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Copa del Rey | Real Jaén 0 - Atletíco de Madrid 3

Este Atlético nunca se relaja

El Atlético encadena ya 13 triunfos. La resistencia de un buen Jaén acabó con un penalti y roja. Marcaron Diego Costa, Adrián y Raúl García. Óliver jugó y volvió a gustar.

Iñako Díaz-Guerra

El Atleti es omnívoro, no hay chuletón que le parezca excesivo ni ensalada que le resulte sosa. Él sale y come. Lo que le pongan. Gran trabajo psicológico de Simeone, convertir a un equipo con tendencia a encogerse ante los leones y relajarse frente a las gacelas cojas en un bulldozer de fiabilidad extrema. Ayer, ante un Segunda B, con partido de vuelta y todo a favor desde el minuto 28' (penalti por mano de Dani Torres, expulsión y gol de Diego Costa) se le vio presionar en campo contrario hasta el último instante, hasta que Raúl García marcó en la prolongación el 0-3 y dejó la eliminatoria finiquitada. Los sustos y la emoción, para otros. Y así van trece victorias seguidas.

Y eso que el Real Jaén se trabajó la escenografía perfecta para una de esas sorpresas morrocotudas que pasan a la historia con un nombre acabado en azo. El aspecto de La Victoria era espléndido y el recibimiento al admirado rival, perfecto. Un placer que esté usted aquí, pero esperó que se marche maltrecho. Ni uno de esos gestos tipo Bienvenido, míster Marshall que anticipan sumisión. La afición acudió allí para ver al Real Jaén. Y durante casi media hora, vaya si lo vio.

Porque los locales respondieron al dominio inicial del Atleti (blando cabezazo en ventaja de Koke nada más empezar) subiendo a su altura. Sus centrocampistas se mostraron igual de impresionados que George Clooney ante una cita: nada. Israel, Machado y Villa combinaban con rapidez y precisión, si hay que taconear, se taconea. Sus mejores minutos culminaron con una pared preciosa entre Machado e Israel, que obligó a Courtois (titular y no Asenjo, que se queda sólo para Europa) a lucirse con un gran disparo desde la frontal. La Victoria soñaba con la hacer honor a su nombre.

Pero entonces llegó el penalti (fue) y ya nada fue igual. El Atleti se instaló en campo contrario, con Mario Suárez ejerciendo una vez más de jefe indiscutido. Simeone cada vez le rota menos, él y diez más. Por delante, Cebolla alborotaba como en él es menester y Diego Costa daba un clínic de desmarques bien tirados pero no siempre bien vistos por los demás. Al equipo le sigue faltando último pase.

Tras el descanso, el Jaén rebuscó en su orgullo para intentar levantarse, pero ya era imposible. Con cierta monotonía pero sin pausa, el Atleti empujaba. Y con los cambios se permitió meter una marcha más, ya mortal para los locales. Nada más salir, Adrián al fin recordó al deslumbrante delantero de hace poco. Arrancó desde un costado, se fue por velocidad de Quesada y Nino y marcó con un sutil remate cruzado. Más tarde rebajaría la emoción con un fallo a bocajarro ante Toni García, pero es un inicio.

El que no desaprovecha ocasión alguna para ilusionar es Óliver. El chico jugó sólo un cuarto de hora (no se estira el Cholo...) y, cuando le ves corretear por el césped, sigue dando sensación de fragilidad. Hasta que agarra la pelota. En un ratito le dio tiempo a rozar el gol con una llegada perfecta para cabecear picado y obligar a Toni García a hacer la parada de la noche y a meter un gran balón a Diego Costa, que se volvió a encontrar con el inspirado guardameta local. Nada pudo hacer, eso sí, ante el perfecto testarazo cruzado de Raúl García que zanjó el asunto. Un trabajo bien hecho. Otro más. Y van trece.