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Real Madrid | La intrahistoria

Veinte años del primer partido de Raúl con la camiseta madridista

Debutó en las filas del Cadete A el 20 de septiembre de 1992.

Agustín Martín

Veinte años del primer partido de Raúl con la camiseta madridista Ampliar
DEBUT. Raúl, abajo y segundo por la izquierda, posa con su equipo.

Había llegado al Real Madrid ese verano de 1992 tras la decisión de Jesús Gil, entonces presidente del Atlético, de suprimir las categorías inferiores del conjunto rojiblanco por los numerosos gastos que generaban y los escasos ingresos que obtenía. Aun así, Raúl González Blanco ya había sido tentado previamente, y en varias ocasiones, para que cambiase de acera. En los informes cursados por los informadores madridistas se subrayaba en rojo su insaciable capacidad goleadora así como su carácter, indómito y ganador, que había mostrado en las categorías inferiores rivales del equipo blanco. Ese domingo, 20 de septiembre de 1992, Raúl debutaba con la camiseta del Real Madrid en las filas del Cadete A, su primer equipo en los filiales madridistas.

No pudo tener un debut mejor: se erigió en el líder de los blancos y colaboró con sus compañeros en el triunfo ante el Alcalá (5-0) en los campos de tierra de la extinta Ciudad Deportiva anotando un tanto, buen presagio de lo que sería su posterior trayectoria. El propio jugador lo recordaría así tiempo después: "Sé que marqué un gol y que ganamos con facilidad. Recuerdo que el portero era Óliver y también estaban Rey y Sabas en el equipo. Era una época maravillosa".

Su sueño era debutar con el primer equipo, gesta que lograría un par de años después, en octubre de 1994, en La Romareda de Zaragoza. Ahí empezaría una larga y brillante carrera que finalizaría en julio de 2010, cuando decidió abandonar la entidad de Concha Espina e irse a Alemania. Atrás dejaba 741 encuentros y 323 goles con el primer equipo en 16 temporadas ininterrumpidas. Un total de 5.747 días como madridista. Curiosamente, su último tanto lo consiguió en el mismo estadio donde había debutado. Aquella noche de abril de 2010, acabó literalmente cojo, pero tuvo tiempo de marcar un gol. El último de blanco. Como recuerdo, pidió al colegiado navarro Undiano Mallenco el balón de su último encuentro.

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