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Liga BBVA | BARCELONA 3-CELTA 1

Un invento que hace historia

El Barça gana y firma su mejor inicio liguero. Tito ensayó la defensa de tres y fracasó. El tercer gol, en fuera de juego. El Celta sigue sin puntuar fuera

Santi Giménez

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IMPACTO. Fàbregas impacta con su bota en la cabeza de Mario Bermejo cuando el céltico intentaba despejar el balón. |

Seguramente, los grandes logros de la humanidad se consiguieron con acciones casi rutinarias a las que no se les dio pábulo hasta que pasó mucho tiempo. Eso es lo que hizo ayer el Barça de Vilanova, que firmó un partido legañoso en las formas e insulso en su discurso si lo vemos como un argumento de únicamente 90 minutos. Por contra, ese partido corona una gesta en la historia del club. El tibio triunfo del Barça ante el Celta sirve para que este equipo firme el mejor arranque liguero de su historia. Después de diez jornadas disputadas, los blaugrana han ganado 9 partidos y empatado sólo uno, suman 28 puntos tras marcar 32 goles y recibir 12. Y todo eso logrado en un día en el que Tito Vilanova se puso a experimentar con la alineación. El invento, no se puede decir que saliera bien, pero por lo menos, hizo historia.

Quiso Tito Vilanova, seguramente animado por la solidez exhibida por los suyos en los últimos compromisos, dar una vuelta de tuerca a su sistema. Probar si la alquimia entre Fàbregas, Xavi, Busquets e Iniesta era posible y mezclarla con una defensa de tres. Un zaga en la que nadie era defensa puro, por otra parte. El resultado de la prueba fue de esos que explotan en la probeta y dejan al investigador con las mejillas tiznadas y los pelos de punta tras una implosión de laboratorio. Seguramente, ayer era el día para probar cosas. Seguramente, no se volverán a probar.

Sin Messi.

Si la idea de poner una defensa de tres era explotar el buen momento de Fàbregas y darle libertad al de Arenys, el Barça se disparó en un pie. No se le recuerda este año un peor partido al que hasta ahora, con la salvedad de Messi, había sido el mejor jugador del Barça.

Además, Messi tampoco estuvo nada fino. Se esperaba de él una actuación que sirviera de homenaje a su primogénito, como si la tocología tuviera algo que ver con el remate. Tamaña estulticia, enarbolada por medios de comunicación de medio orbe, se dio de bruces con la dura realidad. Messi firmó un partido nefasto. Pero sin el mejor Messi, sin el mejor Fàbregas y con inventos de Tito, este Barça sigue dándole mil vueltas al Celta de Paco Herrera. Un equipo que sigue sin saber lo que es puntuar fuera de casa a pesar de su buen gusto. Y eso que ayer, entre todos, se lo pusieron a huevo.

Tuvo buenos instantes la primera parte, que fue caótica tácticamente por uno y otro lado, pero distraída para el espectador. Javi Varas, por unos momentos, alimentó su leyenda de bestia negra del Camp Nou hasta que Adriano logró batirle tras una gran combinación con Pedro. Antes, Valdés había salvado al Barça a chut de Iago Aspas, jugador del que se va a oír hablar. Al tiempo.

Enfrascado en su puré táctico, el Barça encajó el empate de Bermejo tras jugada de Aspas, pero Villa, felizmente recuperado para la causa de manera definitiva, marcó el 2-1 a pase de Iniesta.

En la segunda parte, Bartra dio un poco de sentido al Barça al naturalizar el equipo. Alba marcó el 3-1 en fuera de juego catedralício, pero la suerte estaba echada hacía mucho. El Barça logró completar su mejor inicio de Liga tras un mal partido. Suma y sigue.