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Europa League | ACADÉMICA 2-ATLÉTICO DE MADRID 0

Sin que haya intensidad, el Atlético de Madrid es poco

Derrota y horrible imagen en Coimbra. Fin de la racha de 16 triunfos seguidos en Europa. Goles de Wilson Eduardo. La clasificación tiene que esperar

Iñako Díaz-Guerra
Sin que haya intensidad, el Atlético de Madrid es poco Ampliar
SERIOS. Sílvio, Asenjo, Pulido y Cata abandonan el césped de Coimbra tras consumarse la derrota. Los colchoneros lo intentaron, pero no fue su noche. |

El Atleti de Simeone nunca será Cary Grant, su éxito pasa por parecerse a Bogart: 80 por ciento de actitud y, siendo generosos, un 20 por ciento de belleza. Si mantiene la intensidad, es atractivo y exitoso. Si intenta ir de guapo, no se come un colín. Ayer lo descubrió por las malas, con una derrota en Coimbra de escasa trascendencia, pero de significativas lecciones de cara al futuro: ni todos los suplentes (sobre todo los defensas) están capacitados para tener minutos de importancia ni está preparado para suplir a Falcao y Arda Turan en un caso de urgencia. Por esas dos costuras podría descoserse su gran temporada, pero cualquier alarma tras estas dos derrotas suena a broma. Este Atleti se ha ganado un margen mucho mayor.

No por lo mostrado ayer, desde luego. El rival y el ambiente (lamentable entrada en una muestra más de que esta primera fase de la Europa League no seduce) no ayudaban a motivarse; pero ese había sido el punto fuerte del Atleti durante esta racha ayer truncada de 16 victorias seguidas en Europa: concentración máxima siempre, toque el Chelsea o el Hapoel. Sin embargo, 385 días después de la última derrota, ante el Udinese, sólo Saúl (competente titular) parecía dispuesto a pegarse una carrera. Los demás, al paso.

En un escenario propicio para avanzar en su anhelada recuperación, Adrián naufragó como delantero centro. Sólo un taconazo para un disparo de Raúl García (despejó Real) recordó que se trataba del jugador con más talento teórico sobre el campo. Sucedió en el minuto 16 y nunca más se supo de él. Los otros dos titulares a los que les tocó ayer la pajita más corta y tuvieron que jugar, Filipe y Mario, cumplieron sin excesos, aunque la lesión del mediocentro (esguince) ensombrece la decisión de Simeone de no darles también descanso. Cisma y Emre observaban desde el banquillo.

Pero los que quedaron expuestos fueron otros. Los primeros, Asenjo y, sobre todo, Sílvio en el primer gol de la Académica (minuto 29). En un centro lateral de Dias, el portero recordó que vive amarrado a los palos con una cuerda corta. El problema es crónico, aunque en este caso la decisión era discutible. Lo de Sílvio no tiene excusa: parece creer que lo que no ve no sucede, así que jamás vigila su espalda. Por allí llegó Wilson Eduardo para marcar a bocajarro antes de que el portugués se enterase de lo que estaba pasando. Una sombra del lateral que tanto ilusionó a su llegada.

En toda la primera parte, el Atleti ni amagó con rematar a puerta y la bronca del Cholo en el descanso debió ser para mayores de 18 años. Durante un cuarto de hora, el equipo recuperó su esencia aguerrida. Un tiro lejano de Koke, otro de Emre, un último de Raúl García y... Ya. Espejismo. El cutre número improvisado con esparadrapo en la camiseta de Pedro (el canterano está inscrito en Europa con el 27, pero por error le habían serigrafiado el 38 de la Liga) fue el suceso más reseñable hasta que Pulido cometió un penalti de pardillo sobre Cissé. Wilson Eduardo no falló y sentenció un simulacro de partido de fútbol.

La derrota retrasa, pero no amenaza la clasificación: el Atleti estará en dieciseisavos ganando al Hapoel en el Calderón y se jugará el liderato contra el Plzen en la última jornada. No es el camino de Ulises rumbo a Ítaca. Pero el aviso está dado: sin intensidad, no es casi nada.