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Portada | MÁLAGA 4 - VALENCIA 0

El Málaga homenajea a Viberti sacando los colores al Valencia

Recital de fútbol de un Málaga que ha superado con goles de Portillo, Saviola, Roque Santa Cruz e Isco a un inoperante Valencia, que da un paso atrás en sus aspiraciones.

Conrado Valle
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El Málaga celebra el gol de San Cruz al Valencia. | Jorge Guerrero

El Málaga ha rendido tributo a Sebastián Umberto Viberti. Lo ha hecho como se merecía quien ha pasado a mejor vida como un icono blanquiazul: con fútbol. Recital de Pellegrini a Pellegrino. En todo. Y baño de unos jugadores a otros. En todo también. Nadie en Valencia le puede poner ni un pero al resultado. Al contrario. Lo injusto hubiera sido que la superioridad del Málaga no tuviera un marcador acorde a lo visto en el campo. Portillo, Saviola y Roque Santa Cruz han firmado una goleada con la que el Málaga da un golpe en la mesa en sus aspiraciones de ser equipo Champions. Todo lo contrario que el Valencia, un equipo que pasa del todo (Bayern) a la nada (ayer) con preocupante y desilusionante facilidad.

Lo mejor que le pudo pasar al Valencia fue llegar al descanso con vida. El Málaga le dio durante 45 minutos un repaso en todo. En intensidad, en desarrollo táctico, en calidad y en ideas. De no ser porque le faltó definición, el Málaga se hubiera marchado al vestuario con un resultado acorde a la superioridad vista sobre el maltrecho césped de La Rosaleda y no con solo un gol de ventaja. Golazo, por cierto.

Portillo adelantó en el minuto 7 a los de Pellegrini en una acción que resume lo que fue la primera mitad. El balón llega a los pies de Eliseu dentro del área quien con pasmosa facilidad se marchó de Barragán y da un pase hacia atrás a Portillo. Éste, con todo el tiempo del mundo y más ante la inoperancia de los centrales blanquinegros, controla, levanta la cabeza, mira por dónde meterla y la cuela con un toque tan sutil como preciso.

Pellegrino apostó por Gago y Tino en la medular y Banega a modo de enganche. Pero en el Valencia hubo un cortocircuito permanente. El Málaga dejaba que Rami o Ricardo Costa salieran con el balón, pero cuando este llegaba a los pies de Gago o Tino, los malaguistas mordían y recuperaban. No había por parte del Valencia elaboración y menos continuación y Nelson Valdez era un personaje por el campo que sólo aparecía en pantalla cometiendo faltas.

Todo lo contrario que el Málaga. Defensa sólida y ataque creativo. Con Camacho y Toulalan haciendo suya la medular, Isco, Eliseu, Joaquín y Portillo se movían y alternaban provocando un mareo permanente a los defensores valencianistas. Entre muchas otras delicatessen, y para deleite de sus aficionados y colmo de los valencianistas, Isco hizo una jugada de dibujos animados. De malabarista. Haciendo toquecitos como si estuviera solo se marchó de Tino Costa, Guardado y Ricardo Costa.

Lo dicho, sólo le faltó definición, porque ocasiones generaron como para irse al descanso 4-0. En dos ocasiones sus rápidas transiciones no terminaron en gol por culpa del césped, una de Saviola y otra Joaquín, y en otra por el buen hacer de Diego Alves, de nuevo el mejor del Valencia. Buena parada del guardameta brasileño en el minuto 41 a disparo cruzado de Joaquín.

Y a la vuelta de vestuario, ambos equipos retomaron el partido donde lo dejaron: en el área del Valencia. De nuevo paradón de Diego Alves en el minuto 47 a disparo de Saviola. De hecho en los primeros compases de la segunda mitad fue cuando el Málaga dispuso de posiblemente las dos llegadas más claras para sentenciar la velada. La mencionada y otro disparo también de Saviola desde la frontal que se marchó fuera por bien poco.

Tardó 55 minutos Pellegrino en darse cuenta que Banega no creaba. Que no estaba. La entrada de Jonas dio algo más de juego entre líneas al Valencia. Por lo menos existía esa figura de enganche. Su aparición coincidió en el tiempo con una innecesaria crispación de los malaguistas hacia la figura de Muñiz Fernández. El colegiado acertó no pitando penalti lo que en realidad fue un piscinazo de Joaquín e incomprensiblemente el Málaga comenzó a protestarle y bajó su nivel de fútbol.

Tampoco piensen ustedes que en esa fase del partido llegó a peligrar el triunfo del Málaga. Para nada. Lo que sí se vio fue el primer disparo del Valencia a portería. Corría el minuto 65 y Nelson Valdez remató fuera tras un saque de córner. La noticia estaba más en que llegaran los de Pellegrino a provocar un saque de esquina que en el remate en sí.

Pero era sólo cuestión de tiempo de que el marcador estuviera acorde a lo que se veía en el campo. Tuvo el segundo Joaquín, pero su disparo lo repelió el palo. Y, cosas del fútbol, en la ocasión menos clara del Málaga, llegó la sentencia. Disparo desde la frontal de Saviola que terminó en el fondo de la red tras desviarlo ligeramente Ricardo Costa. Sea como fuere, ese gol impartía justicia, porque ni el Málaga merecía terminar el partido pidiendo la hora ni el Valencia llegar con vida a los últimos minutos. De hecho a nadie le extraño que llegara el tercero de Roque Santa Cruz. Ni tan siquiera el cuarto de Isco.

 

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