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Liga BBVA | Athletic 2 - Valladolid 0

Aritz Aduriz no permite los descuidos en el área

Atizó a un Valladolid cansado y Susaeta le dio la estocada

Aritz Aduriz no permite los descuidos en el área Ampliar
GOLAZO. Susaeta metió el balón por la escuadra izquierda de la portería de Jaime tras recibir de espaldas en el área.

El Athletic respira tranquilo. Y su presidente, Josu Urrutia, aún más. Hoy toca dar explicaciones por los asuntos de Javi Martínez y Llorente e imagínense lo que hubiera sido su comparecencia como colista de la Liga. Aduriz, con tres partidos muy buenos en San Mamés, se ha empeñado en hacer olvidar al ariete, en que se le eche de menos lo mínimo. No ha vuelto a Bilbao para hacer amigos, no está aquí para bromas. Hace pagar caros los descuidos y ejecutó ayer al equipo que le lanzó a la fama, el Valladolid, con un disparo seco, muy oportuno.

No resultó fácil el primer triunfo del Athletic. El Valladolid fue muy correcto, siempre trató de tener más control de juego que un rival ansioso, pero se quedó sin ideas de medio campo hacia arriba. Javi Guerra dilapidó las dos ocasiones más claras para meterse en el partido. Los albivioletas se vaciaron en una primera mitad de vértigo, con demasiada ida y vuelta por las imprecisiones. Mientras dio la sensación de que a Bielsa le salió bien el sorprendente cambio de Galarreta por Iturraspe, Djukic se equivocó quitando a Álvaro Rubio. Por protegerle de la segunda tarjeta, el equipo morado se quedó sin brújula.

El partido nació nervioso, como está el ambiente en Bilbao después de la fuga de Javi Martínez, que cumplió ayer 24 años y aún no tiene un sustituto sólido en la zaga, aunque Ekiza se pareció más en el corte al de la 'era Caparrós'. El Athletic marcó un ritmo alto de juego, presión y el Valladolid lo soportó una hora, oxigenado con la pelota por Óscar y Álvaro Rubio, y gracias a las fulgurantes salidas por las bandas de Ebert y Omar. Ambos equipos se aprestaron a jugar un fútbol dinámico, de esos que dejan las piernas molidas. El calor hizo el resto. No hubo más que ver cómo se retiraron boqueando ambos equipos al descanso.

Cambio raro. Los de Djukic confiaron en que el paso de los minutos sin marcar hiciese mella en La Catedral. Arañaron primero con un gran centro de Ebert que Óscar no mandó a la red porque Iturraspe fue bien a la disputa de cabeza. Pero a medida que iban pasando los minutos, los locales empezaron a encontrar la manera de hacer daño a los de Pucela, con las entradas por la izquierda de Isma López, que dejó claro que Rukavina es tan bueno hacia arriba como vulnerable a su espalda.

Bielsa aprovechó el descanso para meter a Galarreta dejando la responsabilidad de guiar al equipo a un Íñigo Pérez impreciso hasta entonces. Su plan radicaba en hacer daño al rival con esa zurda profunda que tiene el canterano. Cuando la inquietud por el resultado empezaba a impacientar al público, Aduriz resolvió el asunto.

El Valladolid se quedó en trance, Gurpegui desvió otro disparo de Aritz al poste y cuando Jaime estaba reponiéndose del susto, apareció Susaeta para enseñar su privilegiado tobillo derecho. Un precioso gol que permite al Athletic coger el parón sin temores. Los de Djukic, pese a su primera derrota, están aún más tranquilos.

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