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Liga BBVA | REAL MADRID-ATHLETIC

Un clínic de Benzema

El francés marca un golazo, asiste y lidera, junto a Ramos y Modric, la manita de un Madrid que sigue en carrera ante un Athletic debilísimo.

Juan Jiménez
Un clínic de Benzema Ampliar
Benzema celebra el tercer gol del Madrid. | JAVIER SORIANO

El Madrid sobrevive a los ya habituales incendios semanales que se monta solo en casa con actuaciones muy profesionales en el césped. El domingo pasado se pegó un homenaje de casta bajo la tormenta en Valencia. Y a este mustio Athletic, con una depresión de caballo, le pegó un manotazo y siguió en la carrera silenciosa. El Madrid quiere. Es el campeón y, aunque el Barça está a una distancia considerable, se ha propuesto llevarlo con constancia. Lo está consiguiendo. Será una persecución discreta hasta que el primer descuido del Barcelona provoque el ruido. Al menos, eso es lo que sueña el Madrid. Su victoria ante el Athletic, con Benzema cinco estrellas, Modric y Xabi al mando (tal vez la actuación más convincente del croata desde que llegó al Madrid) y Ramos imperial, fue de una facilidad extrema.

Es evidente que el Athletic, un fantasma, se dejó la estrella en Bucarest. En las dos finales de mayo le abandonaron las musas, el físico y los jugadores. Y la idea. Perdido Javi Martínez camino de Múnich, poco utilizado Llorente, definitivamente no hay quien reponga a un Athletic entregado, muy poca cosa en los grandes estadios: ha perdido en sus últimas dieciséis visitas al Camp Nou y el Bernabéu (ocho y ocho, respectivamente). Al Madrid no le hizo falta ni oler la sangre. Estaba advertido. Salió a por los disminuidos leones que, al primer soplido, con el gol de Aurtenetxe en propia puerta después de un excelente pase de Modric y un control de escuela de Benzema, se derrumbaron lastimosamente. El Athletic no está para estos desafíos.

A la media hora no había pleito. Letal a balón parado, Ramos hizo el 2-0 de cabeza. El fino Özil le puso una pelota limpia, impecable pierna izquierda. Benzema marcó el tercero en una maniobra de delantero grande, con un talento especial. Una media vuelta que tuvo un poco de pivote de fútbol sala, pongamos Fernandao, y otro poco de gesto taurino. Un ejercicio de ingenio. No había Athletic, no había partido. Resulta incomprensible ver cómo se ha desvanecido la idea de Bielsa, una de las apariciones más celebradas en la Liga en los últimos tiempos. A día de hoy, el Athletic no le tiene fe a nada. Viéndolo, está para compadecerse de él. Parece incurable. Ibai, antes del descanso, le puso maquillaje. Pero era difícil pensar que el 3-1 tendría algún tipo de incidencia en el partido.

La herida pudo ser más leve si Teixeira Vitienes (II) hubiese visto una mano de Coentrao en el área nada más empezar la segunda parte. Pero hubiese sido una anécdota. Al minuto, Özil la convirtió en anécdota a hizo el cuarto después de una asistencia de Benzema, sublime. El francés se hubiese jugado dos partidos seguidos, estaba con ganas. Luego marcó Khedira, que así dio brillo a su reaparición. Se fue entre ovaciones Benzema después de un partido grande y el Bernabéu coreó el nombre de Morata (casi marca) para agradecerle los servicios prestados en el Ciutat de Valencia. Para trocear al Athletic, al Madrid, como a esta crónica, no le resultó necesario ni recurrir a Cristiano.