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ATLÉTICO 1-VIKTORIA PLZEN 0

Cebolla rescata a los suplentes

El uruguayo dio la victoria al Atlético en el último minuto con un gol de bandera. Simeone rotó y su equipo no pudo hasta el final con el Viktoria. Pleno al 15 de victorias en Europa.

Fue un bodrio únicamente endulzado por un soberbio gol a deshora. Llegó al final pero mereció la pena. El Atlético es líder de grupo y el 'Cebollazo' de Rodríguez rescata a los suplentes de Simeone tras un partido gris. Un regular ejemplo de reivindicación de los meritorios que, aun así, no equivale a la típica pájara tan vista antaño. El aburrimiento de esta ocasión hay que justificarlo única y exclusivamente atendiendo al once y a las rotaciones. A veces funciona. Y muchas otras no. Ante el Viktoria tocó la de arena durante noventa minutos, con algo de cal en el descuento. El Málaga de Champions espera el domingo. Hace tiempo, por el contrario, el tedio saltaba con el equipo de gala. El bajón sin una fiera delante era injustificable. No es lo de hoy. En esta ocasión no hubo vagos ni paquetes a los que señalar. Siempre hubo intensidad, compromiso y hambre. Lo que pasa es que durante demasiado tiempo faltó la calidad para llegar, desatascar y definir. Hasta que el Cebolla maquilló el asunto.

La primera mitad fue mala a rabiar. Que la euforia no borre el recuerdo. De esas en las que el aficionado del Calderón maldice no haberse quedado en casa y de las que permiten al telespectador enredar con el mando a distancia o buscar entretenimiento con el móvil. El rival, ya de por sí, no motivaba demasiado. De hecho, cumplió con lo esperado. Aseado con el balón y blando en el despliegue. Su paso por la Champions le ha hecho madurar pero las bajas de este verano le han restado potencial para acongojar. Por eso, todo el peso de la esperanza popular estaba depositado en lo que pudiera ofrecer este Atlético. Y ahí nos sobrevino la decepción. La lista del técnico ya daba pistas de lo visto con Juanfran, Miranda, Filipe y Arda en reposo. La enfermería nos privó de Falcao, que es casi como quitarle azúcar al café. Era la hora de los menos habituales y en su mayoría no aprovecharon la oportunidad como sí hicieron hace quince días. Se puede decir que cumplieron sin brillar, que en choques como este engancha más que el resultado.

Lo más ilusionante de tanta prueba

Lo mejor se encontró atrás. Y desde ahí, junto al portero, se fue perdiendo crédito según avanza el análisis por líneas. Gustó el genio y desparpajo de Kader, canterano. Tiene la velocidad del imberbe y la prudencia del veterano. Sabe estar. Pulido estuvo más calmado que Cata y brilló como velocista en la anticipación. No envidia a Miranda. Y Cisma reinó por arriba y hasta evitó un gol por una pérdida incomprensible de Emre dentro del área. El turco estuvo atenazado y perdió demasiados balones para llamarse mediocentro. Con tanta imprecisión, Cebolla y Koke tuvieron que meterse al centro más de lo debido en busca de socios mientras que Adrián, la otra novedad, vivía de las rupturas de Diego Costa, el más lúcido y el único capaz de desequilibrar.

El Atlético llevó, de forma irregular, el peso del partido. Aunque disparó poco. Emre lo intentó desde lejos al inicio y ya no hubo más noticias en ataque hasta que Koke rebañó un balón en el borde del área y disparó sin maldad. Lo de Adrián, 'centrochut' al larguero, queda como una anécdota involuntaria. Antes, el propio ariete asturiano pidió un penalti por derribo. Su defensor se quedó con la pelota de forma abrupta. La duda es si para ello barrió al delantero. Cuanto más lo repiten, menos castigo merece. La misma sensación vale para explicar otra caída del Cebolla en el segundo tiempo.

Aceleración a por la victoria

Menos mal que las urgencias y el cansancio desatascaron algo el partido a partir del minuto 46. Las imprecisiones no desaparecieron. Al menos, hubo más hambre y menos miedo. El Viktoria, rocoso y ordenado, se sacudió los complejos al entender que sin el Tigre en el campo, el Atlético no muerde tanto. Prochezka, el líder del equipo checo, soltó un latigazo a balón parado que hizo lucirse a Asenjo. El Cebolla respondió poco después con menos fe. Las fuerzas se nivelaban y Simeone tuvo que sacudir su banquillo. Tiago y Raúl García al pasto para buscar ritmo, juego entrelíneas y llegada. Acierto total. Lástima que la decisión acarreará la despedida de Diego Costa, titular seguro ante el Málaga.

El Atlético comenzó a angustiarse. Y ya se sabe. Con prisas, el centro del campo es un trámite. Se necesitaba al mejor Adrián. Y no apareció. Emre mejoró en la distribución. Sin embargo, no era suficiente. Los suplentes dan para mantener el tipo. Para seducir, como hasta ahora está haciendo el Atlético en el arranque de temporada, se necesita el recorrido que dan Juanfran y Filipe, el arte de Arda y la presencia de Falcao. La ropa de armario sólo da para cubrirse en Liga. En Europa no bastará ante rivales de tronío. Todos daban ya por descontado un empate insoportable. Hasta que Cebolla lanzó un misil desde media distancia que rompió la red e hizo que el Atlético encadene 15 victorias en Europa desde que un día se acostó con pupas y decidió levantarse siendo un gigante que deleita.

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