Allí me vienen recuerdos de todo. Los goles que he visto. Los que metí. Todo.

El ascenso en 2008

Fue una inyección de moral muy grande. No pude aguantar todo el partido. Cuando marcamos el segundo me tuve que marchar del estadio. Estando en tratamiento para el cáncer estás mucho más sensible.

En la película regresa a la clínica en la que le operaron.

Enganchado a la máquina del tratamiento, a veces, miraba por la ventana. Daba al aeropuerto de Barcelona, veía los aviones y me decía: "¿Alguna vez uno de esos me llevará a Asturias o me quedaré aquí?". Siempre pensé: "A ver si lo cojo y no me llevan en una caja de pino". Y lo cogí, oye, lo cogí.

Estadísticas AS.com