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Copa del Rey | ALAVÉS 0 - BARCELONA 3

El Barcelona hace los deberes

Dos golazos de Villa e Iniesta y otro de Cesc finiquitan a un animoso Alavés. El Barcelona se tomó el partido en serio desde la alineación y dejó cerrado el pase a octavos de final.

Juanma Rubio
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El chileno trabajó a destajo y remató mucho, pero no pudo marcar en la goleada del Barcelona. |

La Copa debería jugarse a un partido. El debate es ya viejo y recurrente pero es imposible no asistir a estos partidos sin añorar el componente de la emoción, ver a los grandes en ejercicios de funambulismo sin red que aunque casi siempre acaban bien al menos tienen el carburante de la promesa de emoción, del peligro fundado o sólo sugerido de traspiés. Era imposible sumergirse en lo que se cocía en Mendizorroza sin recordar que se jugaba con balas de fogueo y con un partido de vuelta en el Camp Nou que podría servir al Barcelona para corregir cualquier borrón en la partitura salvo desastre generacional. Así que aún con todo eso hay que reconocer al público, excepto al indeseable que arrojó un objeto a Pinto, que llenó la grada, animó mucho y cantó en cuanto hubo ocasión. Copa algo aguada pero ambiente de Copa al fin y al cabo.

 En Vitoria, donde hace no tanto se arrojaba el Barcelona a batallas de Primera, cumplió de forma limpia el equipo de Vilanova, que defiende título y que ejerció de campeón a ritmo de golazos, con seriedad y buena praxis, ni más ni menos que lo que se le podía pedir en la fría noche alavesa. El 0-3 deja el pase a octavos sellado salvo hecatombe cósmica y aligera el calendario, que ya acelera hacia el habitual ritmo infernal del invierno. El Alavés cumplió con su parte, jugó con ánimo y resistió con muy buen tono hasta casi el descanso, al que precedió el gol de Villa y al que siguió el de Iniesta. Después trató de seguir cosido pero el Barça jugó a placer y perdonó una goleada mayor. Antes jugó más de media hora intensa y saludable, canónico cuando pudo y en repliegue numantino cuando apretó un Barça que tardó en activar sacar los colmillos pero que estuvo concentrado desde el pitido inicial.

El mensaje de constantes vitales activadas lo envió Tito Desde la alineación, en la que entraron Bartra, Sergi Roberto y Montoya (esta vez en la izquierda) y en la que regresó Alves pero en la que estaban también Mascherano, Busquets, Iniesta, Villa o Alexis. Más que suficiente para que todos -Barcelona, Alavés y grada- comprendieran que el guión estaba escrito y que cada uno tenía simplemente que aplicarse en sus líneas: unos sentenciar la eliminatoria, los otros capear el temporal y los últimos pasárselo lo mejor posible. El Barcelona atacó primero más por atrición que por talento pero encontró la combinación de la caja fuerte en un envío en profundidad de Iniesta, hasta entonces bajo cero, a Villa, que soltó un latigazo seco que tocó el larguero antes de entrar. El asturiano ha participado en once partidos esta temporada, cuatro como titular, y suma ya cinco goles. Si su pugna es con Alexis, la está ganando de largo. El chileno de hecho dejó un partido frustrante: hizo kilómetros como un meritorio y trabajó a destajo pero le faltó (otra vez) precisión y puntería en un millón de remates. Y el que metió se lo anuló Teixeira por un fuera de juego que sólo vio él.

Iniesta dio el primer gol y marcó el segundo con un toque exquisito desde la frontal y por encima de Urtzi, a la escuadra. Un gol maravilloso de un jugador maravilloso que pasó de puntillas por el partido pero lo definió en dos pinceladas, una asistencia y un gol. Después y casi al final Cesc remachó de cabeza el tercero tras pase de Alves y antes Urtzi dejó unas cuantas paradas con el Barcelona ya muy suelto y más vertical que en el primer tiempo. Para entonces ya se habían soltado todos los nudos del partido, trabajo hecho y eliminatoria cerrada. Queda la vuelta, más minutos para La Cantera y un bonito día en el Camp Nou para los jugadores del Alavés. Poco más que otra ocasión para reafirmar que esta competición es bonita pero sería preciosa con otro formato. Ahora es el que es y a eso se adapto el Barcelona, que cumplió a ritmo de golazos.