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Liga BBVA | Real Sociedad 0 - Osasuna 0

Empate técnico entre la Real y Osasuna que no vale a ninguno

Una buena primera parte de los navarros y un mejor segundo tiempo de los vascos no sirvieron para mover el marcador. La Real no llega a Europa y Osasuna sigue en descenso.

Víctor Serrano

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Damiá y Griezmann pujando por un balón. | Juan Herrero

Tras una borrachera de goles como la que logró la Real la jornada pasada frente al Rayo, algunas veces la resaca de felicidad y satisfacción puede convertirse en una cuesta arriba difícil de superar. Así se podría explicarse el partido de los de Montanier en Anoeta, mismo escenario que vivió un espectáculo de gala hace pocas noches. Pero la forma más acertada de explicar el tropiezo de los locales está en su rival. Osasuna planteó un partido muy complicado a los txuri urdin y se mereció los mismos méritos que el anfitrión, de ahí el empate, el primero para los navarros fuera de casa. El fútbol, a veces imprevisible, hoy no lo fue tanto. Una parte para cada uno y empate técnico que no sirve a ninguno.

En un inicio de lo más igualado, el Osasuna salió decidido a por el partido con un primer aviso de Armenteros que casi pilla por sorpresa a Bravo a los diez segundos de que el esférico comenzara a rodar. Pero tras unos minutos iniciales de desconcierto en los que el equipo de Mendilibar hizo más por golpear primero, la Real comenzó a llegar al área de Andrés Fernández con mucho más peligro que su rival, como prueba un remate de Vela rozando el palo tras un centro marca de la casa de Xabi Prieto. Las ocasiones se sucedían para uno y otro equipo, todo propiciado por la clara ausencia del mediocampo de ambas escuadras, lo que convirtió al campo en un pinball gigante por el que el balón iba de área en área sin que nadie fuera capaz de dominarlo.

Ambos equipos vieron que jugar con tanto desplazamiento en largo no iban a ninguna parte y apostaron por intentar guardar un poco el balón, combinando posesiones más largas. Así, en una situación de aparente equilibrio, el Osasuna hizo más por mover los ceros del marcador, aunque curiosamente su mayor ocasión llegó por un mal despeje de Vela que se estrelló en el larguero. Los navarros siguieron por su sendero, cada vez más despejado, y el nerviosismo empezó a hacer mella en los txuri urdin, cuya única esperanza era el contraataque, al ver que les estaban comiendo en su propia casa. Esto derivó en piques varios que afearon los últimos minutos antes de llegar al descanso y obligaron a Velasco Carballo a tirar de tarjetas, media docena de amarillas en concreto.

La reanudación del encuentro siguió con la misma tónica, con Osasuna imperando sobre el verde y cercando continuamente el área de Bravo. Aunque la situación no tardó en cambiar para el bien de la Real, que se mostró bastante más activa, sabiendo lo que hacer con el balón y asomándose a la meta rojilla con más asiduidad. Constancia puede dejar el palo izquierdo de la portería de Andrés Fernández, al que peinó el flequillo Ifrán con un disparo que pasó bufando por su cepa. Eso sí, los navarros, en su empeño por hacer difícil distinguir entre quien jugaba como local y quien lo hacía como visitante, no perdieron la cara al partido en ningún momento.

Montanier apostó por meter más metralla arriba, cambiando a Xabi Prieto por el Chori Castro, y por más control en la zona media con Rubén Pardo, la gran esperanza de futuro de los blanquiazules, sustituyendo a un Zurutuza algo desaparecido. En los últimos quince minutos, los dos contendientes descuidaron las trincheras y las ocasiones afloraron más que en todo el partido. Aquí, el frente de la Real estuvo más incisivo y apretó a Osasuna hasta los últimos instantes, rozando el gol que nunca llegó. Al final el marcador se quedó como empezó y ambos se van a casa con un punto que no les vale para sus objetivos.La Real se queda sin Europa y Osasuna sin salir del descenso.

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