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Eurocopa 2012 | 23 de marzo de 1980

Totonero: 33 jugadores detenidos en los estadios

El libro de Alfredo Relaño '366 historias del Fútbol Mundial' relata uno de los episodios más turbios del deporte: el escándalo de las apuestas clandestinas descubierto en el Calcio en 1980.

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DE CONDENADO A HÉROE. Paolo Rossi se redimió en España 82.

Es domingo, jornada de liga en Italia ¿Una jornada más? No del todo. Hace tiempo que hay informaciones en la prensa sobre una supuesta red de jugadores comprometida con los apostantes del Totonero, la apuesta clandestina, rival opaco del Totocalcio, la quiniela estatal. Rumores creíbles, sí, investigaciones, aunque sólo eso hasta ese día. Pero el escándalo va a estallar con fuerza en plena jornada. La policía interviene brusca y simultáneamente en distintos campos y detiene a 33 jugadores, los que no jugaban, en el descanso. A los sustituidos, nada más retirarse del campo. A los que completaron el partido, al final del mismo, permitiéndoles el tiempo justo para ducharse. En el Milán, además de los jugadores Albertosi (una celebridad nacional, que había sido portero de la selección durante muchos años) y Morini, fue arrestado también el presidente, Felice Colombo. Otros jugadores detenidos son también internacionales célebres, como Giordano, Wilson o Rossi. La detención se hace así, en simultáneo, para que no puedan tener tiempo de ponerse en contacto unos con otros e improvisar estrategias de defensa en común.

Entonces se conoce con mayores detalles el caso. Dos golfantes de Roma, propietarios de un restaurante el uno y de una frutería el otro, y que frecuentaban a los jugadores del Lazio, habían puesto en marcha una cadena para trucar partidos y ganar dinero con el Totonero. Pedían prestado a inversores y adelantaban dinero a los futbolistas que debían condicionar los marcadores. Como no siempre salían los resultados esperados se les fue montando una pelota de deuda con sus prestamistas y acabaron volviéndose contra los jugadores, a los que reclaman, sin conseguirlo, la devolución del dinero. Por eso, por no cobrar, iban a ser ellos mismos los que destaparan el escándalo, primero en filtraciones a la prensa y luego a la policía.

La encuesta final señala 38 culpables, 33 de ellos jugadores. El Milán y el Lazio son descendidos a Segunda. El presidente del Milán es suspendido de por vida. Los jugadores acumulan cincuenta años de suspensión, y entre varios clubes se reparten 25 puntos de sanción. Entre los acusados está el juez deportivo De Biase, al que se da por conocedor de la situación sin haberla atajado. Para enredar más la situación, De Biase aporta ahora, tarde y mal, el nombre de dos nuevos equipos presuntamente implicados, el Bolonia y la Juventus, que habrían pactado su partido, pero ambos se escapan sin sanción. Para la opinión pública italiana, fue el infinito poder de la Juve lo que le permitió salir indemne. Y, a su sombra, el Bolonia.

Sólo Giordano, Manfredonia y Rossi volverían a jugar tras la sanción. Rossi fue héroe nacional dos años después, en el Mundial celebrado en 1982 en España, en el que su participación fue decisiva para conquistar el título. Siempre negó su implicación en el asunto.

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