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Mallorca 0 - Real Madrid 5 | La contracrónica

Homenaje a Raúl

El 0-5 de Vallecas hizo creer a algunos que la brecha sería salvaje tras la 9ª jornada, pero el campeón respondió en Palma a lo grande ante un Mallorca sin mordiente. Caparrós no pudo plantar cara a un rival que mostró su pegada de Tyson. Brutal.

En recuerdo del '7'. Hoy se cumplen 18 años del debut del Gran Capitán, el ídolo de los ídolos, el jabato que alimentó legiones de madridistas con su ejemplaridad y su orgullo indomable: Raúl González Blanco. En una fecha tan señalada, Higuaín y Cristiano se confabularon para dignificar esa figura que representaba como nadie el crack de la Colonia Marconi: la del goleador insaciable. El Pipita puso su sello abriendo la lata (recuerden que como dice el maestro Di Stéfano, el gol más importante siempre es el primero), también firmando el 0-3 y dando dos asistencias a Cristiano, con el que formó en Palma una Sociedad Ilimitada. Higuaín es un dragón (cumpliría de lateral izquierdo, ojo) y de hecho muchos vemos en él, salvando las distancias, un perfil rauliano por su carácter y su espíritu de combate. Y Cristiano también se unió a la fiesta, que para eso luce el 7 de su predecesor y de un tal Emilio Butragueño. Esto merece un párrafo aparte...

¡Cazó al Buitre!. El 0-4 con el que el killer de Madeira consumó su doblete al Mallorca no fue un gol más. Fue el 123 de su cuenta particular en Liga. Una cifra que recuerda a su saludo a un abarrotado Bernabéu el día de su presentación de blanco ("Un, dos, tres, ¡Hala Madrid!", ¿recuerdan?), con la que ha dado alcance, ni más ni menos, que a Butragueño y a Pirri. Dos leyendas sagradas para el madridismo. Pero vean la barbaridad de los registros del toro portugués. Cristiano metió sus 123 goles ligueros en 110 partidos, mientras que el Buitre necesitó jugar, para llegar a ese registro, ¡341 partidos! El León de Funchal ya lleva este curso con el Madrid 18 goles oficiales, por los 17 de Messi con el Barça. Un duelo de oro.

Respuesta de campeón. El hecho de que se retrasase la hora en la madrugada del domingo logró que muchos culés disfrutasen sesenta minutos más de esos once puntos que ayer me restregaron durante el día como si diesen por hecho que al Madrid le esperaba palmatoria segura en Palma. Entiendo que después de los 100 puntos y 121 goles quieran dar por finiquitado cuanto antes al inderrumbable gigante blanco. Pero olvidan que este equipo desayuna huevos de Camacho y cena criadillas de

Clavo Ardiendo. Aquí no se rinde ni el Tato y basta con ver las caras de gente como Ramos, Pepe, Xabi, Iker, Cristiano o el Pipita para tenerlo muy claro. En realidad, el campeón está a cuatro puntos de su gran rival por el título. El 3 de marzo les ganan el Clásico del Bernabéu y también le cogerían el average en caso de empate final a puntos. No están tan lejos. Y encima, el Atleti (¡y hasta el Málaga!) se han ganado el derecho a soñar, lo que hace más abierta la lucha. Me gusta.

Gradas vacías. La pena fue ver las gradas del Iberostar tan escasas de personal. El fútbol debe entender el significado de la palabra crisis. O ponemos precios racionales y acorde con los tiempos duros que nos están tocando vivir o acabaremos como en la Liga italiana, con esos estadios gigantescos llenos de cemento y butacas sin inquilino que las ocupe...

Cantera power. Ver a Morata casi un cuarto de hora es un placer porque el chaval tiene talento y le veo preparado para jugar aquí, pero Mourinho no apuesta de verdad por la cantera (¿desde cuándo Nacho es un problema?) y con Toril no tiene comunicación. Ni buena ni mala. Hay que arreglar esto...

Manita de esperanza. La goleada rescató la sonrisa de una afición que no ha perdido la esperanza en su tropa. Hablando de ello, creen en la remontada los amigos vikingos de la Agrupación del Hospital de Campaña 'Las Chuzas del Visillo'. Hay Liga, señores...

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