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Liga BBVA | Zaragoza

Jiménez confía en el despegue inminente de Apoño y Romaric

La paulatina evolución del Zaragoza se constató contra el Valencia, partido jugado de tú a tú, aunque las áreas volvieron a darle la espalda. Jiménez, que tanto ha trabajado la defensa, tanto en funcionamiento colectivo como en acciones de balón parado, tiene ahora otra prioridad: que Apoño y Romaric eleven su intensidad, con y sin la pelota. El técnico espera que ambos estén a tope muy pronto y que así el equipo dé el salto cualitativo al que aspira.

Jorge Solans

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REFERENTES. Apoño y Romaric, ayer, saltan al campo de entrenamiento de la CIudad Deportiva para iniciar el entrenamiento.

Si Apoño y Romaric rugen, el Zaragoza despegará. La frase no es literal ni pública de Manolo Jiménez, obviamente. Pero la metáfora sintetiza de algún modo la conclusión principal del fútbol del Real Zaragoza hasta la semana pasada. Al menos, desde la mesa de análisis de su entrenador, que tiene ahora como asignatura prioritaria que Apoño y Romaric alcancen su tope físico para incrementar su intensidad de juego, tanto en ataque como en defensa. La clave para que el Zaragoza adquiera su mejor versión está ahí y Jiménez confía en que el despegue de ambos mediocampistas se produzca de forma inminente.

Pese a que los dos goles encajados por Roberto en Mestalla llegaran tras sendos rechaces y pudieran revelar cierta desatención defensiva, Jiménez valora la progresión de su equipo en las acciones defensivas, tanto durante el juego como durante las acciones a balón parado. Ese déficit, que tantas horas de entrenamiento específico ha generado, se considera ahora reducido y secundario.

El nuevo objetivo es que Apoño y sobre todo Romaric, dos de los futbolistas de mayor jerarquía de la plantilla, se eleven hasta su tope físico para multiplicar la intensidad del juego del equipo. Con la pelota y sin ella. Jiménez, por un lado, quiere que ambos muerdan más y así recuperen más, especialmente en el campo rival, de tal forma que las ocasiones de llegar al gol sean más sencillas y habituales. Y por otro, desea que ambos hagan circular la pelota con más velocidad hacia el delantero, los extremos y las incorporaciones de los laterales.

Margen. Subsanado o, al menos, reducido el drama defensivo de temporadas anteriores, ahora emerge la dificultad para hacer gol: cuatro partidos sin marcar en seis jornadas. La teoría de la manta, ineludible. Apoño y Romaric, que no pudieron realizar una buena pretemporada y que han sufrido sendas lesiones, tienen toda la confianza de Jiménez para dar ese salto cualitativo al juego ofensivo del Zaragoza.

¿Cuándo? Ya. El objetivo es que la evolución demostrada contra el Valencia continúe contra el Getafe y se concrete en una victoria. Y, sobre ese supuesto colchón de 9 puntos, crecer durante el consiguiente parón de la Liga. Luego, espera Granada y asoman el Sevilla y los grandes... Los rugidos de Apoño y Romaric serán fundamentales para sostener el despegue.

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