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Liga de Campeones | Milán 1 - Málaga 1

El Málaga aterriza en octavos

El equipo de Pellegrini se mete en la siguiente ronda con unos números brillantes tras el valioso empate logrado en San Siro ante el Milán. Marcaron Eliseu y Pato.

Abel Romera
El Málaga aterriza en octavos Ampliar
Eliseu, autor del gol del Málaga en San Siro. | MATTEO BAZZI

El Málaga sigue brillando en Europa. El valiosísimo empate logrado por los de Pellegrini ante el Milán en San Siro sirvió para sellar su pase a los octavos de final de la Liga de Campeones. El equipo andaluz hizo un partido serio en el que fue ganando durante más de media hora y en el que demostró que sus aspiraciones en el torneo son máximas. Eliseu adelantó a los blanquiazules tras una brillante asistencia de Isco poco antes del descanso. La machada se desvaneció cuando Pato logró el empate a un cuarto de hora del final.

Sin complejos, sin miedos y sin timidez alguna saltó el Málaga al legendario escenario de San Siro. Los hombres de Pellegrini pusieron el listón muy alto desde el primer minuto de juego, muy bien plantado en el terreno de juego, con confianza y queriendo hacer su fútbol, el mismo que ha dejado boquiabierto a Europa desde que se estrenara en la máxima competición continental. El equipo andaluz no se mostró dispuesto a saltarse ni un solo punto del guión que le ha llevado al éxito. El conjunto malagueño intimidó desde el principio, colocando sus líneas muy arriba y mostrándose más incisivo que su rival en las acciones ofensivas.

Pellegrini no pasó por alto que Pato es esencial en el Milán de Allegri y ordenó una especial vigilancia sobre el brasileño por parte de la pareja de centrales y de mediocentros. Frenar al nueve rossonero dilapidó gran parte de las opciones ofensivas de los locales, que no olieron el área española durante los primeros veinte minutos. Justo el tiempo que tardó en aparecer Bojan en dos acciones casi consecutivas, obligando a Caballero a hacer la parada de la noche para mantener la igualada inicial. La ocasión italiana supuso un antes y un después en el desarrollo del encuentro. El Milán despertó y su ímpetu encerró al Málaga en su área en los que fueron los peores minutos blanquiazules.

Con un nerviosismo notable e intentando adormecer el choque, el Málaga tuvo de nuevo en su guardameta a su salvador. Caballero sacó de la misma escuadra un disparo de falta de Emanuelson que ya se colaba en su portería. Para aspirar a grandes cotas, entre otras muchas cosas, un equipo tiene que saber sufrir. Y el Málaga demostró que sabe hacerlo. Tras un tramo de inquietud y zozobra en el que estuvo a merced de su rival, la figura del equipo andaluz volvió a emerger sobre el césped para hacerse con el balón y templar el choque lo suficiente para que Isco, con una asistencia digna de estar en un museo, habilitara a Eliseu para que el portugués lograra el primer gol de la noche.

Tras el descanso, fue el Milán el que, por necesidad, regresó más enchufado. Los de Allegri, con Bojan como principal activo ofensivo, intentaron romper la fortaleza defensiva que el equipo español mostró durante todo el partido. Nada más lejos de la realidad, el Málaga se mostró firme ante la furia local sin acusar presión alguna, señal de que este equipo, además de estar bien trabajado técnicamente, está cultivado psicológicamente. El Milán lo intentó con disparos lejanos que apenas pusieron en apuros a Caballero, solvente durante todo el envite, pero que no pudo evitar el empate de Pato a un cuarto de hora del final con un cabezazo a bocajarro.

El crono avanzó de forma inexorable y el pitido final del inglés Howard Webb colocó al Málaga en octavos de final de la Liga de Campeones con una brillantez casi absoluta, a falta aún de dos jornadas para la conclusión de la fase de grupos. Los de Pellegrini siguen invictos, suman diez puntos de doce posibles, han logrado ocho goles y tan sólo han encajado uno. Unos números que sirven a los blanquiazules para presentar sus credenciales a la hora de luchar por todo en esta Champions, de la que ya son la sensación y la revelación.