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Inglaterra paga ante Polonia su clara falta de ambición

Inglaterra pagó su falta de definición en el ataque con un empate ante Polonia, que igualó en el tramo final del encuentro clasificatorio para Brasil 2014 el gol que había firmado Wayne Rooney.

Inglaterra pagó hoy su falta de definición en el ataque con un empate en Varsovia (1-1) ante Polonia, que igualó en el tramo final del encuentro clasificatorio para Brasil 2014 el gol que había firmado Wayne Rooney en el primer tiempo.

En un encuentro suspendido anoche por la lluvia, Polonia dominó el juego hasta que el delantero del Manchester United abrió el marcador, tras un córner, en el primer disparo a puerta de los de Roy Hodgson, que se mantienen al frente del Grupo H con ocho puntos, uno más que Montenegro y tres más que Polonia.

Los ingleses, aparentemente satisfechos con el resultado, apenas crearon ocasiones de peligro una vez estuvieron por delante en el marcador, y se vieron sorprendidos en el minuto 71 por un remate del central Kamil Glik, también a la salida de un córner, que equilibró definitivamente el duelo. Los dos equipos saltaron al terreno de juego a las 15.00 GMT, 20 horas después de la hora de inicio original del partido, protegidos por el techo semitransparente del principal estadio que se levantó en Polonia para la Eurocopa de este verano.

La federación polaca prefirió curarse en salud y desplegar la cubierta retráctil a pesar de que hoy lucía el sol en Varsovia y no había previsión de chubasco alguno. El organismo quería evitar a toda costa repetir la circunstancia insólita de anoche, cuando se tuvo que suspender el encuentro por la lluvia a pesar de que el coliseo está dotado con techo, debido a que la cubierta del Estadio Nacional de Varsovia no puede cerrarse una vez ha comenzado a llover por cuestiones técnicas.

Polonia demostró ya en los primeros compases que no tiene nada que ver con la débil San Marino, plagada de futbolistas no profesionales, que recibió cinco goles en Wembley el pasado viernes. Al cuarto de hora de juego, el ataque polaco, liderado por el delantero del Borussia Dortmund Robert Lewandowski, había puesto en aprietos en dos ocasiones al guardameta inglés Joe Hart, mientras Wayne Rooney, secundado en esta ocasión por el atacante del Tottenham Jermain Defoe, no había dado muestras todavía de peligro.

Los medios defensivos locales demostraban su eficacia al obligar a Michael Carrick y Steven Gerrard, que trataban de conectar con sus delanteros, a lanzar balones largos para tratar sin éxito de plantarse en el área del guardameta del PSV Eindhoven Przemyslaw Tyton. Aunque estéril en el ataque, Inglaterra no daba facilidades en defensa, con Joleon Lescott y Phil Jagielka cubriendo las dos posiciones de central tras el portazo que John Terry dio a la federación inglesa ante la inminente sanción por comportamiento racista que le esperaba.

En el minuto 28, Lewandowski firmó la primera advertencia seria para los ingleses con un tiro cruzado que a punto estuvo de conectar en el segundo palo Pawl Wszolek. Polonia había fallado su mejor oportunidad y, tres minutos después, Inglaterra no perdonó: Rooney cabeceó a la red un centro de córner de Gerrard para desequilibrar el marcador con el primer disparo entre los tres palos de los visitantes.

Lescott arrastró a varios defensas polacos hacia el primer palo para facilitar la labor del delantero del Manchester United, que solo tuvo que superar a Piszczek en el salto para obligar a Tyton a recoger el cuero del fondo de su portería. El tanto desestabilizó al conjunto local, que había mantenido hasta entonces el encuentro igualado, y abrió una nueva fase del partido en la que Inglaterra, sin desplegar un fútbol brillante, lograba contener a una Polonia que, lentamente, fue recuperando su vertiente más ofensiva. L

a falta de ambición del combinado de Roy Hodgson, más preocupado por mantener el 0-1 que por sentenciar el encuentro con otro tanto, sufrió en el minuto 71 el golpe de los polacos. También a la salida de un córner, como habían marcado los ingleses en la primera parte, el defensa Kamil Glik cabeceó el balón a gol desde el centro del área ante la salida en falso de Hart, que demostró que hasta el "mejor portero del mundo", tal y como le definió Rooney hace pocos días, puede fallar.

El pitido final del árbitro, tras tres minutos de añadido, puso fin a un pulso que tanto Polonia como Inglaterra podrían haber decantado a su favor en los minutos finales, en los que los ataques se sucedieron en ambas porterías.

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