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Amistoso | Málaga 1 - Everton 0

El Málaga tiene sello, alma y fútbol, le falta un 'nueve'

Estupendo gol de Weligton ante un Everton muy serio.

El Málaga tiene sello, alma y fútbol, le falta un 'nueve' Ampliar
CARÁCTER. Los jugadores de Pellegrini volvieron a demostrar raza. Joaquín, de los más entonados.

Este Málaga tiene alma, corazón, compromiso, sello, un torrente de fútbol y lealtad a raudales. Si encima tuviera un par de delanteros centros goleadores, podría mejorar de manera sobresaliente unas sensaciones, sorprendentemente positivas, a tenor del convulso verano que ha soportado y padecido este colectivo de buenos profesionales y, sobre todo, grandes hombres. En los más amargos momentos, el deporte saca de cada uno lo mejor de su grandeza interior.

Se acabó la pretemporada. Y, le pese a quien le pese, el Málaga comenzará la Liga en Primera y no ha sido expulsado de la Champions. Debe resolver multitud de problemas. Con Hacienda, con el Villarreal, con Osasuna, con el River Plate y, sobre todo, con su gente. Si Abdullah bin Nasser Al-Thani hubiera estado estos días en Málaga, seguro que desiste de su idea de vender el club.

El partido de anoche fue una interesante prueba de Champions. El Everton es uno de los equipos más grandes de Inglaterra, el cuarto con más Ligas ganadas y el que más temporadas acumula en su máxima categoría. Un buen rival para este Málaga que, fiel a la filosofía que ha impulsado su entrenador, Manuel Pellegrini, mantiene su propuesta basada en el buen trato al balón y el exquisito gusto por agradar a una afición, entregada con sus colores y que reprochó sonoramente a los políticos su parte de culpa en la crisis de la entidad.

A falta de delanteros natos, Seba tiene que agigantarse para hacer de tanque, sin arietes Joaquín está pluriempleado y sin los cabezazos de Rondón o los taconcitos de Van Nistelrooy, surgió la furia de Weligton. El Mariscal remató de cabeza a los 73 minutos, como si fuera Santillana, una falta maravillosamente templada por Joaquín. Un gol que hacía justicia pero que daba réplica a las bravas embestidas del equipo de Liverpool que, al final, tuvo su ocasión para empatar. Pero por suerte (para el Málaga), de portero está Caballero.

El evento en sí mostró la cara de un Málaga corto de plantilla, pero enorme de honor. Desde la primera ocasión de Portillo, fueron muchas las combinaciones, triangulaciones, aproximaciones y oportunidades en las que la artillería malaguista hizo trabajar al eficaz portero estadounidense Howard. Los ingleses también tuvieron sus opciones, casi siempre procedentes de las entradas por su banda del excelente lateral zurdo Baines y hasta se les anuló un gol por ajustado fuera de juego de Jelavic. Contra viento y marea, contra tormentas y maremotos, el Málaga sigue adelante y hasta vislumbra la salida del sol. Y que por fin sólo se hable de fútbol.

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