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LIGA ADELANTE | CELTA 0 - CÓRDOBA 0

El Celta, a Primera sin chutar a puerta

Las tablas sirvieron a los gallegos para ascender y a los andaluces para asegurarse el playoff. Y ninguno de los dos hizo nada por evitarlo.

Pavel Ramírez

Sin emoción, como en una timba familiar en la que se apuestan garbanzos para que nadie pierda, Celta y Córdoba empataron a nada en un partido somnoliento que sirvió para que ambos consiguiesen su objetivo. Los gallegos regresan a Primera tras un lustro en los infiernos, mientras que los andaluces logran mantener viva la esperanza, al asegurarse disputar el playoff de promoción.

Durante la última semana se habían sucedido los mensajes que negaban cualquier acuerdo entre gallegos y andaluces. "No me fío de nadie, no hay pacto con el Córdoba", advertía el céltico Álex López el pasado viernes. Y el día antes del partido era Paco Herrera quien desoía las teorías sobre el empate amañado. "Se han dicho muchas bobadas", sostenía el técnico. Por parte del Córdoba, el lateral Fuentes declaraba con ironía que "como se sabe el resultado, no es necesario ir a Vigo". En cambio, López Silva admitía que el equipo "no arriesgará" y que, en su lugar, "Almería y Valladolid harían lo mismo".

Con o sin acuerdo, lo cierto es que durante los 90 minutos ni Celta ni Córdoba se atrevieron lanzar un pase vertical que generara peligro. En esas condiciones, pensar en un remate a puerta se antojó algo quimérico. Del gol ni hablamos. Porque el balón se desplazó por el terreno de juego siempre en horizontal, manso y agradecido de no recibir ni un solo maltrato físico. Tan sólo notó levemente un centro blandito de De Lucas en la primera parte que acabó en los guantes de Alberto. Y eso fue lo único: al final, ni goles ni remates en hora y media.

A falta de fútbol, Balaídos se tomó el encuentro como una fiesta de celebración del ascenso. Gritó, cantó y bailó con una intensidad creciente conforme iban pasando los minutos. Y unos pocos se dedicaron a lanzar mensajes poco elegantes contra Miroslav Djukic, técnico del Valladolid, a quien no perdonaron su pasado deportivista ni las palabras críticas sobre el posible acuerdo con el Córdoba. "Djukic, tira tú el penalti en la promoción", rezaba una pancarta.

La grada también silbó cualquier jugada del Córdoba que tuviese una remota posibilidad de generar peligro, como una internada de Dubarbier, escorado a banda y sin rematador al que centrar. En cambio, supo expresar gratitud hacia un rival que, en el fondo, no supuso una amenaza real, como la ovación que dedicó al central del Córdoba Ximo Navarro cuando fue sustituido a los 20 minutos. Y cuando el árbitro pitó el final, explotó de alegría y terminó cantando la Rianxeira. La última que sonará en Segunda.

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