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liga bbva | rayo 0 - barcelona 5

La ley del más fuerte

Un valiente Rayo Vallecano cae ante el peso de la lógica y del talento de un Barcelona más seguro e igual de competitivo que en partidos anteriores y que acabó jugando a placer.

El Rayo perdió pero tiene diez puntos que le mantienen a salvo de la zona angustiosa y que ha amasado con estilo. Eso no se lo quita nadie. Es un equipo valiente y eso gusta en Vallecas y saca algo de lustre a los días en los que toca remar hasta donde se llegan las fuerza para, casi siempre, zozobrar en el océano de la lógica. Paco Jémez aseguró que no plantearía por filosofía un cerrojazo como el del Celtic y regó el campo antes del partido mientras prometía que quería discutir al Barcelona el balón y el mando. Y no fue un brindis al sol: el Rayo sale goleado pero no sonrojado del duelo ante el líder, al que maniató durante un cuarto de partido, lo que tardó el Barça en inventarse un gol y poner a buen recaudo un partido que hasta entonces le estaba resultando un saco de pulgas. En cuanto se rascó, se puso por delante y castigó a un Rayo hasta entonces atrevido, tremendo en la presión y rápido en la circulación hacia las bandas pero sin remate y sin un sostén defensivo de granito. Paco, que acabó expulsado, arriesgó con fundamento de salida pero se desnudó por completo cuando metió cambios ofensivos en busca de una remontada imposible. Cuando ya jugaba a placer un Barcelona que acabó metiendo cinco y pudo meter algunos más.

El Barcelona impuso su ley con la competitividad de toda la temporada pero con más seguridad y una incuestionable eficacia. Es un equipo que lleva a fuego grabados los puntos cardinales de la pérdida de la última Liga y parece dispuesto a no dejar escapar ni un punto, a no dejarse acorralar en ningún partido trampa, a no ceder ni a los horarios ni al virus FIFA ni a la pereza fuera del Camp Nou: cinco partidos fuera de casa, cinco victorias y 19 goles a favor. 25 puntos en 9 partidos al sprint. No hay otra fórmula, la lengua fuera y los puños apretados, para recuperar la corona perdida.

En busca de buenas sensaciones que sumar a sus incuestionables resultados el Barcelona puede rescatar su competitividad y su saludable falta de tibieza del primer tiempo, cuando el partido raspó, y su sedoso despliegue de la segunda parte y a partir del 0-2, con todo a favor por méritos propios. En esos primeros minutos en los que el Rayo robó muy arriba y discutió la posesión, el Barça pareció otra vez frágil y nervioso atrás. Finalmente dejó la portería a cero por tercera vez en Liga y por primera vez fuera de casa. Valdés sacó bien un par de disparos envenenados de Javi Fuego y la pareja de centrales, esta vez Adriano-Busquets, acabó en pie y silbando. Bartra tuvo un puñado de minutos y hasta Song se rehizo de un comienzo impreciso y el Barça fue inclinando el partido con la laboriosidad de una hormiga y la pegada de un elefante. Sin Iniesta y sin Alexis pero con un Cesc completamente recuperado para la causa, que firmó otro partido excelente y que es la mejor noticia del Barcelona en este mes de octubre. Jerarquía, físico, verticalidad e instinto: marcó un gol y dio dos, ya es el máximo asistente en Liga y su pase entre una maraña de defensas hizo bueno el excelente desmarque de Villa y valió el 0-1 que domesticó al Rayo. La jugada comenzó con un robo en la zona de calderas del Rayo. Robo, diagonal entre líneas, desmarque y gol. Barcelona en estado puro y no es casualidad que la construcción supersónica fuera de Cesc y el remate inapelable de Villa, mejor y más adaptado al estilo Barça que Alexis. Ahora mismo sin discusión.

También marcó Xavi y dejó su enésimo doblete Messi, de récord en récord e instrumental con el 0-2 a la vuelta de vestuarios, la puntilla con un disparo seco a la escuadra. Pero el partido iluminó más protagonistas que los goleadores: Pedro dejó otro despliegue físico descomunal y unos cuantos puñales por una banda derecha que fue una vía de alta velocidad por sus asociaciones con un Montoya que está derribando la puerta, seguro atrás e incisivo en ataque. Alba también sigue en el camino hacia el Alba de la pasada temporada, ya casi ha llegado, y el Barcelona se desquitó de una serie de partidos demasiado accidentados y recupera su santo y seña mientras espera la vuelta de Puyol, Piqué o Thiago y deja respirar a Iniesta o Alves. En busca de la excelencia que él mismo definió sigue sin fallar, como un martillo en una misión casi fanática, no hay otra forma posible, hacia la redención liguera.

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