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Europa League | Atlético de Madrid 1 - Viktoria Plzen 0

Un Cebollazo alarga la racha

El uruguayo dio el triunfo con un tremendo gol en la prolongación. El Atleti lleva 15 victorias seguidas en Europa. El Plzen apuró a los suplentes rojiblancos.

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UNA PIÑA. Todos los jugadores de campo rojiblancos corrieron para abrazar al Cebolla tras el gol que decantaba el partido para los colchoneros.

Hay épocas en las que todo te sale bien y el Atleti está metido de pleno en una de ellas. Y así suceden cosas como las de anoche en el Manzanares, en las que ganas casi sin querer y, probablemente, sin merecerlo; con los suplentes, a medio gas, en un Calderón desangelado y ante un rival, el Viktoria Plzen, con más nivel que nombre. Pero en pleno muermo apareció el Cebolla, uno de esos futbolistas alrededor de los cuales siempre suceden cosas. Unas mejores, otras peores, algunas sublimes. Como ayer. Cuando un zurdazo fabuloso en el minuto 93 le dio al Atleti su decimoquinta victoria seguida en Europa.

El ya universalmente denominado Cebollazo (segundo de su especia tras el logrado en Tel Aviv) fue un gol magnífico que habla muy bien de Simeone. Una vez más. Con 0-0, en el último minuto y una falta lateral, todo el mundo pensó que Emre colgaría el balón al área. A esa lectura lógica contribuyó que el Cholo enviase allí a siete jugadores en actitud de embestida. El Viktoria reculó en respuesta, todos recogiditos alrededor de Kozacik. Y entonces el Atleti tiró de pizarra. Saque corto de Emre al Cebolla, totalmente solo. Cuando la defensa quiso reaccionar, ya le había dado tiempo a controlar con la derecha y empalar con la zurda. Imparable. Golazo. Abrazos felices y Simeone desatado en la banda, porque para él no hay caza menor.

Hasta el gol, el partido deparó 93 minutos soporíferos. El once inicial dejó dos lecturas claras: Sílvio no existe y Raúl García será titular contra el Málaga el domingo. Lo del portugués no parece tener marcha atrás, Kader y Cisma están por delante como laterales y aquel proyecto de utilizarle como volante habita la papelera de las ideas descartadas. Su caída ha sido vertiginosa.

Sobre el césped, el Plzen se mostró como un equipo respetable, con un par de mediocentros, Prochazka y Darida, muy apañados. Por desgracia para ellos, entre jugar sin delantero y jugar con Bakos no existe mucha diferencia. El Atleti, mientras, trotaba sin la intensidad habitual. Sólo amenazó con un remate flojo de Koke y un mal centro de Adrián que se envenenó y tocó el larguero por arriba. Muy poco. Tanto, que la mejor ocasión antes del descanso fue checa. Emre perdió un balón en su área y Cisma cortó in extremis el centro de Hanousek cuando Bakos iba a marcar (suponemos) a puerta vacía. Susto merecido.

Tras el descanso, Asenjo tuvo que lucirse en una falta de Prochazka y el Atleti no espabiló hasta que Simeone realizó un cambio que parecía conservador y fue salvador. Se fue Diego Costa y entró Raúl García, que jugará mejor o peor, pero siempre lo hace a tope. Sus compañeros se contagiaron, sobre todo el Cebolla, que necesita escasos estímulos para activarse.

Poco a poco, el Atleti comenzó a rondar el área de Kozacik hasta que se quedó allí a vivir los últimos cinco minutos, con el Plzen encogiéndose sin remisión. Avisó Raúl García con dos remates desde cerca, volea desviada en el 87' y paradón de Kozacik en un cabezazo a bocajarro en el 89'. Y en el último suspiro, Cebollazo y a dormir. Jugó mal el Atleti, sí, pero ganó, sus figuras descansaron y deja la Europa League encarrilada. Los días malos de este Atleti son estupendos.

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