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Liga Adelante | Deportivo 1 - Valladolid 1

Riazor cede a Manucho

El Valladolid logró un merecido empate en el 94'

Riazor cede a Manucho Ampliar
TOCADOS. El Deportivo se veía con los tres puntos en el bolsillo hasta que Manucho consiguió el empate en el último minuto de partido.

El Deportivo se lamenta porque tenía casi en el bolsillo una victoria que le dejaba a las puertas de Primera. El Valladolid lo hace porque no entiende por qué el gol tardó tantísimo en llegar. Y es que los de Djukic visitaron la casa del líder sin ningún complejo y a base de toque, atrevimiento, fútbol y combinación arrinconaron a un Deportivo que notó las bajas, sobre todo a la hora de buscar alternativas en ataque según el partido se iba inclinando hacia los visitantes.

El empate fue agridulce para los dos, aunque la privilegiada posición de los de Oltra y no ceder ventaja ante el inmediato perseguidor, los señala como beneficiados. Sobre todo si se tiene en cuenta que Lux, que debutaba en Liga, fue el motivo por el cual los coruñeses llegaron al último suspiro sin encajar un gol. El argentino estuvo soberbio, lo mismo que un Borja que hizo olvidar la pandemia de lesiones en defensa.

Y eso que el partido arrancó con un espejismo, porque el Depor mordió y asustó de salida. El arreón duró apenas diez minutos, que fue lo que tardó el Valladolid en adueñarse del balón y del partido. El control en la media era de Rubio y Víctor, la combinación de Nauzet, Óscar y Jofre, pero la definición fue el lunar del Valladolid durante casi toda la noche.

Sin embargo el Depor sacó oro de su primera jugada con peligro. Un balón en profundidad de Zé Castro fue recogido por Lassad y Jaime, ingenuamente, cometió un penalti más que evitable. Guardado no perdonó desde los once metros y comenzó una resistencia con la que no pudieron los de Djukic a pesar de las ocasiones de Peña, Jofre y Nauzet.

Polémica.

El partido pudo cambiar al borde del descanso, cuando Morel obstruyó a un Nauzet que se colaba en el área. El paraguayo le pone el cuerpo fuera de la zona de castigo, pero sus pies estaban sobre la línea. Parece penalti, pero también es cierto que para llegar a esa conclusión hay que ver la jugada una y otra vez repetida.

El segundo tiempo no cambió nada y la insistencia del Valladolid se convirtió casi en acoso constante. A los balones entre líneas, las paredes y las entradas por banda se unieron las faltas, pero Lux aguantaba y aguantaba hasta que Manucho, en la jugada menos limpia y más embarullada, lograba un empate sobre la bocina que hacía justicia a los méritos que sumaron los de Djukic.

Los coruñeses mantienen su colchón con el segundo, aunque el Valladolid se va orgulloso de A Coruña por su fútbol y por poner fin a una racha de trece victorias consecutivas en casa del Deportivo que hablan claro de la magia de Riazor. Quedan seis jornadas y mañana el Celta puede ponerse segundo. Pase lo que pase la carrera es de tres y la taquicardia, de todos.

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