Actualizado

Actualizado a las

Más fútbol

Más fútbol

campo fútbol
jugadores

Liga BBVA | Málaga 1 - Milán 0

Un repaso de Champions

Joaquín volvió a marcar un golazo tras fallar un penalti. El Málaga barrió del campo a un Milán acobardado. Los de Pellegrini, a un paso de octavos.

Un repaso de Champions Ampliar
EUFORIA. Los jugadores del Málaga celebraron así el gol de Joaquín.

No es un sueño. Es real. El Málaga arrasó al Milán, una de los equipos más memorables de todos los tiempos y tiene al alcance de sus dedos clasificarse para los octavos de final de una Champions League a la que está dando boato y nivel con su fútbol prodigioso, lúcido y bello. Bastante hizo su rival con capear semejante torrente de imaginación, brillantez y color. Porque mereció y debió salir goleado.

Sorprendió la disposición cobardica del Milán. Tres centrales como en los vetustos años 90 del siglo pasado. Cinco defensas e incluso seis o siete con la consigna de destruir, de provocar con el cuerpo a cuerpo una dispersión en el talento del Málaga. Mala señal. Allegri no está alegre, pues barrunta que le están buscando un recambio (se habla de un dueto entre los históricos Gatusso y Tassotti).

El canguelo rossonero, evidente. Pero el respeto malaguista al Milán equilibraba el espectáculo. En una acción aislada (minuto 32), Emanuelson, arrancando en fuera de juego, dio un balón de gol a El Shaarawy que el italiano, de padre egipcio, echó fuera. Entonces la conexión Joaquín-Isco se puso manos a la obra. Dos internadas del gaditano fueron decididas con valentía por el mentalista del Arroyo de la Miel con dos preciosas bombitas (minutos 34 y 36').

A los 43 minutos Proença observó que Costant, con el brazo derecho, desplazó dentro del área a Jesús Gámez. Penalti, como se decía antiguamente, muy riguroso. Joaquín se fue decidido a por el balón, sin miedo. El pasado sábado falló una máxima pena contra el Valladolid. Anoche le pasó lo mismo. Mandó el balón a las nubes. Ni se desanimó ni el público le dio la espalda. Al contrario. Es un ídolo.

El segundo tiempo fue un festival. En el minuto 57 Isco da un espectacular y elegante pase interior a Saviola que es derribado dentro del área por Bonera. En esta ocasión, Proença no señaló nada. Un minuto después Caballero detuvo con seguridad un seco lanzamiento de falta de Montolivo.

Pasaban los minutos. El Málaga, volcado, metió en su terreno a un visitante que daba por bueno el empate porque se veía incapacitado para superar a la máquina malagueña. El gol se mascaba. Y llegó. En el minuto 64 Iturra, que se hinchó a trabajar y a recuperar balones, metió un pase increíble a Joaquín. Y la historia se repitió. El genio, como hiciera tres días antes, se redimió, con otro golazo, de su penalti errado. Resopló aliviado. La Rosaleda estaba enloquecida.

El Milán tocó a rebato. Tanta prudencia, tanto terror y tan poco valor le condenaba a un oprobio similar a su grandeza. Los de Pellegrini seguían igual, y sin cometer errores defensivos. No en vano es el menos goleado en la Liga (sólo cinco goles encajados) y sigue imbatido en la Champions. El Milán sacó a Pato y Bojan. De empezar con cinco defensas, terminó con cuatro delanteros. Willy le hizo un paradón de escándalo a El Shaarawy y Mexes la echó fuera pocos segundos después. Minuto 85 y la hinchada local conteniendo la respiración. ¡Qué emoción! ¡Y qué alegría! El Málaga antes se conformaba con ver por la tele al Mián. Ahora no. El jeque vio en el palco el equipazo que tiene. ¿Qué hará, señor Al-Thani?

Estadísticas AS.com