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Europa League | Académica 2 - Atlético 0

La racha del Atlético de Madrid termina en Coímbra

Dos errores defensivos condenan a un flojo Atlético, que ve rota su racha de victorias consecutivas en Europa (16 partidos). Wilson Eduardo marcó los dos goles del encuentro.

Abel Romera
La racha del Atlético de Madrid termina en Coímbra Ampliar
El Atlético sufre su segunda derrota de la temporada | FRANCISCO LEONG

El Atlético de Madrid resbaló en su visita a Coimbra y sumó su segunda derrota de la temporada, ambas consecutivas, tras ser superado por el débil Académica. El conjunto colchonero no mostró su mejor cara y no fue capaz de mantener la continuidad necesaria en su juego para rascar algo en terreno portugués. Entre otras muchas razones, el tropiezo rojiblanco se puede atribuir a un once plagado de no habituales en el que faltaron hombres decisivos, pero fueron los errores defensivos los que condenaron al conjunto madrileño. La falta de concentración de Sílvio en la primera mitad y una entrada mal medida de Pulido en la segunda significaron dos goles de Wilson Eduardo que deja en dieciséis la racha de victorias consecutivas del equipo español en competición europea.

El equipo rojiblanco se supo superior desde el principio. El equipo colchonero saltó al Ciudad de Coímbra con una tranquilidad inusual en una cita europea y, a pesar de no hacerse con la posesión del balón de forma clara, se mostró cómodo y confiado a medida que avanzaba el crono, consciente de que no era necesario pisar el acelerador para romper la resistencia del rival, construida con más corazón e ímpetu que con algún tipo de argumento futbolístico. A medio gas, los hombres Simeone comenzaron a visitar el área de Ricardo al borde del cuarto de hora con llegadas sin excesivo peligro pero que fueron minando la moral del Académica, incapaz casi de rebasar la medular con el balón controlado.

A pesar de la ausencia de un buen número de habituales, reservados por Simeone, el Atlético ofreció en el primer tramo del partido el aspecto de equipo sólido y bien armado que le han convertido en la gran alternativa para romper el duopolio instaurado por Real Madrid y Barcelona enla Liga. Larobustez del equipo madrileño se resquebrajó a la media hora de juego debido a un grave despiste defensivo de Sílvio, que se durmió y permitió que Wilson Eduardo le ganara la posesión para subir el primer gol de la tarde ante un Asenjo que poco pudo hacer para evitarlo.

El tanto portugués se antojaba motivo más que suficiente para que el Atlético subiera un par de marchas en el partido con el objetivo de voltear el marcador o, cuando menos, empatar antes del descanso. Pero contra todo pronóstico, los colchoneros entraron en un proceso degenerativo en el que dominaron las imprecisiones, la falta de ideas, la lentitud y la poca verticalidad, convirtiendo en discreta una primera mitad en la que el equipo español no hizo méritos para marcharse con ventaja pero tampoco para hacerlo con desventaja.

A Simeone no le debió gustar nada el color que fue tomando el encuentro y tras el descanso, en el que dio entrada a Pedro en sustitución de Saúl, fue el momento en el que el Atlético dio un paso adelante, afrontando el choque con más determinación, más ritmo y más intensidad. Veinte segundos bastaron para que Koke rozara el empate con un disparo lejano cuyo bote estuvo a punto de jugarle una mala pasada al meta Ricardo. Tras un tramo del partido en el que el equipo madrileño monopolizó el balón, y durante el cual Emre sustituyó a Mario Suárez, el Académica protagonizó sus mejores minutos con un par de peligrosas salidas por banda que ayudaron a diluir la efervescencia inicial rojiblanca.

El partido quedó visto para sentencia a falta de veinte minutos para el final, debido a otro error defensivo del Atlético. Pulido arriesgó mucho dentro del área y cometió un claro penalti que se encargó de transformar el bigoleador Wilson Eduardo. Los de Simeone no ofrecieron su mejor imagen en Coimbra, no fueron capaces de mantener la constancia, la concentración y la intensidad de las que han hecho gala durante los últimos meses. La intermitencia entre momentos de lucidez y momentos de ahogo acabó obligando al Atlético a hincar la rodilla por segunda vez esta temporada, ambas de forma consecutiva.