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Europa League | Atlético de Madrid - Athletic

Una Bucarest sin perros recibe ya a las aficiones

Hace buen tiempo y no hay peligro con los canes en la ciudad.

Juan Casáñez / Bucarest

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El estadio que será sede de la final.

Bucarest ya piensa en la Europa League. En todos los ámbitos de la capital se habla del encuentro: en taxis, hoteles, tiendas, monumentos La final es el tema por excelencia. La ciudad se ha vestido con los símbolos de la competición y los escudos de Athletic y Atlético engalanan la ciudad. El cliché de los perros callejeros en Bucarest casi ha desaparecido. Es difícil encontrarse con uno y si ocurre tan sólo hay que ignorarlos. El buen tiempo está acompañando. En la ciudad luce un sol espléndido y en las horas más calurosas se puede llegar a los 30 grados. Sin embargo, en los próximos días podría caer alguna tormenta, aunque las predicciones son que las temperaturas se mantienen. La población ya se posiciona a favor de uno y otro. Algunos, maravillados por la victoria ante el Manchester United, apuestan por los de Bielsa. Por su parte, las estrellas rojiblancas como Adrián, Diego, Falcao o Arda nivelan la balanza.

El día de la final el castellano será protagonista. Parte de la población lo habla, pero además de tener facilidad para aprenderlo (porque es una lengua romance, al igual que el rumano) las telenovelas tienen mucho éxito. Éstas no se doblan al rumano y por ello muchos comprenden nuestro idioma e incluso lo chapurrean, cuando no lo dominan a la perfección. El día del choque habrá alrededor de 50 voluntarios que hablen castellano ayudando a los hinchas. Se concentrarán en las fan zones. Llevarán una camiseta con la palabra pregúnteme.

Los comerciantes del centro ya se frotan las manos con los miles de españoles que aterrizarán. Han doblado las cantidades de comida y bebida y se espera que encarezcan algo los precios. Aunque el nivel de vida de Rumanía es más bajo que en España, los lujos comunes como tomarse una coca-cola o comprarse ropa está a la par con respecto a los precios españoles. No hay que esperar chollos.

En cuanto a los taxis, en la puerta derecha tienen puesta la tarifa. La más barata suele ser 1,39 lei, aunque pueden llegar a 3, sobre todo en el aeropuerto. Al margen, se aconseja usar el transporte público, sobre todo para ir al estadio. El tráfico a esas horas es muy denso. Además, la ciudad está llena de coches mal aparcados. Las plazas para estacionar el coche en Bucarest son escasísimas y los ciudadanos rumanos aparcan donde pueden. La policía hace la vista gorda debido a que es imposible controlarlo. Incluso hay casos en los que si te sancionan y aportas pruebas de que te fue imposible aparcar, te retiran la multa.

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