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Copa del Rey | Sevilla 3 - Espanyol 1

Una copa de estrategia

Partido extraño, jugado a medio en el que un flojo Espanyol fue noqueado a balón parado por un Sevilla que está sacando petróleo esta temporada de las jugadas ensayadas.

Javier Santos

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El Sevilla se impuso al Espanyol en jugadas a balón parado, como el 1-0 de Fazio que celebran los sevillistas en esta imagen. |

La estrategia se ha puesto de moda en el Sevilla. De la mano de Víctor Sánchez, segundo de Míchel y encargado de inventar en la pizarra, el conjunto andaluz está sacando petróleo esta temporada de las jugadas ensayadas. De esa manera y no otra sacó una ventaja en el primer asalto copero contra el Espanyol. Un partido extraño, jugado a medio gas por casi todos y decidido en los últimos diez minutos por un certero cabezazo de Cala en un córner y un penalti transformado por Negredo. A balón parado, como en el 1-0. El Espanyol, pese a su pobre imagen, a punto estuvo de sacar petróleo de Nervión. Perdió en la recta final, conclusión que no debe engañar a los catalanes. Igual que el 3-1 no debe tapar el flojo partido del Sevilla.

Pronto creyeron los de Míchel que las cosas estaban hechas. La mala primera parte del Espanyol y el cabezazo de Fazio en el minuto cuatro provocaron esa sensación errónea. Equivocada porque quedaba un mundo y porque ese córner que aprovechó el central argentino tras movimientos de despistes de sus compañeros, fue provocado por un nervioso Casilla. El portero blocó un balón fácil, pero se le escapó y le botó en el pie. El desenlace de ese saque de esquina le hizo dudar demasiadas veces a lo largo del encuentro.

Con 1-0 y un rival tan fallón, todo iba rodado para que Reyes mostrara algo. El utrerano peleó y tiró una vez a puerta. Poquísimo, pero algo. Menos es nada. Así está. Con tal de meterlo en el once a la vez que a Rakitic, Míchel apostó por arriesgar con Medel de único mediocentro defensivo. Esa fórmula partió al Sevilla en dos la temporada pasada. Sin embargo, con el plan que propuso el Espanyol, poco tenía que temer. Diego López se aburrió en la primera parte. Tejera la pedía, pero no tuvo clarividencia. Regular el catalán, que se entonó algo tras el descanso. Quien no lo hizo fue, Simao. Nada de nada. Sus compañeros optaron por echársela cada vez menos y buscar el ala derecha, donde Christian Alfonso encontró espacios con acierto.

El Sevilla dudó tras el descanso si buscar más premio arriba o dar un paso atrás. Se quedó a medias y precisamente Christian Alfonso le castigó. Su quiebro a Cala y el zurdazo a gol fue lo mejor del Espanyol, junto al reencuentro de Mattioni con el fútbol, dos años después. Lo malo, para los catalanes, era que al Sevilla le quedaban 20 minutos para reactivarse. Y lo hizo desde la derecha. Por ahí forzó el córner que Cala cazó para el 2-1 y desde ahí Navas se la puso a Negredo, a quien tuvo que agarrar Galán: penalti y segunda amarilla. El vallecano maquilló su partido, el del Sevilla en general y deja grogui al Espanyol.