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"Tengo la misma ilusión que cuando llegué al Real Madrid"

Carlos Diogo (Montevideo, 1983), después de un año en el paro con un fugaz paso por el CSKA de Bulgaria, reabre ahora su carrera en el fútbol español en el Huesca.

Jorge Solans

¿Se empieza a sentir futbolista de nuevo?

Sí. Ya estuve casi dos años entrenando solo por la lesión, pero eso se lleva mejor. Lo de no tener competencia y no tener convivencia en un vestuario con los compañeros se echa mucho de menos. Por suerte ahora empiezo una nueva etapa en el Huesca y estoy muy contento.

¿Qué es más duro: una lesión grave o estar en el paro?

Las lesiones graves te marcan, pero estar sin equipo te hace pasarlo muy mal. Llega el fin de semana, ves los partidos y piensas que podrías jugar, te entran ganas Intentas llevarlo con calma, pero siempre hay algún momento en el que te amargas un poco. Por suerte ahora vuelvo a pisar el campo de juego y estoy feliz.

¿Cómo y cuándo surgió la posibilidad del Huesca?

Mi representante me comentó la opción y contacté con Roberto Cabellud (preparador físico del Huesca y ex del Real Zaragoza), al que conocía de antes, se habló todo y se concretó. Fue después del verano y de que terminara el plazo de fichajes. A mí me pareció una buena posibilidad desde el primer momento, también por el aspecto personal. Sigo viviendo con mi mujer en Zaragoza, ella tiene trabajo allí y tuvimos un hijo recientemente.

Debutó el pasado domingo en Villarreal y fue titular el miércoles en Copa, aunque fue expulsado en el minuto seis tras cometer un penalti. ¿Estaba ansioso por volver a competir?

No. Estaba ansioso por coger ritmo poco a poco y estar lo mejor posible para debutar de la mejor manera cuando llegara el momento. No quería que me faltara velocidad o cualquier cosa en un partido por haber estado sin competir tanto tiempo, quiero rendir. Pero sí tenía muchas ganas de jugar, eso siempre. Me quiero quedar con lo positivo.

¿Siente la misma ilusión que cuando asomó en el River de Montevideo? ¿Ve similitudes en el Huesca?

Sí, sí. Seguro. Cada vez que llega un entrenamiento o que veo un partido tengo unas ganas enormes de participar. El momento es diferente, aunque los equipos pueden guardar cierta similitud. Entonces tenía ganas de aprender muchas cosas puntuales, de adaptarme a la categoría. Ahora es un proceso distinto, pero la ilusión es la misma.

¿Llegó a temer que la elite hubiera pasado para Diogo?

No, no. Este año pasado coincidió que mi mujer estaba embarazada, eso me condicionó mucho. Tuve opciones de irme a jugar por Europa, pero entonces o ella se venía conmigo o la tenía aquí sola. Las dos opciones no cuajaban. También pudimos volver a Uruguay, pero está muy lejos y nosotros teníamos una vida asentada aquí. Se hizo difícil la decisión y decidimos esperar, nos parecía lo más adecuado para el niño.

¿Por qué no renovó con el Real Zaragoza?

En muchas negociaciones el jugador queda en medio y no vas a ponerle un arma en el pecho a nadie para que te diga la verdad. Cada uno tiene su versión. Lo que yo sé es que mi antiguo agente y Agapito Iglesias no llegaron a un acuerdo. La cosa terminó mal y ya está, eso es lo que yo sé. Ya es pasado. La carrera de un jugador no acaba en un club, acabará cuando coja mis botas y diga: acá están. Estuve varios años en el Real Zaragoza, hubo momentos buenos y malos. Ahora debo disfrutar del presente y no lamentar el pasado.

Volvamos a sus comienzos. En apenas un año pasó del Peñarol, al River Plate de Argentina y al Real Madrid. ¿Cómo lo recuerda?

Sí, pasó todo muy rápido. Entonces no te das cuenta, eres muy joven. Al paso de los años miras atrás y te asombras. Pasé al Peñarol siendo muy joven, con 19 años. Y en unos meses a River Plate, a Argentina. Jugué unos meses e hice muy buenos partidos, entonces mi agente me dijo que estaba la posibilidad de ir a Europa: "Lo más seguro es que vayas al Real Madrid", me dijo. Me sorprendió, claro. Y estaba feliz, pero te cambia la vida radicalmente y te quedas un poco parado porque eres muy joven y el cambio de Sudamérica a Europa es enorme. Pero contento, claro.

Cuando Diogo entra en ese vestuario y se encuentra a Ronaldo, Zidane, Beckham y compañía, ¿qué palpa?

El recibimiento fue bueno. Pero yo venía empezando una carrera en el River de Uruguay, Peñarol, River Iba creciendo en poco tiempo, todos los vestuarios habían sido muy humildes y campechanos No digo que el vestuario del Real Madrid no fuera humilde, pero llegas ahí y ves al nivel que se mueven en general y todo te sorprende, te impacta. Poco a poco te vas acostumbrando al vestuario, al club, a la ciudad y al juego, que al fin y al cabo es lo más importante.

Llegó con Pablo García. ¿Se aislaron o se integraron?

