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Copa del Rey | Alavés 0 - Barcelona 3

Ronda vista para sentencia

Un Barcelona muy sólido liquida el orden del Alavés. David Villa vuelve a abrir el marcador. Andrés Iniesta y Cesc Fàbregas completan el resultado en Mendizorroza.

Santi Giménez

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El Barcelona ganó con autoridad al Alavés en un encuentro en el que golearon Villa, Iniesta y Fàbregas. En la imagen, los jugadores celebran el primero. |

El Barça eliminó ayer del calendario de sus preocupaciones, que son muchas en este mes de noviembre a punto de empezar, el compromiso de la Copa ganando con una solvencia total en Mendizorroza. Un 0-3 concluyente que deja la ronda de deiciseisavos vista para sentencia y con la incógnita de ver el aspecto que ofrecerá el Camp Nou en la vuelta. Aquí tocaría hacer un oportunista debate sobre el formato de la Copa y tirar de lo que pasa en Inglaterra, pero el tema es cansino y el 28 de noviembre queda lejos.

Ante las circunstancias impuestas por la Federación, que sólo permite la alineación de cuatro jugadores del filial en los conjuntos de Primera, Vilanova dispuso un equipo en Vitoria que dejaba claro que no iba a permitir sorpresas a las primeras de cambio en la Copa. Además, el nunca bien ponderado organismo federativo ha dispuesto que hoy se juegue el Huesca-Barcelona B que en su día se tuvo que aplazar por los aguaceros, con lo que Tito se presentó ante el Alavés con un equipo que iba a permitir pocos alardes a los locales.

Y eso que el equipo de Natxo González aguantó muy bien el envite de salida. Con una apuesta absolutamente contraria a la del Rayo el pasado fin de semana, que salió a buscar al Barça a campo abierto, los del Alavés se pertrecharon atrás, muy juntitos y buscando siempre que podían la presión en la salida del balón de Pinto. Llevaron el partido a su terreno durante 40 minutos en los que lograron que no pasara nada en las áreas, pero ante los golpes de genialidad, muy poco se puede hacer.

Villa y el gol. Los ataques de genialidad son imprevisibles y en absoluto defendibles. Y cuando Iniesta recogió un pase en la zona de tres cuartos de ataque blaugrana y colocó un balón al espacio para un Villa que leyó el movimiento de su compañero a la perfección, el Alavés empezó a ser historia. El Guaje controló el balón que no pudo interceptar el central local, pillado a contrapié, y mandó un misil con la izquierda al fondo de la portería. Con el 0-1, el Alavés sabía que la segunda parte se le iba a hacer muy larga.

Especialmente se le puso cuesta arriba al Alavés la segunda mitad porque en el Barça, más allá de la lucha para dejar la eliminatoria archivada había pequeñas cuestiones personales que ayudaban a que el equipo funcionara. Por ejemplo, Alexis mantenía una guerra con el gol y no dejó de incordiar durante todo el partido; Sergi Roberto reivindicaba su calidad y Alves, que con la irrupción de Montoya le ha visto las orejas al lobo, también tenía motivos para tomarse muy en serio el envite. Y luego están los otros, los que nunca fallan, como Busquets o Iniesta, que colocó el balón del 0-2 en la red del Alavés con la delicadeza del que acomoda un bebé en una cuna.

A partir de ahí, el Alavés se vio desbordado, un extraño fuera de juego de Alexis que sólo vio el árbitro privó al Barça de lograr el 0-3 antes de que Cesc, quizás el titular que había estado más flojo de todas las vacas sagradas, marcara el tercero que sí valió. Aún así, en el minuto 89, los de Natxo González pusieron a prueba a Pinto. Muy bien por ellos, pero eso no quita que sobre el partido de vuelta.