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Liga de Campeones | Celtic 2 - Barcelona 1

El Barcelona cae ante la física

El toque y la posesión del Barcelona no pueden ante la altura y rapidez escocesa. El Celtic hace pleno: dos goles de dos disparos. Leo Messi acortó diferencias en el minuto 90.

Santi Giménez

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Forster fue ayer un muro. En esta ocasión impidió el remate de Messi después de un buen centro de Alba desde la banda izquierda. |

Tú ya puedes jugar muy bien a fútbol, que la física es la física y sus leyes son muy severas. El Barça ha logrado quebrarlas alguna vez, pero ayer, se dio de bruces contra varios principios básicos de la ciencia y perdió en Celtic Park por 2-1. La derrota se podría resumir en dos leyes: que masa superior desplaza a masa menor y que la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta. En base a estos dos principios, el Celtic sumó dos goles en sus dos únicos disparos a portería. De hecho, en 180 minutos, los escoceses le han marcado al Barça 3 goles con dos disparos, pues cabe recordar que el tanto logrado en el Camp Nou se lo marcó Mascherano en propia portería. Puestos a ser optimistas, la suerte para los de Vilanova es que esto ha sucedido en la fase de grupos. Pasa en octavos de final y el Barça tendría ya el boleto para irse a casa.

Si el equipo de Vilanova se parece en algo al de Guardiola es en que no sabe jugar ante once bigardos atrincherados en su área. Puede ganarles esporádicamente, pero a costa de sangrar por las costras cada ataque. El Celtic sabía que ante el Barça sólo disponía de una ventaja. La que se deriva del tamaño y el peso. La media de altura blaugrana era de 1,74. La del Celtic, 1,86. Los escoceses exprimieron su ventaja regalando la posesión a los barcelonistas. Volvieron a fiarlo todo a un Forster espléndido y la jugada que casi les sale redonda en el Camp Nou, les sirvió para cantar bingo en su estadio. No hicieron nada revolucionario. Tiraron del recetario con el que otros (Inter, Madrid o Chelsea) han desquiciado al Barça. Y era el de Guardiola. Nada nuevo bajo el sol.

Más Champions. El Barça viajó a Glasgow con un match ball bajo el brazo y regresó con el rabo entre las piernas. Los barcelonistas podían sentenciar su pase como primeros de grupo a falta de dos jornadas y tomarse el desplazamiento a Moscú en pleno noviembre como una excursión para comprar caviar. Fallaron clamorosamente y fueron impotentes ante un equipo que sabe hacer muy pocas cosas, pero que las hace muy bien.

Vilanova había advertido en la previa que el partido ante los escoceses era el más importante hasta final de año, pero sus jugadores no debieron darse por enterados. En el ABC del partido de ayer estaba no ceder saques de esquina. Pues si no quieres caldo, toma dos tazas. El primer saque de esquina de un Celtic que no había pasado de medio campo se convirtió en el 1-0. También habría que ir buscando en el Museo del Barça un lugar para el monumento al tipo que se le ocurrió que Jordi Alba defendiese a Wanyama, que le saca 18 centímetros. Fue la lucha de un Geyperman ante un click de Famobil.

A pesar del 1-0, el Barça porfió en su intento. Es decir, siguió dándose cabezazos ante la pared. Desesperadamente. Cuando no era el portero, era un bosque de piernas el que rechazaba el asedio. Y en esas, Forster demostró que no sólo para, sino que además asiste y de un saque de portería, Watt se encontró solo ante Valdés. 2-0 y a dormir. El gol de Messi, rozando el descuento y logrado tras 15.000 toques en el área no sirvió para nada. Ante las leyes de la física, milagros, los justos.