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Copa del Rey | Eibar 0 - Athletic 0

El Eibar agobia al pobre Athletic

Los armeros fabrican cuatro ocasiones claras en la primera mitad del partido. Raúl robó la gloria a Mainz. El Athletic mejoró después, pero únicamente en control.

Nika Cuenca

Pobre Athletic, quién te ha visto y quién te ve. Cada partido que afronta es un sufrimiento para sus futbolistas y afición, que empiezan a concienciarse de que aquel inolvidable once de Old Tradford, casi calcado al que tuvo ayer en la segunda parte (menos Raúl por Iraizoz y Amorebieta por Javi Martínez), ya no hará jamás ese fútbol. No lo digo por lo de Ipurua, de donde lo mejor que se llevó fue el resultado, sino por la tendencia hacia la desconfianza. Era complicado noquear al combativo Eibar con una trayectoria como la de los últimos meses, pero nadie esperaba ver al Athletic contra las cuerdas como en la primera fase del derbi. Si ambos equipos se hubiesen cambiado de camiseta antes del partido, nadie se hubiese enterado. ¿Dónde estaban los de Primera?

El Eibar, guiado por un Gaizka Garitano que ya era entrenador cuando jugaba, demostró desde el principio que no había venido a pasar la mañana y evidenció una concentración superior. Resultó un milagro que el Athletic se fuese con un empate al descanso. Le agobió sin excesivo dominio. Bingen, Capa y Del Olmo, por este orden, fallaron ocasiones clamorosas. La primera, en un balón parado, cómo no. Archiconocido.

El sonrojo arrancó en una de esas acciones que se ven en los campos escolares. Toque raso del sacador de esquina, dejada entre las piernas de Del Olmo al primer palo y remate pifiado por Bingen. Un reflejo de que loes leones reaccionaban tarde, mal síntoma para salir vivos de Eibar. El Athletic, que buscaba sin parar a Ibai en la izquierda para que conectase por arriba con Llorente, no daba una bien. El de Santutxu estuvo impreciso y tardón, y el ariete pasó inadvertido, emparedado entre Arregi y Navas.<l>Calvario de Iraola.</l>

Lo de la banda derecha es para buscar soluciones. A Susaeta pareció pesarle el partido ante sus vecinos. Iraola está precipitado y desbordado. No se serenó hasta el descanso. El ex león Del Olmo le puso contra las cuerdas. Y eso que apenas había jugado un encuentro por lesión, estaba sin ritmo y aguantó 45 minutos. El internacional se quedó sentado en una acción clave, en el minuto 24, en la que Mainz obligó a Raúl a hacer una parada de postín, abajo. Al menos, Iraola se vino arriba después, hasta amenazar con disparos lejanos y obligar a Garitano a taparle con Arroyo. Pero jamás centró con fundamento.

El meta Irureta bien podía haberse quedado en la grada con los hinchas en el tramo inicial, aunque por si acaso demostraba a los porteros del Athletic que el oficio obliga a dominar el área pequeña por arriba por escasa talla que tengas. Falló en una sola salida, algo natural en quien no se queda bajo el larguero para que le fusilen.

De Llorente, cuya pérdida de imagen deportiva y pública también se vivió en Ipurua, hubo contadas noticias. Tan escasas como balones en condiciones. Mandó a la red una pelota anulada por ajustado fuera de juego y, cuando el Athletic ya era otra cosa con la entrada de De Marcos y Muniain, falló el balón del 0-1 tras un esporádico buen pase de Herrera. Aduriz le relevó con pitos y brío en el cuarto de hora final y también vio cómo le invalidaban un cabezazo a las mallas por posición adelantada.

Raúl aparte, la única buena noticia rojiblanca fue un San José concentrado. Apenas cometió un error en los últimos minutos, en los que el Athletic mandó en el juego, con mayor control pero profundidad justa. Iturraspe se pegó una pechada para subsanar frivolidades, pases de salón ilógicos en un empedrado así. El césped no acompañaba y no debieron enterarse. A un caño en medio campo le acompañaba un centro de Play Station, mientras Errasti y Abaroa hacían el partido que tocaba: colocación, intensidad y narices. San Mamés decidirá. Ojito. No fue el 0-0 de la anterior Copa en Albacete, no.