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Liga de Campeones | MANCHESTER CITY-REAL MADRID

El Manchester City abre a Mou y Cristiano su escaparate

Enseñó a la prensa española todas las instalaciones. Mansour orienta el duelo más hacia el futuro que hacia el presente. Al jeque le gustan Cristiano, Busquets, Iniesta y Falcao

Guillem Balagué

Llega el Madrid al Etihad y el club abre los brazos. Bienvenidos. En un despliegue sin precedentes en los últimos años en un equipo grande, el Manchester City metió a la prensa española en el interior del club y nos paseó por el viejo pero encantador campo de entrenamiento en el que nos cruzamos con Mancini. Ferran Soriano, listo, pasó de largo. Pasillos estrechos, techos bajos, gimnasio que, como apuntó un corresponsal, podría ser el de su barrio. Y una sala de botas sencilla que hace terrenales a las estrellas. Y eso de ser terrenal todos los días, en un espacio escaso, debe ser frustrante para muchos. Silva y Javi García atendieron a los medios que se desplazaron a Carrington, a un kilómetro del campo de entrenamiento del rival ciudadano, el United, y hubo tiempo para pasear por el estadio del Etihad tras charlar con Vieira y Brian Marwood, hasta hace poco el mandamás deportivo del club y ahora a cargo de una ciudad deportiva y una cantera con un presupuesto de más de 120 millones de euros, a estrenar en 20 meses y con la que se pretende regenerar el área y convertir al City en competidor eterno. Como ha dicho Ferran Soriano al club: "Con estas instalaciones, seguro que sacamos a alguien de ahí".

En el fondo, el club quería presentarse en sociedad, intentar que se les vea como algo más que una institución rica involucrada en todos los traspasos posibles de las mayores estrellas. Será complicado ese esfuerzo malabar por relacionar su presente millonario con un pasado y una personalidad opuesta: es el club de la gente de la calle, de los de Manchester, con un sentido del humor avanzado que te da no haber ganado la Liga en 40 años.

En todo caso, el problema está en el césped. Han ganado la Copa y la Liga en el último suspiro, pero qué más da. Todo el mundo pide tiempo para que el equipo se haga a la dureza de la Champions, pero el nuevo propietario no puede aceptar que el City se pase el encuentro en el Bernabéu defendiendo en su propia área, incapaz de mantener el balón porque no se ha plantado bien sobre el césped. Por eso Mancini tiene los días contados. Y el objetivo número uno es Guardiola. Hay que convencerle. El City es una caja bonita a la que hay que añadir un poco de filosofía, de cantera, de centro del campo. Un proyecto bonito y con amigos. Mourinho es del agrado del jeque Mansour, y también lo es Cristiano, Busquets, Iniesta, Falcao. Y otros, pero no quiere decir que les vayan a fichar. Las cuentas deben salir, aunque hay quien dice que se puede regatear el fair play financiero. Txiki Beguiristain está mirando, escuchando, aprendiendo. Hay mucho por hacer. Y todavía es pronto para tomar grandes decisiones. Pero las habrá.

Cambios.

Y como las habrá, los movimientos de Mourinho se examinan con lupa. Su mujer y su hija pasaron por Londres el sábado y salieron imágenes en la prensa inglesa. Estas cosas acaban en los diarios coincidiendo generalmente con la infelicidad de Mourinho por su presente. Uno de sus mejores amigos lo reconoció este fin de semana: su lenguaje corporal le delata, y es uno de esos que no sabe esconder sus sentimientos. No se le ve contento, ha perdido chispa. Y, según esta fuente, la va a encontrar en un proyecto nuevo. ¿En Londres, Manchester? ¿En París?