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Selección | PANAMÁ 1 - ESPAÑA 5

El campeón nunca duerme

Iniesta resultó imparable. Pedro firmó un doblete y lleva siete goles en dos meses con La Roja. Sergio Ramos hizo un soberbio tanto de golpe franco. Susaeta debutó y marcó.

Luis Nieto
El campeón nunca duerme Ampliar
Los jugadores de España celebran un gol de Pedro. | RODRIGO ARANGUA

España despachó aseadamente un partido sin intriga y casi sin público que pagó generosamente el Gobierno panameño para beneficio de unos pocos. Con los precios de anoche le aguarda una larga vida al béisbol en el país centroamericano. En cualquier caso, a la Selección cabe reconocerle la profesionalidad de pasar con honores del tendido de sombra al de sol, once horas de vuelo y 8.000 kilómetros mediante, para dejar claro que el campeón nunca duerme, ni en partidos sin sal ni gloria servidos a más de treinta grados y tras una aparatosa tormenta tropical. Cierra 2012 invicto tras 16 partidos.

Iniesta resultó tan excepcional al otro lado del Atlántico como a este. Bordó el papel de Xavi en la codirección de La Roja, aclarando que es futbolista para todo en el largo recorrido que va de la recuperación al remate. Lo mejor del duelo pasó por él, incluyendo los dos primeros goles, cocinados en su salsa: el primero servido a Pedro tras pared muy precisa, el segundo sosteniéndose sobre la línea de fondo, como un funambulista, hasta encontrar el hueco para asistir a Villa.

Pedro le acompañó en un partido muy contraindicado en el calendario con el entusiasmo del juvenil. Metió dos goles más, ambos con miga. El primero, tras un muletazo de derecha para descomponer a su marcador. El segundo, aún con más arte, dejando correr la pelota entre sus pies para limpiarse al portero y rematar a puerta vacía un gran pase de Mata. Una suerte de Pelé. El canario es caballería y artillería: ha metido siete goles con España en poco más dos meses.

Seis culés y un madridista. No hubo enemigo nunca pero tampoco dejación de funciones. Busquets siempre tuvo soluciones ante la primera presión de Panamá, un sueño aún por construir. Estuvo por encima de Beñat. A Javi Martínez y Albiol el ensayo les supo a poco. Apenas había nada de qué defenderse. Blas Pérez, que pasó un rato corto en el Hércules hace cinco años, no resultó un incordio. Y es que en la selección de Valdés no asomó esa sobreexcitación que agranda al débil. Quedó desactivada por la calidad de España desde el túnel de vestuarios.

Un túnel por el que asomaron, de inicio, seis del Barça y uno del Madrid, un desequilibrio de los que dan que hablar. A Villa, que está de vuelta y en lenguas por su relación con Messi, le resultó un duelo con propiedades curativas. Ofreció buenos movimientos y un gol como nueve de referencia, papel del que llevaba tiempo alejado, en la primera parte. En la segunda regresó a la suerte natural, la izquierda, para que tuviese minutos Soldado. También fue un partido agradecido para Juanfran y Jordi Alba, con pasado ofensivo que Panamá les permitió rememorar anoche.

Luego Del Bosque se manejó políticamente. Entraron Casillas (que le cedió a Villa la capitanía) y Ramos para blanquear el asunto y para incrementar sus entorchados (143 el meta, 98 el central). El partido se abrió. Soldado lo remató casi todo, un Navas supersónico topó con el palo; Sergio Ramos animó el festival con un golazo en lanzamiento de falta; Susaeta adornó, sin malentendidos en el remate, su estreno con un tanto y Gómez salvó el honor panameño con la torería de Panenka. Así acabó otro año feliz.