Sí, se hacen migas, pero es un vestuario diferente, claro. Eso no es ni bueno ni malo, a Pablo y a mí nos trataron muy bien, simplemente es diferente. No tuvimos problemas de ningún tipo con nadie.

Pero fue un año difícil personal y colectivamente, ¿no?

Sí, mucho. Como era muy joven yo quería jugar, pero si te paras a pensar Estás en el Real Madrid, tienes que dar más todavía. Jugué pocos partidos y en muchos momentos estaba fastidiado, pero era suplente en el Real Madrid, ahí no juega cualquiera.

¿Tuvo más feeling con Luxemburgo o con López Caro?

Son dos entrenadores diferentes. Con López Caro me sentí bien, es un buen entrenador. Con Luxemburgo tampoco estuvimos tanto, se fue pronto. Yo no tengo nada que decir en contra de ninguno, para mí era una etapa de aprender.

Sólo quedan Casillas y Ramos. ¿Qué recuerdos guarda? ¿Mantiene algún contacto?

En uno de los últimos partidos que nos enfrentamos hace dos años con el Zaragoza hablé con Sergio. Y por alguna red social... Sergio es un tío muy alegre, es una especie de brasileño, siempre contento, sevillano en definitiva Iker también hace bromas, pero es más tranquilo Tengo muy buen recuerdo de ambos.

¿Qué le parecen sus supuestos choques con Mourinho?

Problemas siempre hay, pero en unos sitios salen más que en otros. Si le pasan al Real Madrid, al Barcelona, al Manchester United, al Bayern Múnich En los equipos grandes a cualquier pequeña cosa se le da mucha importancia. Cuando conviven 22-24 personas no se pueden llevar bien todos los días. Si cualquier pareja se pelea entre sí cada tres días, entre tanta gente y con tantos caracteres es lógico que pasen cosas.

Dicen que antes en el Madrid mandaban más los jugadores que los entrenadores

Cuando se unen los mejores jugadores a nivel mundial y cobran tanto dinero, todos quieren jugar y todos quieren brillar, ¿cómo se mantiene eso en armonía? Es difícil para el entrenador, tiene que tener mucho carácter y caché.

Como Mou. Con el carácter de Diogo, le gusta, ¿no?

Yo no digo que Mourinho me guste ni que no me guste, tiene aciertos y desaciertos como todo el mundo (sonríe).

¿Y Florentino?

Muy bueno. Florentino, muy bien. Además, todo el mundo habla muy bien de él, eso es por algo.

Salgado y Cicinho le bloquearon (Ramos jugaba de central) y Víctor Fernández, que lo había visto brillar en directo en un Boca-River, lo pidió para el Zaragoza y sacó lo mejor de Diogo.

Víctor es un enamorado del fútbol argentino, ve muchos partidos y conoce a todos los jugadores. Y sí, la verdad es que tuve mi mejor año con él en el Zaragoza, en la temporada 06-07, fue un año genial. Entrábamos al campo y jugábamos como si lleváramos 10 años jugando juntos. En aquel equipo había muchos jugadores con hambre de triunfar, con juventud y talento, creo que después en el Real Zaragoza ha faltado eso de alguna forma. No digo que los de ahora no tengan, pero sí trajeron muchos jugadores que no eran así. Sólo por un año... A cierta gente no le gustará mi opinión y apenas salgo en la prensa, pero es lo que pienso.

El descenso, dos operaciones de rodilla, salvaciones dramáticas y al paro. ¿Qué sucedió en Bulgaria? Fichó por el CSKA en enero y duró 15 días

Coincidió en pleno con el embarazado de mi mujer. Lo pensé y me dije: no está tan lejos. Al final fui y empecé a entrenar, pero no estaba convencido y decidí volverme por mi mujer.

¿Pero no olfateó algunas cosas, digamos, extrañas?

Bueno Fue por mi mujer (sonríe). Son experiencias

Y ahora, tras llevar tres semanas entrenando con el Huesca, ya ha podido volver a disfrutar de la competición. ¿Cómo se siente?

Aún me falta un poco, sobre todo en cosas rápidas y distancias cortas. Estuve trabajando con un preparador físico estos meses atrás en Zaragoza, pero de ahí a competir al máximo hay dos o tres puntitos de diferencia que son los que estoy buscando ahora. Pero estoy muy feliz por cómo va todo hasta ahora.

En su presentación dijo que el Huesca podía aspirar al ascenso. ¿Está convencido?

Lógicamente, lo primero es la permanencia. Pero con los jugadores que hay creo que haciendo las cosas bien podemos estar de mitad para arriba y por qué no meternos en los playoff. Muchas cosas pasan cuando menos las esperas. Quizás no estamos entre los candidatos, pero puede pasar. Hay que ver al Málaga o al Espanyol, por ejemplo, que otros años volaba y ahora ha empezado mal, pero las cosas van cambiando muy rápido.

¿Y Diogo volverá a volar en Primera?

Yo ahora intento pensar en el día a día. De repente mi mujer planifica para dentro de un mes y yo le digo: bah, dentro de un mes ya veremos.

¿Las lesiones hacen madurar y valorar más el presente?

Sin duda. Te hacen madurar mucho y te hacen más fuerte mentalmente, si no te derrumbas en el día a día. Hay que valorarlo sin pensar en el pasado ni el futuro.

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