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Arbitraje | El estado de las cosas

La dignidad deportiva

Urízar Azpitarte

Después de todo lo que ha acontecido en estas dos últimas temporadas, he decidido sacar este artículo, y como en esta casa nunca me han puesto pegas, tanto es así que su director, Alfredo Relaño, lo primero que me dijo fue que se respeta cualquier opinión siempre que no se injurie ni menosprecie a nadie, voy a acometer la tarea.

Si la forma de calentar el ambiente es la que he visto y leído estas dos últimas temporadas, me da vergüenza nuestro fútbol. Se han dicho cosas muy graves sin que se tomasen medidas urgentes por parte de Competición, Antiviolencia o Disciplina Deportiva. Se han dado casos sangrantes como las manifestaciones de un exdirectivo del Barcelona, sin que le pase nada (cuando eran perjudicados por los árbitros, se dirigía al presidente de la Federación y, a partir de ese momento, la actitud de los colegiados cambiaba con su club). Nadie le metió mano.

Piqué hace unas declaraciones diciendo que el árbitro le expulsó premeditadamente y otras lindezas. Le abren expediente, y, como ya dije en un artículo anterior, Competición mira para otro lado y no le pasa nada, como ocurrió.

Pepe pisa intencionadamente la mano a un jugador contrario y no pasa nada.

En el Villarreal-Madrid, al árbitro le llaman "hijo p..." , "cabr..." y no pasó casi nada.

En varios campos, entrenadores han acosado a cuartos árbitros y asistentes, algunos han insultado. Y no pasa apenas nada.

Como los árbitros, por normativa, sólo pueden reflejar en el acta los hechos, sin calificarlos, se encuentran que Competición tiene la atribución de poder decir que existe un "defecto de forma" en cualquier acta. Y si el árbitro califica un hecho, también puede anularla por este mismo motivo. Esto es lo que está ocurriendo desde hace varios años.

Si no existe dignidad deportiva, la arbitral queda en entredicho desde el mismo momento que los jugadores les pueden llamar: ladrón, chorizo y toda clase de improperios, porque Competición lo estima "desconsideración" tan sólo.

O cambia esto o a los árbitros, ante los insultos o dudas sobre su honradez, no les quedará otra que ir a la justicia ordinaria para salvaguardar su honorabilidad y proteger su imagen. En eso se anda.

Después han venido las manifestaciones de algún presidente, dejando caer veladas acusaciones de amaños de partidos que no ayudan en nada, además de que últimamente Javier Tebas, que lleva el asesoramiento de varios clubes, ha manifestado ir al fiscal General del Estado, Eduardo Torres-Dulce, para advertirle que puede darse "resultados raros" en las últimas jornadas. También Quique Pina, presidente del Granada, pone en duda a algún colega suyo, sin dar nombres, a Tebas y a los árbitros. Hay un refrán que dice así, señor Pina: "Quien al cielo escupe, a la cara le cae".

En su día comenté la necesidad de designar árbitros de Comunidades que no tuvieran equipos implicados, porque veía venir rajadas como la de Pina, quien no mencionó que:

El Zaragoza-Racing lo arbitró Paradas Romero, andaluz, estando implicado el Granada.

El Sporting-Betis lo pitó Velasco Carballo, madrileño, estando implicado el Rayo.

El Granada-Espanyol lo arbitró Mateu Lahoz, valenciano, estando implicado el Villarreal.

El Sporting-Villarreal lo pitó Del Cerro, madrileño, estando implicado el Rayo.

Y así, más partidos, porque se hace por sorteo dirigido. Los árbitros están un tiempo sin arbitrar al mismo equipo; los internacionales no arbitran cuando lo hacen fuera del Estado; bajas por enfermedad, etc.

Por último, los clubes tienen en el Comité Técnico de Designación un representante, López Nieto, que ha dado el visto bueno a los nombramientos de cada jornada. A él se deben quejar los clubes y no al CTA.

En la última jornada se ve por televisión a jugadores del Villarreal decir desde el banquillo cosas que van contra la dignidad deportiva. Y, como siempre, nadie hace nada. ¿Va a hacer algo usted, señor Tebas? ¿Qué se puede decir de las conversaciones entre banquillos en Vallecas?

La dignidad deportiva es un derecho fundamental de cualquier deportista, y aquí se valora más el resultado, al precio que sea, antes que los principios deportivos.

Algunos clubes y jugadores están indefensos, ya que otras grandes entidades utilizan los servicios de importantes despachos de abogados para recurrir, con argucias jurídicas legales, las sanciones y hasta consiguen aplazar, en algunos casos, varias jornadas hasta que les interese cumplir la sanción.

Los árbitros están indefensos. Algún día dirán "basta ya", para que todo esto se solucione y se aplique el mismo o parecido reglamento de sanciones que en el Reino Unido.

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